lunes, septiembre 21, 2026
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Cabaña La Reserva apuesta por la genética para consolidar su camino en Nelore y Sindi

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Cabaña La Reserva cria ganado Sindi y Nelore/ Foto: Publiagro
Cabaña La Reserva cria ganado Sindi y Nelore/ Foto: Publiagro

Una historia que comenzó con la ganadería comercial y hoy toma un nuevo rumbo con su apuesta por Nelore y Sindi

Cabaña la Reserva busca seguir creciendo con el sindi/ Foto: Publiagro
Cabaña la Reserva busca seguir creciendo con el sindi/ Foto: Publiagro

Con una historia ligada al campo y una apuesta firme por el mejoramiento genético, Cabaña La Reserva avanza en la crianza de las razas Nelore y Sindi, consolidando paso a paso un proyecto que nació de la ganadería comercial y que hoy busca posicionarse en las pistas y en la producción pecuaria.

Ubicada en Portachuelo, Santa Cruz, la cabaña es propiedad de Federico Suazo, quien lleva prácticamente toda su vida vinculada a la actividad ganadera. La historia familiar comenzó en 1991, cuando su familia adquirió el campo que posteriormente estaría bajo su responsabilidad.

“Mi familia compró el campo en el 1991 y me mandaron a estudiar agronomía a Buenos Aires justamente para hacerme cargo. Ya pasó a mis manos en 2011, que estoy encargado”, relató Suazo.

Sin embargo, el nacimiento de Cabaña La Reserva como proyecto de genética es mucho más reciente. Antes de incursionar en las razas cebuinas, Suazo se dedicaba a la ganadería comercial y contaba con una cabaña de Murray Grey destinada a procesos industriales. Fue la influencia de su suegro y de su amigo Yamil Nasif la que lo llevó a dar un nuevo paso.

“Cabaña La Reserva empezó en realidad hace unos años atrás, que me dedicaba a la ganadería comercial. Tenía una cabaña de Murray Grey para hacer procesos industriales, pero con la influencia de mi suegro, un amigo, Yamil Nasif, empecé a hacer una cabaña de cebú, tanto Nelore como Sindi. Y es ahí que arrancó Cabaña La Reserva”, explicó.

La participación en las ferias comenzó en 2024, marcando una nueva etapa para el establecimiento. Aunque son apenas dos años con la cabaña formalmente encaminada, Suazo considera que el proceso ha servido para establecer relaciones, conocer el trabajo de otros criadores y, principalmente, avanzar en un objetivo que considera fundamental: preservar la pureza racial sin dejar de lado la productividad.

“Como dueño en La Reserva son dos años, dos años recién. Como ganadero, desde pequeño, pero como La Reserva solo dos años. Estamos arrancando, estamos haciendo relaciones, que son muy importantes, y sobre todo trabajando la genética”, señaló.

Una apuesta por la pureza racial

Uno de los pilares de Cabaña La Reserva es el trabajo con genética pura, particularmente en Nelore y Sindi. Para Suazo, el mejoramiento debe ir acompañado de un cuidado permanente de las características propias de cada raza.

“La pureza del Nelore, porque estamos trabajando con una raza pura, como es el Nelore y el Sindi. Es muy importante mantener lo racial y, por supuesto, ser productivo, ¿no? Pero sin descuidar esa parte racial para cuidar el mejor y el futuro”, sostuvo.

En el caso del Sindi, el productor destaca sus características de rusticidad y adaptación, cualidades que considera importantes para las condiciones del campo boliviano.

“Es una raza muy noble. Es muy rústica, así como el lechón, hasta más por el hecho de que no es tan selectivo, entonces es ramoneador. Al ser más pequeño, el mantenimiento es menor, entonces se engorda más fácil”, explicó.

“Cómo Cabaña La Reserva nos dedicamos exclusivamente a la genética, no tanto venta de reproductores, algunos animales de central también”

Federico Suazo, propietario de cabaña La Reserva/ Foto: Publiagro
Federico Suazo, propietario de cabaña La Reserva/ Foto: Publiagro

También resaltó su capacidad para enfrentar periodos secos y aprovechar distintos tipos de alimento. “Es una raza muy productiva. Una raza de origen pakistaní, entonces tolera muy bien la seca, como decía, come todo. La raza más noble, podría decirse”, afirmó.

Genética y trabajo entre cabañeros

El mejoramiento genético de La Reserva también se nutre de la genética brasileña y del crecimiento que han experimentado las cabañas bolivianas en los últimos años.

“Vamos haciendo mejoramiento, tanto con linajes brasileños, la mayoría que todos nosotros tenemos. Pero ya las cabañas acá están cada vez más grandes, cada vez más sólidas, con genética de animales espectaculares”, destacó Suazo.

En ese camino, considera que el intercambio entre productores también cumple un papel importante. “Entonces también nos damos un apoyo entre los distintos cabañeros”, agregó.

Ese crecimiento colectivo de la ganadería cebuina también representa una oportunidad para quienes, como La Reserva, están dando sus primeros pasos en el mundo de la genética.

Primeros resultados en las pistas

El trabajo ya empieza a reflejarse en las exposiciones ganaderas. En la raza Sindi, Cabaña La Reserva logró su primer campeonato en la categoría ternera menor, un resultado que representa una motivación especial para un proyecto que todavía está en construcción.

“En el Sindi nos está yendo bien y gracias a Dios ya sacamos un campeonato en ternera menor”, comentó con satisfacción.

Actualmente, la cabaña cuenta con dos hembras jóvenes y un toro, ejemplares con los que continuará desarrollando su programa de selección genética.

Desde Portachuelo, donde mantiene reproductores, toros y hembras, Cabaña La Reserva busca consolidar una propuesta enfocada principalmente en la genética. “Como Cabaña La Reserva nos dedicamos exclusivamente a la genética, no tanto venta de reproductores, algunos animales de central también”, explicó Suazo.

El establecimiento también mantiene una parte de su actividad vinculada al ciclo completo de ganado comercial, pero la genética se ha convertido en el nuevo horizonte del proyecto.

A solo dos años de iniciar esta etapa, la historia de Cabaña La Reserva recién comienza a escribirse. Detrás de cada animal seleccionado existe una historia familiar que viene desde 1991, una formación profesional pensada para continuar con el campo y ahora una nueva generación que busca dejar su propia huella a través de la genética, el trabajo y la pasión por la ganadería.

Fuente: Federico Suazo 

Redacción: Publiagro