El control biológico representa una alternativa para reducir las poblaciones de insectos que afectan los cultivos sin depender exclusivamente de insecticidas químicos. Entre los microorganismos utilizados con este propósito se encuentra Lecanicillium lecanii, un hongo entomopatógeno capaz de infectar y provocar la muerte de plagas como pulgones, mosca blanca y trips.
Estos insectos se alimentan de la savia de las plantas, debilitando su desarrollo y, en algunos casos, transmitiendo enfermedades que pueden comprometer la producción agrícola. Frente a esta situación, el uso de hongos entomopatógenos permite incorporar mecanismos naturales de control dentro de los programas de manejo integrado de plagas.
Cómo actúa el hongo sobre los insectos
El proceso comienza cuando las esporas de Lecanicillium lecanii entran en contacto con el cuerpo del insecto y quedan adheridas a su exoesqueleto mediante sustancias naturales que facilitan su fijación.
Cuando existen condiciones ambientales favorables, especialmente niveles adecuados de humedad, la espora germina y desarrolla una estructura especializada que le permite penetrar la cubierta externa del insecto.
Para atravesar esta barrera, el hongo produce enzimas que degradan los componentes de la cutícula. Al mismo tiempo, ejerce presión mecánica hasta conseguir ingresar al organismo.
Una vez dentro, el hongo continúa su desarrollo y coloniza los tejidos del insecto, provocando alteraciones en su funcionamiento, pérdida de movilidad y, finalmente, su muerte.
Nuevas esporas para continuar el ciclo
Después de completar su desarrollo en el interior del insecto, el hongo emerge hacia el exterior y comienza a formar un micelio que puede cubrir progresivamente todo el cuerpo.
Sobre esta estructura se producen nuevas esporas, que quedan disponibles para iniciar otros ciclos de infección cuando entran en contacto con insectos susceptibles.
Este mecanismo permite que Lecanicillium lecanii actúe como un agente de control biológico, contribuyendo a disminuir las poblaciones de determinadas plagas agrícolas.


La humedad, un factor determinante
Para conseguir una acción efectiva, el hongo necesita condiciones ambientales apropiadas. La humedad y la temperatura son factores importantes para la germinación de las esporas, la penetración en el insecto y su posterior desarrollo.
Por ello, su aplicación debe considerar las condiciones del cultivo y las recomendaciones técnicas del producto utilizado, con el objetivo de favorecer el establecimiento del microorganismo y su capacidad de infección.
De esta manera, Lecanicillium lecanii se presenta como una herramienta dentro del manejo integrado de plagas, especialmente para el control de pulgones, mosca blanca y trips. Su utilización permite incorporar mecanismos biológicos al manejo sanitario de los cultivos y contribuir a sistemas de producción más sostenibles.
Fuente: Plagas y Enfermedades
Redacción: Publiagro


















