martes, agosto 25, 2026
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El suelo toma protagonismo en la búsqueda de mayor productividad para la caña de azúcar

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Correctivos de suelo para la caña de azúcar/ Foto: Publiagro
Correctivos de suelo para la caña de azúcar/ Foto: Publiagro

Especialistas destacan la importancia de corregir la acidez y reponer nutrientes como potasio, nitrógeno, fósforo y calcio para sostener los rendimientos

Primero hay que hacer un análisis de suelo/ Foto: Publiagro
Primero hay que hacer un análisis de suelo/ Foto: Publiagro

El manejo adecuado del suelo se ha convertido en uno de los principales desafíos para sostener e incrementar la productividad de la caña de azúcar, un cultivo que demanda importantes cantidades de nutrientes durante su desarrollo. Especialistas destacan la necesidad de combinar la corrección de la acidez con la reposición de los nutrientes extraídos campaña tras campaña.

Luis Alberto Acuña, ingeniero y técnico de La Calera, explicó que desde hace aproximadamente una década se viene trabajando en la búsqueda de nuevas variedades productivas y alternativas de fertilización que permitan mejorar la respuesta del cultivo.

“Hoy en día es muy importante poder trabajar sobre el manejo del suelo, tanto en la corrección como en devolverle esos nutrientes que el cultivo de caña, en este caso, al suelo año tras año”, señaló.

El especialista remarcó que la caña de azúcar requiere una nutrición equilibrada para expresar su potencial productivo y que la conservación de la fertilidad debe ser considerada como una inversión de largo plazo, especialmente en un sector donde las tierras pasan de generación en generación.

“Tenemos que buscar esa alternativa de poder dejarles también a nuestros hijos, en este caso, un suelo que siga produciendo”, sostuvo Acuña.

Nutrientes esenciales para la caña

La caña de azúcar necesita un conjunto de nutrientes esenciales para desarrollar raíces, tallos y hojas y alcanzar buenos rendimientos. Entre los principales se encuentran nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio y azufre, además de micronutrientes como zinc y boro.

Acuña destacó especialmente el papel del potasio, debido a la elevada demanda de este nutriente por parte de la caña y su relación con el desarrollo y la producción de azúcar.

“El cultivo de caña es un cultivo que demanda bastante nutrientes. La demanda de potasio es fundamental, ya que su principal objetivo es poder producir azúcar”, explicó.

El nitrógeno participa en el crecimiento y desarrollo de la planta, mientras que el fósforo tiene un papel importante en procesos relacionados con el establecimiento y desarrollo radicular. El calcio contribuye a la estructura de los tejidos y, junto con el magnesio y el azufre, forma parte de una nutrición equilibrada. Los micronutrientes, aunque requeridos en cantidades menores, también cumplen funciones específicas y no deben ser descuidados.

Por ello, el objetivo no es solamente aplicar fertilizantes, sino determinar qué necesita realmente el suelo y el cultivo para evitar tanto deficiencias como excesos.

“El cultivo de caña es un cultivo que demanda bastante nutrientes. La demanda de potasio es fundamental, ya que su principal objetivo es poder producir azúcar”

Luis Alberto Acuña, ingeniero y técnico de La Calera/ Foto: Publiagro
Luis Alberto Acuña, ingeniero y técnico de La Calera/ Foto: Publiagro

Correctivos para recuperar el equilibrio del suelo

Cuando existen problemas de acidez o desequilibrios químicos, los productores pueden recurrir a diferentes enmiendas o correctivos, cuya elección debe realizarse a partir de un análisis de suelo.

Uno de los principales es la cal agrícola o calcita, utilizada para neutralizar la acidez y aportar calcio. Cuando además existe deficiencia de magnesio, puede emplearse cal dolomítica, que suministra ambos nutrientes. La aplicación de materiales calcáreos puede modificar el pH y aumentar los niveles de calcio y magnesio disponibles, aunque la dosis debe definirse según las características del suelo.

Otra alternativa es el yeso agrícola, una fuente de calcio y azufre que puede ser especialmente útil cuando se busca mejorar las condiciones químicas de capas más profundas del suelo. En estudios realizados en caña, el yeso ha mostrado capacidad para reducir el aluminio intercambiable y aumentar la presencia de calcio y azufre en el perfil; sus beneficios dependen de las condiciones específicas del suelo.

También pueden considerarse silicatos de calcio o calcio-magnesio, que además de aportar calcio y, en algunos casos, magnesio, tienen efecto correctivo sobre la acidez y suministran silicio. Este elemento no es considerado esencial para completar el ciclo de vida de la caña, pero puede favorecer el vigor y la productividad del cultivo.

En determinados sistemas también pueden incorporarse enmiendas orgánicas, como compost y otros materiales estabilizados, con el objetivo de contribuir a mejorar las condiciones físicas y biológicas del suelo. Sin embargo, su efecto depende del material utilizado y de las características particulares del terreno.

El análisis de suelo, punto de partida

La aplicación de cualquier correctivo no debería realizarse de manera uniforme en todas las parcelas. El análisis de suelo permite conocer parámetros como pH, acidez, calcio, magnesio, potasio, fósforo, materia orgánica y otros indicadores necesarios para definir un programa de manejo.

A esto puede sumarse el análisis foliar, que permite evaluar el estado nutricional de la planta y ajustar futuras aplicaciones. En caña de azúcar, las recomendaciones nutricionales consideran tanto macronutrientes como micronutrientes, entre ellos nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio, azufre, zinc y boro.

De esta manera, la corrección del suelo y la fertilización deben formar parte de un mismo programa, evitando que la reposición de nutrientes se limite únicamente a responder a una deficiencia visible en la planta.

Para Acuña, el desafío del sector cañero no pasa únicamente por obtener mayores rendimientos en una campaña, sino por mantener la capacidad productiva de los suelos en el tiempo.

“Tenemos que buscar esa alternativa de poder dejarles también a nuestros hijos un suelo que siga produciendo”, concluyó.

Fuente: Luis Alberto Acuña

Redacción: Publiagro