martes, agosto 25, 2026
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Nuevas variantes de Gumboro elevan el desafío sanitario en la avicultura

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El Gumboro cambia de rostro y desafía a la producción avícola/ Foto: Internet
El Gumboro cambia de rostro y desafía a la producción avícola/ Foto: Internet

Las formas subclínicas pueden pasar desapercibidas, pero afectan la conversión alimenticia, el peso y otros indicadores productivos

Alertan sobre nuevas variantes de Gumboro/ Foto: Publiagro
Alertan sobre nuevas variantes de Gumboro/ Foto: Publiagro

La enfermedad de Gumboro continúa representando un desafío para la producción avícola debido a la aparición y circulación de nuevas cepas variantes que pueden pasar desapercibidas en los lotes y generar pérdidas productivas. El escenario ha sido reconfirmado durante 2025 y 2026 mediante la identificación de variantes que también estarían presentes en países vecinos.

Fernando Peña, médico del departamento técnico de Agroservet, explicó que actualmente se observa la circulación de cepas variantes de tipo A, mientras que las cepas clásicas han logrado mantenerse bajo mayor control gracias a los programas de vacunación.

“Estamos frente a cepas variantes de tipo A y creo que eso se está viendo en países vecinos también”, señaló Peña.

El especialista explicó que estas variantes surgen a partir de procesos de reordenamiento del virus relacionados con la combinación de cepas presentes en campo y cepas vacunales. Como resultado, pueden generarse variantes con capacidad de evadir los anticuerpos maternales, lo que representa un nuevo desafío para el control de la enfermedad.

Uno de los principales problemas es que las variantes pueden presentarse de manera subclínica, sin manifestaciones evidentes en las aves. A diferencia de las formas clínicas de Gumboro, que históricamente se caracterizaban por aves postradas, depresión, diarrea blanquecina y lesiones en la bolsa de Fabricio, las presentaciones subclínicas pueden pasar inadvertidas dentro de los galpones.

“En cambio, la forma subclínica no nos da una sintomatología clínica, pasa totalmente desapercibido dentro de los lotes y eso es lo que nosotros vemos diariamente en el campo”, explicó Peña.

Ante esta situación, el diagnóstico requiere análisis moleculares que permitan identificar la presencia de las cepas variantes. Aunque estas infecciones no necesariamente provocan niveles elevados de mortalidad, pueden afectar parámetros productivos como la conversión alimenticia, el peso de las aves y, en consecuencia, los resultados económicos del productor.

“Estamos enfrentándonos a un virus que no podemos verlo a simple vista, si no hacemos los análisis moleculares, pero que está robando números a nivel zootécnico al productor”, advirtió el especialista.

Peña explicó además que una de las características del virus de Gumboro está relacionada con una región hipervariable de una proteína específica, denominada VP2, que presenta sensibilidad a las mutaciones. Esta capacidad de variación es una de las particularidades de este tipo de virus y dificulta las estrategias de control.

“Estamos frente a cepas variantes de tipo A y creo que eso se está viendo en países vecinos también”

Fernando Peña, médico del departamento técnico de Agroservet/ Foto: Publiagro
Fernando Peña, médico del departamento técnico de Agroservet/ Foto: Publiagro

Nuevas tecnologías de vacunación

Frente a este escenario, la vacunación continúa siendo una de las principales herramientas para prevenir y controlar la enfermedad. El especialista explicó que actualmente existen diferentes tecnologías, entre ellas las vacunas vivas convencionales, las vacunas vectorizadas y las vacunas de complejo inmune.

Las vacunas vivas convencionales han reducido su presencia en los programas actuales, mientras que las vacunas vectorizadas y de complejo inmune son aplicadas principalmente en plantas de incubación. Ambas tecnologías presentan ventajas frente a la interferencia de los anticuerpos maternales presentes en los pollitos, aunque tienen mecanismos de acción diferentes.

Las vacunas vectorizadas no cuentan con un virus completo capaz de replicarse dentro de la bolsa de Fabricio, mientras que las vacunas de complejo inmune sí pueden ingresar a este órgano y generar una protección que dificulta la entrada y establecimiento de otros virus.

La aplicación en plantas de incubación también permite mejorar el control sobre la vacunación, debido a que se puede inmunizar un elevado número de pollitos bajo condiciones más controladas que las que existían anteriormente cuando la aplicación dependía directamente del personal de los galpones.

Peña señaló que los programas de vacunación deben adaptarse a las características y necesidades de cada empresa, considerando factores como el volumen y la escala de producción.

Bioseguridad, un pilar fundamental

Sin embargo, el especialista remarcó que ninguna estrategia de vacunación puede ser completamente efectiva si no está acompañada por un adecuado programa de bioseguridad.

En el caso específico de Gumboro, consideró fundamentales aspectos como el manejo y reciclaje adecuado de las camas, los protocolos de limpieza y desinfección y la utilización de productos efectivos frente a este tipo de virus.

También destacó la importancia del control de insectos, debido a que pueden actuar como agentes de diseminación y contribuir a la permanencia del virus dentro de las instalaciones avícolas.

De esta manera, el control de las nuevas variantes de Gumboro requiere una estrategia integral que combine diagnóstico molecular, programas de vacunación adecuados y medidas estrictas de bioseguridad, con el objetivo de evitar pérdidas productivas que pueden no ser evidentes a simple vista, pero que afectan directamente el desempeño de los lotes.

Fuente: Fernando Peña

Redacción. Publiagro