jueves, octubre 29, 2026
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Un resultado negativo no descarta la presencia de salmonela en granjas avícolas

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El control de salmonela comienza con la bioseguridad y la salud intestinal/ Foto: BM Editores
El control de salmonela comienza con la bioseguridad y la salud intestinal/ Foto: BM Editores

La especialista Priscilla Koerich recomienda reforzar el monitoreo ambiental y el seguimiento epidemiológico para identificar la circulación de la bacteria y prevenir su persistencia

El control de la salmonela en la producción avícola requiere una estrategia que abarque todas las etapas de la cadena, desde el alimento y las granjas reproductoras hasta las plantas de incubación y los establecimientos de pollos de engorde. Aunque las herramientas de diagnóstico y prevención han evolucionado, la persistencia de esta bacteria y las exigencias de los mercados mantienen el desafío sanitario para el sector.

Durante su exposición, la doctora Priscilla Koerich, líder de Vacunas Aviares para LACAN en Elanco, explicó que actualmente es posible obtener más información sobre los tipos de salmonela, sus características y su capacidad de adaptación. Sin embargo, advirtió que estos avances deben acompañarse de procedimientos de bioseguridad y vigilancia ajustados a las condiciones epidemiológicas de cada establecimiento.

“Hemos evolucionado mucho en el control de salmonela. Sin embargo, hoy en día tenemos más herramientas”, señaló la especialista, al destacar que el trabajo preventivo debe responder tanto a los riesgos sanitarios como a los requisitos regulatorios y de inocuidad alimentaria.

Koerich recordó que la producción avícola constituye una cadena compleja, en la que intervienen múltiples factores que pueden favorecer la introducción o persistencia del patógeno. Por ello, insistió en que ninguna herramienta comercial reemplaza las medidas básicas de manejo, limpieza y bioseguridad.

“El procedimiento básico no es reemplazado por ningún tipo de producto”, enfatizó.

El tratamiento de la cama debe responder al riesgo sanitario

Uno de los puntos abordados fue la reutilización de la cama avícola, una práctica que requiere procedimientos adecuados para reducir la carga de microorganismos entre lotes. La especialista advirtió que preparar un galpón para recibir nuevas aves sin tratar correctamente la cama puede mantener condiciones favorables para la persistencia de agentes patógenos.

El tratamiento debe seleccionarse según el tipo de salmonela identificado, las condiciones ambientales y las características de la granja. Entre las alternativas mencionadas figuran la fermentación y el uso de productos que modifican el pH de la cama, ya sean alcalinos o ácidos.

No obstante, la elección de un procedimiento debe sustentarse en el diagnóstico y en la evaluación de sus resultados. La humedad, la temperatura, el pH, la cantidad de materia orgánica y la distribución del material influyen en la eficacia de los tratamientos.

La especialista también subrayó que las prácticas utilizadas en otros países no deben trasladarse automáticamente a Bolivia, porque las condiciones climáticas, los sistemas de producción y los patrones de circulación de los patógenos pueden ser diferentes.

“Debemos conocer cuáles son nuestros riesgos y ahí vamos a escoger”, explicó Koerich, al referirse a la importancia de adaptar las medidas de control a la realidad de cada establecimiento.

Desde el punto de vista técnico, el tratamiento de la cama debe integrarse a un programa que incluya retiro de materia orgánica cuando corresponda, limpieza y desinfección de instalaciones, control de plagas, manejo de la humedad y verificación microbiológica. La reutilización no debe basarse únicamente en la apariencia del material.

La integridad intestinal fortalece la defensa de las aves

La salud intestinal fue otro de los ejes de la exposición. Koerich explicó que mantener la integridad del intestino es fundamental para limitar la entrada de microorganismos perjudiciales y sostener una respuesta inmunitaria adecuada.

La mucosa intestinal actúa como una barrera física y biológica. Cuando esta estructura se deteriora, aumenta la posibilidad de que determinados patógenos atraviesen la barrera y desencadenen procesos infecciosos. La nutrición, la calidad del agua, el equilibrio de la microbiota, el estrés y las condiciones de manejo pueden influir en la salud intestinal.

“La salud intestinal es la primera puerta de todo”, afirmó la especialista, quien insistió en que el cuidado del intestino debe formar parte de los programas sanitarios de las granjas.

Una barrera intestinal funcional contribuye a la defensa frente a distintos agentes infecciosos, aunque no sustituye la vacunación, la bioseguridad ni las medidas específicas de prevención para cada enfermedad. En el caso de la salmonela, el control requiere acciones complementarias que reduzcan la exposición de las aves y la circulación de la bacteria en el ambiente.

Por esta razón, el avicultor debe vigilar la calidad de los ingredientes y del alimento, evitar cambios nutricionales bruscos, garantizar el suministro de agua limpia y controlar las condiciones ambientales. También debe investigar oportunamente cualquier alteración del consumo, la uniformidad del lote o los parámetros productivos.

