jueves, octubre 29, 2026
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Columna de Opinión: LA GANADERÍA NACIONAL EN EL AÑO INTERNACIONAL DE LOS PASTIZALES por: Wolf Rolón Roth Ingeniero Agrónomo M. Sc. Consultor en ganadería sostenible. Ex dirigente ganadero

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En el año internacional de los pastizales es importante resaltar la constante pérdida de campos naturales de pastoreo que ocurre en Bolivia, tanto en tierras altas como en tierras bajas. El país cuenta con 10,8 mill. ha de pastos naturales que están en permanente degradación por su mala gestión a través de ganaderías sin manejo tanto con camélidos y ovinos en el Altiplano, caprinos en valles y el Chaco y bovinos en los Llanos. Es un abuso de los recursos naturales a través de ganado que vaga sin control por áreas extensas provocando daños en el ecosistema a través del sobrepastoreo y el sobre-ramoneo, la quema de pastos subutilizados, los conflictos con la fauna y el deterioro de suelos y de la biodiversidad.

Wolf Rolón Roth

Ingeniero Agrónomo M. Sc. Consultor en ganadería sostenible. Ex dirigente ganadero

En contraste con los establecimientos ganaderos progresistas que existen tanto en oriente como en occidente, cuyas buenas prácticas basadas en pastoreo controlado nos permiten contar con carne y leche para el consumo interno y la exportación, la práctica de no manejo en ganadería representa una mala gestión del territorio que conduce a que las quemas se conviertan en incendios, los índices zootécnicos sean los más bajos de la región, el abigeato sea desde siempre un problema permanente y la deficiente productividad amenace la continuidad de la cadena de proteína animal.

Los bovinos en tierras altas están casi en su totalidad bajo manejo, pero esto contrasta con los millones de camélidos, ovinos y caprinos librados a su suerte. Y contrasta aún más con la ganadería bovina de tierras bajas en las que unos 5 millones de cabezas se crían sin control de pastoreo ni de ramoneo, desaprovechando su contribución al ambiente. Los ecosistemas de pastizales, tanto naturales como cultivados, dependen del pastoreo, que al estar bajo el manejo de pastores mantiene la fertilidad y el carbono del suelo, la regulación del agua, la regulación de plagas y enfermedades, la conservación de la biodiversidad y la gestión de incendios.

En Bolivia se verifica una constante omisión de esta realidad en congresos, foros y encuentros que están más para ensalzar nuestros éxitos en producción de carne, leche y genética – que evidentemente son de gran valor y el resultado de muchos años de trabajo en las unidades productivas progresistas – que en alertar sobre la amenaza eminente de la práctica de no manejo sobre la oferta futura de productos pecuarios. La ganadería sin pastoreo controlado desprestigia al sector y es una falta de respeto a la ganadería progresista basada en inversiones y buena gestión.

Si el pastoreo sin control produce graves daños en los pastizales naturales, es ya un desperdicio irracional en las praderas de pastos cultivados (2,3 millones de ha en todo el país) en los casos en que son establecidos en grandes potreros en los que vaga el ganado sobrepastoreando y desperdiciando forraje, sin mediciones de carga animal ni seguimientos a la Ganancia Diaria de Peso. Esto se traduce en bajos índices zootécnicos y deficientes parámetros productivos aumentando la probabilidad de que en unos años no exista ganado bovino suficiente para cumplir con compromisos del mercado interno y externo, además de la imposibilidad de avanzar hacia sistemas sostenibles basados en la trazabilidad, el bienestar animal y otros, imposibles de aplicar en millones de cabezas que vagan por pastizales y montes.

Sin pastoreo/ramoneo controlado ni adaptación al ecosistema no puede existir ganadería sostenible. Sólo siguiendo estas premisas básicas y las Buenas Prácticas Ganaderas es posible desarrollar una ganadería sostenible (rentable y responsable social y ambientalmente) en las ecorregiones del país: la sabana inundable (Llanos de Moxos y Pantanal), el Cerrado (de La Paz, el Beni y Santa Cruz), los bosques (Chaco, Seco Chiquitano e interandinos en valles) y la Puna del Altiplano.

Como ya se estableció en varios estudios e incluso en una propuesta de programa nacional para el desarrollo de la ganadería sostenible en Bolivia, la principal asignatura pendiente en la ganadería nacional es reducir la práctica de no manejo y hacer asequibles al productor las tecnologías de pastoreo controlado adaptadas a cada ecorregión.

En el año internacional de los pastizales comprometámonos a desarrollar este proceso que convierta a los vaqueros en pastores para mejorar la nutrición animal, gestionar con eficiencia los sistemas ganaderos y conservar la productividad de los suelos.