En medio de un escenario marcado por el incremento sostenido de los costos de producción, agricultores de los valles cruceños expresan su preocupación por la pérdida de rentabilidad de la actividad agrícola. Fertilizantes, agroquímicos, labores de preparación del suelo y transporte registran aumentos que, según los productores, duplican e incluso triplican los precios de hace pocos años, mientras que el valor de los productos que llegan al mercado permanece estancado o, en algunos casos, ha disminuido.
Desde su parcela en Vallegrande, el productor Cristian Valle describió la difícil realidad que enfrentan quienes trabajan la tierra.
«En la pampa donde estoy ahorita, hemos abonado con urea, ¿saben cuánto costaba un quintal de urea hace unos dos, tres años más o menos? 160 a 170 bolivianos. Ahora cuesta 370 bolivianos, casi el triple.»
El agricultor señaló que la situación también alcanza a otros insumos indispensables para la producción.
«El abono químico, antes 230, 240, ahora 670, igual casi el triple. Y la urea que compramos es nacional, no es importada. Ni qué hablar de los agroquímicos, los venenos para fumigar se han disparado los precios».
A estos incrementos se suman las labores agrícolas y el transporte de la producción, que representan una carga cada vez mayor para las familias campesinas.
«Las romplaneadas, las aradas han subido el doble. Por eso algunos en la misma pampa ponen choclo y vaina, por lo menos para recuperar algo. Igual los fletes, lo que antes se pagaba 7 bolivianos la caja, ahora 14, 15 y a veces más».

Castro cuestionó que, mientras todos los costos de producción aumentan, el precio que recibe el agricultor por sus cosechas no refleja esa realidad.
«Las cosas han subido el doble y el triple, pero el producto que tanto le cuesta producir al campesino agricultor no vale. El precio se ha mantenido y muchas veces más bien más barato está¨.
El productor recordó que detrás de cada cosecha existe un trabajo constante que comienza mucho antes de la siembra y demanda inversión, esfuerzo físico y largas jornadas en el campo.
«El agricultor de los valles se desvive, prepara las tierras, siembra, abona, carpea, se desvela, fumiga, todo esto a un costo de dos o tres veces más caro que antes. Sacan su producto con tanta esperanza y hay veces que ni para los fletes le alcanza».
Finalmente, expresó su preocupación por el margen de ganancias que, según afirmó, existe en la comercialización de los insumos agrícolas, mientras los productores enfrentan crecientes dificultades para sostener su actividad.
«Los empresarios del abono, los agroquímicos están haciendo un lucro exagerado de ganancia, mientras que el campesino agricultor cada vez más sale en contra. O sea, todo puede subirle casi a todo el doble, el triple, pero el campesino agricultor, el fruto de su trabajo, lo mismo o cada vez más para abajo. Esto no es justo».
El testimonio refleja la preocupación de numerosos productores de los valles, quienes advierten que el aumento de los costos de producción está reduciendo significativamente sus márgenes de rentabilidad. En un contexto de encarecimiento de los insumos y del transporte, los agricultores sostienen que mantener la producción resulta cada vez más difícil y piden medidas que permitan equilibrar la relación entre los costos que asumen y el precio que reciben por el fruto de su trabajo. Detrás de cada caja de alimentos que llega a los mercados hay meses de esfuerzo, inversión y esperanza de familias que continúan apostando por la agricultura como su principal sustento.
Fuente: Cristian Valle
Redacción: Publiagro




