“Un negativo puede ser un positivo, un resultado negativo aislado debe interpretarse con cautela cuando existen antecedentes de contaminación¨

Priscilla Koerich, en el Seminario Alimenta 2026/ Foto: Publiagro
Priscilla Koerich, en el Seminario Alimenta 2026/ Foto: Publiagro

El muestreo ambiental permite detectar la circulación de salmonela

Koerich recomendó fortalecer la vigilancia mediante programas de muestreo que incluyan el ambiente de las instalaciones, en lugar de depender exclusivamente de muestras tomadas directamente de las aves.

La especialista planteó que, en granjas de reproductoras, el seguimiento puede realizarse cada dos o tres semanas, de acuerdo con el riesgo y las condiciones del establecimiento. Esta frecuencia corresponde a su recomendación y debe ajustarse a los protocolos sanitarios y regulatorios aplicables.

La salmonela puede presentar una excreción intermitente, por lo que una muestra negativa no necesariamente demuestra que la bacteria esté ausente de toda la granja. La probabilidad de detección depende del tipo de muestra, el momento de recolección, la distribución del patógeno y el método de laboratorio utilizado.

“Un negativo puede ser un positivo”, advirtió Koerich, al explicar que un resultado negativo aislado debe interpretarse con cautela cuando existen antecedentes de contaminación.

La especialista destacó la importancia de establecer programas de vigilancia adaptados a cada eslabón productivo:

  • Granjas de reproductoras: combinar muestras ambientales con el seguimiento sanitario del lote y mantener una periodicidad definida según el riesgo.
  • Plantas de incubación: evaluar superficies, equipos y puntos críticos donde pueda producirse contaminación cruzada.
  • Plantas de alimento: verificar la higiene de las instalaciones y los puntos de procesamiento, almacenamiento y distribución.
  • Granjas de pollos de engorde: incorporar muestras ambientales, como las obtenidas mediante calzas o cubrecalzado, siguiendo un protocolo de recolección adecuado.

En las plantas de incubación y de alimento, la especialista también destacó la importancia de registrar los resultados en relación con el día de producción. Esta información ayuda a identificar patrones de contaminación y a determinar si un hallazgo se repite en determinados lotes, turnos o etapas del proceso.

El mapeo epidemiológico ayuda a localizar los puntos críticos

Cuando la salmonela permanece en el ambiente de una granja durante períodos prolongados, la vigilancia debe ir más allá de confirmar su presencia. Es necesario investigar dónde se concentra, cómo se distribuye y qué factores favorecen su persistencia.

El mapeo epidemiológico permite organizar los resultados de laboratorio por ubicación, fecha, tipo de muestra y lote. De esta manera, el equipo técnico puede identificar sectores recurrentemente positivos y orientar las medidas correctivas hacia los puntos donde existe mayor probabilidad de contaminación.

Este trabajo puede incluir la revisión de bebederos, comederos, equipos, zonas de almacenamiento, áreas de tránsito, control de roedores e insectos y procedimientos de ingreso de personas y vehículos.

Además, la identificación del serotipo de salmonela y, cuando corresponda, su caracterización molecular, puede ayudar a determinar si los hallazgos de distintos sectores están relacionados. Esa información facilita la toma de decisiones y permite evaluar si las intervenciones aplicadas están reduciendo la circulación del patógeno.

El objetivo es que el control sanitario no se limite a responder ante un resultado positivo, sino que permita reconocer las vías de transmisión y prevenir nuevas contaminaciones.

La prevención debe mantenerse en todas las etapas

La exposición de Koerich dejó como mensaje central que el control de la salmonela requiere continuidad, seguimiento y coordinación entre las distintas áreas de la producción avícola. El tratamiento de la cama, la protección de la salud intestinal y la vigilancia microbiológica son medidas complementarias que deben integrarse en un programa de bioseguridad.

Para el productor, conocer el tipo de salmonela presente, identificar los puntos de contaminación y verificar la eficacia de las medidas aplicadas permite tomar decisiones más precisas. Los resultados negativos, por sí solos, no deben conducir a bajar la vigilancia cuando existen antecedentes de circulación de la bacteria.

La especialista insistió en que las herramientas disponibles deben utilizarse de manera estratégica, sin descuidar los procedimientos básicos que sostienen la sanidad de las aves y la inocuidad de los productos destinados al consumo humano.

En un contexto de mayores exigencias sanitarias y comerciales, la prevención de la salmonela requiere que cada establecimiento conozca sus riesgos y adapte sus protocolos a las condiciones locales, con decisiones respaldadas por el diagnóstico y el seguimiento técnico.

Fuente: Priscilla Koerich

Redacción: Publiagro