Actualmente, la estructura trabaja con aproximadamente 10.000 animales y recibe bovinos recriados con un peso promedio de 320 kilos, que posteriormente pueden ser llevados hasta cerca de 500 kilos al momento de su salida.
Lucas Souza, gerente de Agropecuaria Frigorífica BFC, explicó que la infraestructura fue desarrollada durante los últimos cinco años y que ahora se busca poner esta capacidad al servicio de los ganaderos de San Ignacio y otras zonas de la Chiquitania.
“Recibimos el desafío de poder construir una fábrica, una fábrica de carne, una planta muy moderna, donde nosotros venimos haciendo excelente trabajo. Ya son cinco años pudiendo presentar a la gente los números que obtuvimos ahí y teniendo la seguridad de poder abrir las puertas para poder ofrecer nuestro servicio a todos los productores ganaderos de la zona”, señaló.
La infraestructura permite recibir animales para su terminación y cuenta con un sistema de manejo que comienza desde el ingreso del ganado, con protocolos sanitarios y seguimiento permanente durante todo el ciclo de confinamiento.
“Al ingresar hacemos todo el protocolo sanitario para que el animal pueda tener una vida sana en su ciclo de confinamiento. Manejo nutricional diario, hacemos control de comedero, lectura de comedero, tanto diurno como nocturno. Hoy trabajamos con cuatro tratos diarios”, explicó Souza.
La alimentación constituye otro de los componentes del sistema. Los insumos utilizados son sometidos a controles periódicos mediante muestras de laboratorio, con el objetivo de verificar su calidad y mantener una alimentación uniforme para los animales.
“Cada insumo que nos llega, sacamos muestras semanales de laboratorio para poder tener la seguridad que estamos pudiendo ofrecer un excelente alimento a nuestros animales para que así puedan tener buena eficiencia en todo su ciclo de engorde”, indicó.


Producción de alimentos para el ganado
El confinamiento está acompañado por una estructura propia para la elaboración de alimentos. En las plantas de ración se producen suplementos, sales y proteinados, además de realizarse la molienda de granos destinada a los animales de los sistemas de confinamiento.
“En las dos plantas de confinamiento tenemos nuestra fábrica de ración. Ahí producimos todo lo que es alimento para ganados a campo y tenemos el sector de recría en pasturas. Ahí fabricamos todos los tipos de suplementos, sales, proteinados, y también tenemos lo que es la parte de molienda de granos para los dos confinamientos”, detalló.
Esta integración permite disponer de materias primas e insumos almacenados para el funcionamiento de las unidades productivas, además de contar con producción propia de núcleo para las raciones.
Una alternativa para los ganaderos de la Chiquitania
Uno de los objetivos actuales es que esta infraestructura pueda ser utilizada también por productores que buscan una alternativa para terminar su ganado sin asumir directamente toda la estructura y manejo de un confinamiento.
La propuesta contempla un servicio de hotelería bovina, mediante el cual los productores pueden ingresar sus animales para que sean manejados bajo el mismo sistema de alimentación, sanidad y seguimiento aplicado al ganado propio.
“Nosotros estamos abriendo las puertas para los productores que tengan interés en llevar su ganado a nuestra planta y vamos a hacer el mismo servicio de engorde que hacemos con nuestros animales”, sostuvo Souza.
De esta manera, San Ignacio suma una infraestructura orientada a la terminación intensiva de bovinos y abre una alternativa para los productores de la Chiquitania que buscan complementar sus sistemas de producción con confinamiento, utilizando una estructura con capacidad para atender un mayor volumen de ganado.
Fuente: Lucas Souza
Redacción: Publiagro


















