
La combinación de genética cárnica, alimentación balanceada, manejo sanitario riguroso y buena infraestructura permite engordar animales hasta 450 kilos en 90 días, respondiendo a la creciente demanda nacional e internacional

El confinamiento es un rubro que ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos meses, impulsado principalmente por la creciente demanda de carne boliviana en mercados internacionales. Este incremento en la producción y exportación permite ampliar significativamente el sector y consolidar su presencia en la cadena productiva.
Wilder Renfijo, asesor de la propiedad Visanti, señala que para garantizar un proceso de engorde exitoso, es necesario considerar cinco factores fundamentales. Según el especialista, “uno de los que tiene que tener en cuenta el confinador o el técnico que va a confinar es la genética del animal, que tiene que ser una raza cárnica, ya sea cebuina o taurina”. La selección genética adecuada asegura que los animales tengan el potencial necesario para un crecimiento rápido, eficiente y una carne de alta calidad.
El segundo factor clave es el manejo nutricional. Renfijo enfatiza que se requiere “un alimento balanceado adecuado y formulado de acuerdo a los requerimientos que va a tener el animal”, lo que permite maximizar la ganancia de peso, mejorar la conversión alimenticia y mantener la salud general del ganado durante el confinamiento. Una dieta equilibrada debe incluir proteínas, energía, vitaminas y minerales, adaptados a la etapa de crecimiento del animal.

«Uno de los que tiene que tener en cuenta el confinador o el técnico que va a confinar es la genética del animal, que tiene que ser una raza cárnica, ya sea cebuina o taurina”


El tercer factor es la sanidad, un aspecto crítico en sistemas de alta densidad poblacional. Como explica Renfijo, “debido a que los animales van a entrar en una situación de alta densidad poblacional, la incidencia de alguna enfermedad es alta y, de esa manera, tenemos que tener un manejo sanitario bien riguroso y un protocolo adecuado”. Esto implica la aplicación de programas de vacunación, desparasitación y control de posibles brotes, garantizando que los animales se mantengan saludables y productivos durante todo el proceso.
El cuarto factor es el manejo zootécnico, que determina cómo deben ser tratados los animales dentro de los corrales. Según el experto, “como el animal debe ser tratado dentro de los corrales”, se deben implementar prácticas que reduzcan el estrés, eviten lesiones y permitan un control eficiente de los lotes, asegurando que los animales desarrollen su máximo potencial en condiciones de bienestar.
Finalmente, Renfijo resalta la importancia de contar con buena infraestructura y equipamiento adecuado. Tal como señala, “comederos bien hechos, bien equipados, colocados de concreto, una cobertura para evitar el estrés calórico, bebederos que puedan proveer agua suficiente, fresca y pura para el animal y otros equipos como molino para semillas, de pasto, mixer además de otros procesamientos para tener un buen proceso de engorde”. La infraestructura adecuada no solo mejora la eficiencia del confinamiento, sino que también reduce el estrés de los animales y optimiza el uso de los recursos.
El objetivo final de aplicar todos estos factores es lograr una ganancia de peso adecuada, alcanzando que los animales lleguen a un peso de 450 kilos o más en un proceso de engorde que dure hasta 90 días. La combinación de genética seleccionada, nutrición balanceada, manejo sanitario riguroso, prácticas zootécnicas eficientes y buena infraestructura asegura que el confinamiento sea rentable, productivo y sostenible, contribuyendo al fortalecimiento del sector cárnico y al abastecimiento de mercados nacionales e internacionales.
Redacción: Publiagro














