
El SENASAG verifica plantines en centros de cuarentena como parte del programa nacional que impulsa especies oleíferas para la producción de biodiesel en suelos degradados


Con el objetivo de garantizar la sanidad vegetal y proteger la producción agrícola nacional, el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (SENASAG) realizó inspecciones técnicas al estado fitosanitario de plantines de palma aceitera en los centros de cuarentena ubicados en los municipios de San Borja y Rurrenabaque, en el departamento del Beni.
Estas acciones responden a la necesidad de prevenir el ingreso y la diseminación de plagas y enfermedades que puedan comprometer la condición fitosanitaria del país, especialmente en un contexto en el que Bolivia apuesta por la diversificación productiva y el desarrollo de biocombustibles.
La verificación realizada forma parte del Programa de Fomento a la Producción de Especies Oleíferas, impulsado por el Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF). Este programa fue creado mediante el Decreto Supremo 4764, aprobado por el Gobierno nacional, y cuenta con un presupuesto superior a los 402 millones de bolivianos, orientado a establecer las condiciones técnicas, logísticas y tecnológicas necesarias para el fortalecimiento de cultivos oleaginosos y el desarrollo de la producción nacional de biodiesel.

“Este programa se constituye en un mecanismo estratégico para promover la siembra de especies vegetales que servirán como materia prima para la extracción de aceite crudo vegetal, el cual posteriormente será transformado en biodiesel de producción nacional”


Según detalla el INIAF, este programa se constituye en un mecanismo estratégico para promover la siembra de especies vegetales que servirán como materia prima para la extracción de aceite crudo vegetal, el cual posteriormente será transformado en biodiesel de producción nacional. Con ello, se busca no solo reducir la dependencia del diésel importado, sino también dinamizar la economía rural, generar empleos y fomentar una agricultura más resiliente y sostenible.
Un aspecto destacable del programa es que los cultivos de palma aceitera y otras especies oleíferas se establecen en suelos previamente degradados, deforestados o agotados, lo que descarta una afectación negativa al medioambiente o a ecosistemas vírgenes. Esta estrategia permite, además, la recuperación productiva de tierras con bajo rendimiento agrícola, aportando a la reactivación de zonas rurales tradicionalmente postergadas.
Los cultivos oleaginosos promovidos por el programa se están implementando en regiones estratégicas del país, como el norte de La Paz, Beni, Santa Cruz, Cochabamba y el Chaco tarijeño, zonas que cuentan con condiciones agroecológicas adecuadas para el desarrollo de estas especies y que se perfilan como polos de producción energética sostenible.
Con estas acciones integradas entre el SENASAG, el INIAF y otras entidades estatales, Bolivia avanza en su objetivo de impulsar una producción agrícola tecnificada y sostenible, con visión de futuro y con respeto a los estándares fitosanitarios internacionales.
Fuente: David Perez
Redacción: Publiagro













