No tengo duda de que la genética y la ciencia nos van a ayudar en eso, las plantas modificadas son cada día más utilizadas, usted no tenga duda de eso, es un hecho que no acaba en el mundo.
En Brasil tenemos una tecnología que puede achicar la diferencia social en la región tropical de América, más no tenemos el dinero para trabajar. Que los gobiernos en vez de gastar dinero en guerra, muros y policías para frenar la migración a sus países, que gastan en ciencia y tecnología para poder usar el modelo brasileño. Nosotros estamos prestos para ayudar, tenemos la mayor predisposición y la mejor tecnología del mundo.
Nuestras universidades son las mejores en tecnología tropical, nosotros estamos cada día probando soluciones racionales. Tenemos que combatir los males desde las raíces y el origen de los males es la comida y la miseria. El pueblo que come y está alimentado no va a arriesgar, porque sabe que él y su familia están bien alimentados y esa tecnología la tenemos hoy, capaz de atender las necesidades.
En Bolivia rige una política estatal de restringir las exportaciones de productos estratégicos de origen agropecuario (soya y sus derivados, maíz, sorgo, azúcar y carne bovina) con el pretexto de garantizar la seguridad alimentaria en el mercado interno a precio justo, ¿en su criterio es una iniciativa que se ajusta a la realidad actual de mercado?
No hablaré mal del Gobierno, no quiero, es doloroso. Más quiero advertir que en el mundo, en ningún tiempo las manipulaciones de mercado fueron ciertas. El mercado es la cosa más perfecta que tenemos. No creo en la manipulación de mercado, el mercado es una asociación libre que los gobiernos nunca consiguieron intervenir con buen resultado; al contrario, ellos pierden al pretender modificar las reglas del mercado.
¿Usted cree que Bolivia tiene la capacidad y potencial para convertirse en un ‘jugador’ global de producción agropecuaria?
Sí. Bolivia tiene un espacio tropical fabuloso, muy bueno, para la variación de producto que ustedes quieren desarrollar. Ustedes tienen algo excepcional: producen más barato. El productor mediano boliviano, como el brasileño, tiene un gran potencial, pero tiene dificultades de acceso a la ciencia y la tecnología, y así no es capaz de hacer los cambios necesarios.
Es ineludible la ayuda del Gobierno. Este estamento debe apoyarlos y cuando experimente los resultados no los dejará más. Bolivia debe apostar al cambio, como hizo Brasil a partir de los 80, el agricultor empezó a ver que él era capaz de hacer una conquista del mercado internacional con algunas asociaciones. Ahora se planta los 12 meses del año, se tiene de tres a cuatro zafras, con la biotecnología que estamos usando se logra un producto de mejor calidad, más natural, más nutritivo y más barato. Y, por último, tenemos constancia de oferta los 12 meses del año.
Fue así que nos quedamos en el mercado, somos el mayor productor y los que más exportamos al mundo. China es un monstruo, Brasil y EEUU juntos no son capaces de abastecer todo lo que ellos necesitan, ahí Bolivia tiene una oportunidad de mercado para colocar su oferta.
La pandemia global del coronavirus golpeó la economía mundial y ahora los gobiernos buscan cómo salir a flote y reactivar la economía de sus países, ¿es la producción agropecuaria y el agronegocio un puntal para alcanzar este objetivo?
No tengo duda. La producción y el agronegocio en Brasil no paró ni un día. Las ciudades pararon y tuvieron problemas serios; nosotros, al contrario, intensificamos la producción y la renta del agricultor y de la nación subió y Brasil no tuvo otras crisis económicas y sociales como otros países. Usted debe considerar que Brasil tiene hoy una supremacía para producir todos los alimentos que el mundo necesita, tiene áreas tropicales, más de 2.000 km
2 de Cerrado y África tiene 4.000, el doble, que no utiliza.
El mercado es el punto fundamental, si hoy usted tiene un gas que está con precio excepcional de venta, si tiene otro producto mineral y con valor muy alto, el mundo tiene un mercado que está pidiendo que no pare de vender. Usted tiene que hacer un estudio estratégico para ver qué hay que hacer después de que se acaben las reservas de gas y los minerales. La agricultura no se muere, es sustentable.
Tienen que identificar cuáles son los productos que pueden ofertar con calidad y menor precio, y atender la demanda del mercado. Eso es fundamental, no olvidar nunca eso. Hay que aprovechar la coyuntura global de precios altos.
A la producción agropecuaria ¿le hacen bien los gobiernos liberales o los socialistas?
Es difícil. Usted tiene que elegir la índole. Si usted se inclina por ser socialista, todo bien; si opta por ser comunista, todo bien, aunque no es el mejor ejemplo. El país que tiene libertad de pensamiento tiene opción de crecer. Los capitalistas, -con mucha franqueza te digo- son esos. Brasil es una nación que siente que tiene libertad.
Tengo cinco hijos, 14 nietos y dos bisnietos. No tengo cajón -no debo dinero-, lo único que les puedo dejar es el estudio y la libertad. Hoy no puedo influenciarlos, no puedo. No soy político, ya fui político una vez y no me gustó, no era para mí. La gente no come ideología, come alimentos.
PERFIL
Ha sido secretario de Estado, ministro de Agricultura, diputado nacional y líder rural en Brasil. Fue nominado al Premio Nobel de la Paz en 2021 por su contribución a la eliminación del hambre en el mundo. Actualmente, y en sintonía con el siglo XXI, continúa fomentando los pilares para una agricultura tropical competitiva, sostenible y orientada a la inclusión social.
Fuente: El Deber