jueves, septiembre 10, 2026
Inicio Pecuaria Gestación de alto desempeño exige precisión y constancia

Gestación de alto desempeño exige precisión y constancia

0
3336
La gestación define el potencial reproductivo de la cerda/ Foto: Internet
La gestación define el potencial reproductivo de la cerda/ Foto: Internet

Beiser Miguel Montaño, técnico de Agro Sofia, destaca la importancia de las rutinas, la detección oportuna del celo, la nutrición por etapas y el análisis permanente de resultados

La gestación de la cerda constituye una etapa determinante dentro de la producción porcina, pero alcanzar un alto desempeño reproductivo no depende únicamente del momento de la concepción, sino de un manejo integral que comienza desde la lactancia anterior y continúa durante todo el ciclo productivo.

Beiser Miguel Montaño, técnico de Agro Sofia, explicó que las granjas porcinas buscan elevar progresivamente sus indicadores reproductivos, lo que obliga a trabajar con mayor precisión en cada una de las etapas que intervienen en la gestación.

“Cada vez necesitamos desempeñarnos de mejor manera en lo que es la gestación en sí. Tratamos de llegar a niveles más altos”, señaló.

Durante una charla técnica, Montaño compartió experiencias, aciertos y errores relacionados con el manejo de la gestación, con el objetivo de mostrar prácticas que permitan maximizar el potencial reproductivo de las hembras.

Una gestación exitosa comienza antes de la concepción

Desde el punto de vista biológico, la gestación comienza con la concepción. Sin embargo, desde una perspectiva productiva, el especialista sostuvo que el éxito de esta etapa depende de lo ocurrido previamente durante la lactancia.

“Una gestación exitosa es la consecuencia de una lactancia previa exitosa, y esa lactancia previa exitosa va a ser consecuencia de una gestación previa exitosa. Entonces es una cadena, es un circuito en el cual nosotros tenemos que enfocarnos en que cada uno de los eslabones sean manejados de la mejor manera”, explicó.

Esta visión plantea la necesidad de evaluar el ciclo reproductivo de manera integral, evitando considerar cada etapa como un proceso aislado.

La detección del celo requiere observación y trabajo conjunto

La identificación oportuna del celo es otro de los puntos fundamentales para lograr buenos resultados reproductivos. Entre los signos que puede presentar una hembra se encuentran cambios en la vulva, las orejas y la posición de la cola, además de una disminución del consumo de alimento y la presencia de secreciones serosas.

Montaño destacó que la recela y la estimulación deben realizarse mediante un trabajo coordinado entre el verraco y el operador.

“El que estimula ahí realmente es el verraco, pero el que define el punto cero o lo que observa, por lo que está familiarizado con los signos del celo, es el operador. Entonces es un trabajo en conjunto que se viene haciendo”, indicó.

La capacidad del personal para reconocer estos signos permite determinar con mayor precisión el momento adecuado para realizar la inseminación.

La inseminación artificial permite aprovechar la genética

Desde su experiencia de 14 años en el sector, Montaño se inclinó por la inseminación artificial como una herramienta para aprovechar de manera más eficiente el potencial genético de los machos.

“Desde mi perspectiva te ayuda a efectivizar el valor genético de los machos con alta productividad, entonces es una forma segura también, te elimina la cantidad de verracos que deberías tener para tener una explotación grande”, sostuvo.

La utilización de esta técnica permite reducir la necesidad de mantener un número elevado de reproductores machos y, al mismo tiempo, aprovechar material genético de animales seleccionados por sus características productivas.

“Una gestación exitosa es la consecuencia de una lactancia previa exitosa, y esa lactancia previa exitosa va a ser consecuencia de una gestación previa exitosa. Entonces es una cadena, es un circuito en el cual nosotros tenemos que enfocarnos en que cada uno de los eslabones sean manejados de la mejor manera”

Más precisión para mejorar la gestación porcina/ Foto: Internet
Más precisión para mejorar la gestación porcina/ Foto: Internet

El análisis de resultados permite corregir las fallas

El especialista también remarcó que no existe una fórmula única para alcanzar buenos resultados reproductivos. A su criterio, el trabajo en granja requiere evaluación permanente, aprendizaje y ajustes basados en los indicadores obtenidos.

“No existe una receta mágica para hacer las cosas bien. Lamentablemente muchas de estas cosas son ensayo-error, hay que ir mejorando, hay que conocer sus resultados y sentarse con el equipo”, manifestó.

En este proceso, considera importante que el equipo defina objetivos concretos y analice qué acciones puede implementar, qué inversiones son necesarias y qué equipamiento podría contribuir a mejorar los resultados.

Las fallas reproductivas, por su parte, solamente pueden contabilizarse una vez que ocurren. Por ello, el desafío consiste en analizar posteriormente las causas y determinar qué modificaciones pueden realizarse para disminuir el porcentaje de pérdidas.

“El ejercicio que se tiene que hacer de manera rutinaria es tratar de entender por qué sucedió esa falla, dónde podríamos nosotros realizar las modificaciones oportunas para que ese porcentaje de falla o animales que estamos perdiendo sea reducido”, afirmó.

Alimentar con propósito durante la gestación

La nutrición es otro componente fundamental dentro del manejo de las hembras gestantes. Montaño planteó que la pregunta no debería centrarse únicamente en cuánto alimento recibe una cerda, sino en cuál es el propósito de esa alimentación.

“Alimentar con propósito es eso, entender en la fase en la cual está la hembra durante la gestación, si bien está en recuperación, mantenimiento o un desarrollo prenatal, y ver qué es lo que deberíamos hacer para que esa hembra pueda producir mejor”, explicó.

En este sentido, la curva de alimentación durante la gestación puede dividirse en tres etapas. La primera corresponde a la recuperación, entre los 0 y 30 días; la segunda, al mantenimiento, de los 30 a los 90 días; y la tercera comprende el último tercio de la gestación, cuando se intensifica el desarrollo fetal y aumentan los requerimientos nutricionales de la hembra.

Rutinas y constancia, pilares del manejo

Más allá de las herramientas reproductivas y nutricionales, el especialista resaltó que la constancia del personal es uno de los factores que pueden marcar la diferencia en los resultados.

Según Montaño, la gestación no requiere necesariamente cambios permanentes en las rutinas, sino trabajadores capaces de analizar los resultados, mantener procedimientos establecidos y buscar mejoras de manera continua.

“La gestación, más que trabajar de forma hormonal, deberíamos tener rutinas establecidas, constancia y análisis para seguir mejorando”, sostuvo.

Como ejemplo, señaló la importancia de mantener horarios estrictos en la recela. “Si la recela se hace a las siete de la mañana, a las siete de la mañana se tiene que hacer los 365 días del año, porque el animal sí se da cuenta si usted se atrasa”, afirmó.

Para Montaño, la combinación de rutinas constantes, personal capacitado, análisis de indicadores, nutrición ajustada a cada etapa y manejo reproductivo preciso permite avanzar hacia una gestación de mayor desempeño y, consecuentemente, hacia mejores resultados en toda la granja porcina.

Fuente: Beiser Miguel Montaño

Redacción: Publiagro