domingo, noviembre 1, 2026
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Nutrición que se refleja en el peso

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Alimentación para un crecimiento acelerado/ Foto: Publiagro
Alimentación para un crecimiento acelerado/ Foto: Publiagro

Campo de Vida combina silo de maíz, alfalfa, heno y balanceado para lograr corderos de 40 a 50 kilos entre los tres y cuatro meses

La nutrición es uno de los pilares del manejo productivo en Campo de Vida, una cabaña que trabaja en el mejoramiento genético de ovinos y caprinos. Su propietario, Norman Peña, explicó a Publiagro que la combinación de forrajes conservados, fuentes proteicas y suplementos minerales permite conseguir animales con buen desarrollo corporal y potencial productivo.

El esquema alimenticio contempla silo de maíz, heno y alfalfa, además de alimento balanceado elaborado a partir de maíz, soya, vitaminas y minerales. Esta combinación busca cubrir los requerimientos nutricionales de los animales y favorecer su crecimiento, especialmente en aquellos destinados a la producción de carne.

“Es muy importante la alimentación, porque podemos darles una nutrición equilibrada. Nuestros animales se alimentan con silo de maíz, heno, alfalfa y también les damos la parte proteica, que es el balanceado”, explicó Peña.

Según el propietario, los resultados se reflejan en el desarrollo de los ejemplares, que presentan buena estructura corporal, amplitud de lomo y características favorables para la producción cárnica.

“Tenemos avances en los cuales nuestros animales a los tres o cuatro meses ya están en un peso de 40 a 50 kilos. Es un animal a muy corta edad que llega a ese peso”, destacó.

Producción propia de silo de maíz

Una de las estrategias de Campo de Vida es producir parte de los insumos utilizados en la alimentación del plantel. Para ello, la propiedad realiza siembras de maíz durante diferentes épocas del año, destinadas a la elaboración de silo.

Peña indicó que actualmente establecen entre cinco y seis hectáreas de maíz, con siembras distribuidas durante el año para garantizar la disponibilidad de alimento.

“El silo de maíz lo producimos nosotros. Hacemos plantaciones de cinco a seis hectáreas y realizamos siembras durante todo el año para tener siempre a disposición nuestro propio silo”, señaló.

El productor considera que elaborar el alimento en la misma propiedad representa una ventaja para las cabañas, porque permite contar con materia prima cercana y mantener una provisión constante. También resaltó la buena aceptación que tiene el silo de maíz entre los animales.

“A los 30 o 40 días empezamos a darles alimento para que no tengan un cambio significativo al momento de destetarlos de las madres”

Campo de Vida fortalece su genética con nutrición/ Foto: Publiagro
Campo de Vida fortalece su genética con nutrición/ Foto: Publiagro

La raza Laucane y su potencial productivo

Durante el recorrido por la cabaña, Peña también presentó ejemplares de la raza Laucane, una genética ovina de orientación lechera que fue incorporada desde Brasil.

Se trata de animales de gran tamaño, buen aplomo y estructura corporal, características que favorecen su desempeño en sistemas destinados a la producción de leche de oveja.

El propietario explicó que estos ejemplares también pueden aprovecharse bajo un esquema de doble propósito, combinando la producción de carne y leche.

“Es un animal que puede ser ocupado de doble propósito para carne y para leche. Te puede servir bastante en tu hato, porque puede mejorar tu genética para la producción de leche y la producción de carne”, manifestó.

Destete con transición alimenticia progresiva

Otro aspecto importante del manejo nutricional es la preparación de los corderos para el destete. En Campo de Vida, la incorporación de alimentos sólidos comienza entre los 30 y 40 días de vida, mediante una adaptación gradual que busca evitar cambios bruscos en la dieta.

Durante esta etapa, los animales comienzan a consumir balanceado, alfalfa y materia seca, mientras todavía permanecen junto a sus madres.

Peña explicó que el objetivo es que los corderos desarrollen progresivamente su capacidad de consumir alimentos sólidos, de manera que el retiro de la leche materna no represente un cambio drástico en su alimentación.

“A los 30 o 40 días empezamos a darles alimento para que no tengan un cambio significativo al momento de destetarlos de las madres”, indicó.

El proceso continúa hasta que los animales alcanzan entre 60 y 90 días, periodo en el que ya están preparados para completar el destete y depender de la alimentación sólida.

“Son cambios progresivos que pueden mejorar mucho su adaptación. A los 90 días, cuando le quites a la madre, el animal ya no va a sufrir cambios”, concluyó.

De esta manera, Campo de Vida integra producción propia de forraje, suplementación nutricional y adaptación temprana al consumo de alimentos sólidos como parte de su estrategia para mejorar el desarrollo de sus ovinos y fortalecer los resultados productivos de la cabaña.

Fuente: Norman Peña

Redacción: Publiagro