Cómo se desarrolla la resistencia a plaguicidas y por qué es urgente replantear las estrategias de manejo

Foto: Internet
Foto: Internet

La resistencia a plaguicidas se ha consolidado como uno de los problemas más complejos y preocupantes dentro de la agricultura moderna, debido al impacto directo que ejerce sobre la productividad, la sanidad vegetal y la sostenibilidad de los sistemas agrícolas. Cuando los insectos, malezas y patógenos son expuestos de manera constante y reiterada a los mismos principios activos, desarrollan mecanismos biológicos que les permiten sobrevivir y reproducirse con mayor eficacia. Como consecuencia, la efectividad de los plaguicidas disminuye progresivamente, lo que no solo incrementa los costos de producción y eleva el riesgo de pérdidas económicas, sino que también conduce a un uso más intensivo de agroquímicos, generando mayores presiones ambientales y regulatorias.

El ingeniero Héctor Espinoza, técnico de desarrollo de Rainbow Perú, destaca que “comprender los fundamentos de la resistencia —sus causas, sus procesos evolutivos y los factores que la aceleran— es indispensable para diseñar estrategias de manejo integrado más efectivas”. Enfatiza que únicamente al conocer la raíz del problema es posible construir soluciones sostenibles que prolonguen la vida útil de los plaguicidas, protejan los cultivos y contribuyan a la seguridad alimentaria. En palabras del especialista, “profundizar en estos conceptos es el primer paso para pasar de una reacción improvisada a una gestión responsable y eficiente del control de plagas”.

Desarrollo de la resistencia

Espinoza explica que tanto el agricultor como el técnico, al realizar aplicaciones de plaguicidas —particularmente insecticidas pertenecientes al mismo grupo químico—, inician un proceso de selección que parte de una población inicial. Tras cada aplicación mueren los individuos susceptibles, mientras que los resistentes sobreviven y se multiplican. Este ciclo se repite una y otra vez, hasta que, con el tiempo, los individuos resistentes comienzan a predominar dentro de la población. Según detalla, “hay que comenzar eliminando a las plagas que están en los susceptibles hacia los más susceptibles; evidentemente no se va a eliminar a todos porque siempre habrá sobrevivientes por un tema de cobertura u otros factores, pero en el lado de los resistentes, la mayoría de ellos van a sobrevivir”.

“Comprender los fundamentos de la resistencia —sus causas, sus procesos evolutivos y los factores que la aceleran— es indispensable para diseñar estrategias de manejo integrado más efectivas”

En escenarios de resistencia establecida, muchos productores optan por incrementar las dosis como medida para lograr la eliminación completa de la plaga. Sin embargo, Espinoza advierte que esta práctica, cuando se repite “una y otra vez, ciclo tras ciclo”, no hace más que seleccionar individuos cada vez más resistentes, hasta conformar poblaciones “súper resistentes”, las cuales se vuelven prácticamente insensibles a moléculas como la abamectina en sus niveles iniciales de uso.

La selección de individuos resistentes es un fenómeno dinámico

El especialista pone como ejemplo al trips, una plaga con gran capacidad para desarrollarse en una amplia diversidad de cultivos y adaptarse a distintos ambientes. Cuando el productor observa su presencia, suele responder con múltiples aplicaciones consecutivas. Si un producto funciona inicialmente, se tiende a repetirlo varias veces, pero esa repetición constante provoca la selección de los individuos más resistentes, acelerando la pérdida de eficacia del plaguicida.

Tipos de resistencia

La resistencia puede clasificarse en las siguientes categorías:

  1. Resistencia por comportamiento: también conocida como resistencia esquiva o falsa resistencia, donde el insecto evita el contacto con el producto.
  2. Resistencia por penetración reducida: ocurre cuando la cutícula se vuelve más impermeable o hidrofóbica, dificultando la entrada del plaguicida.
  3. Resistencia metabólica: se refiere a la capacidad del insecto de degradar o detoxificar el producto antes de que cause daño.
  4. Resistencia en el punto de acción: se presenta cuando ocurre una modificación en el sitio donde actúa el plaguicida, impidiendo que este ejerza su efecto.

Cómo evitar la resistencia a insecticidas

Para Espinoza, el pilar fundamental es la prevención. La clave está en reducir la presión de selección para mantener los genes de susceptibilidad dentro de la población. Entre las prácticas recomendadas se encuentran:

  • Usar insecticidas solo cuando sea estrictamente necesario.
  • Realizar tratamientos precisos y certeros, basados en monitoreo y umbrales.
  • Diversificar los métodos de control, incorporando alternativas biológicas, culturales y mecánicas.
  • Conservar los enemigos naturales presentes en el agroecosistema.
  • Evitar la selección de mecanismos de resistencia: “mediante la rotación de grupos químicos mantenemos la susceptibilidad en la población”.

La resistencia a plaguicidas no es un fenómeno aislado ni repentino, sino el resultado acumulado de prácticas de manejo inadecuadas que ejercen una fuerte presión de selección sobre las poblaciones de plagas. Como explica el ingeniero Héctor Espinoza, comprender los fundamentos biológicos y evolutivos de este proceso es esencial para diseñar estrategias más responsables y sostenibles.

Fuente: Hector Espinoza 

Redacción: Publiagro