lunes, agosto 24, 2026
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Manejo integrado de plagas: una estrategia más inteligente para proteger la caña

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La incidencia del barrenador de la caña/ Foto: Internet
La incidencia del barrenador de la caña/ Foto: Internet

Especialista de Rainbow recomienda combinar monitoreo, control químico y biológico para enfrentar al barrenador y reducir los daños en el cultivo

Datos que expuso la ingeniera Jovanna Vargas/ Foto: Publiagro
Datos que expuso la ingeniera Jovanna Vargas/ Foto: Publiagro

El manejo integrado de plagas se presenta como una alternativa para que los productores puedan enfrentar de manera más eficiente y sostenible los problemas fitosanitarios que afectan a los cultivos, especialmente en la caña de azúcar, donde el ataque de barrenadores representa uno de los principales desafíos.

Jovanna Vargas, jefa de Desarrollo de Rainbow, explicó que el control químico continúa siendo una herramienta importante, pero debe complementarse con otras estrategias, como el control biológico, el monitoreo y la identificación correcta de las plagas.

“El control químico es parte del manejo integrado, pero hay otras alternativas, como por ejemplo el control biológico, que vienen a reforzar los controles que tenemos con este otro tipo de control”, señaló.

La especialista destacó que uno de los primeros pasos para manejar una plaga de manera adecuada es identificarla correctamente. Para ello, consideró fundamental que el agricultor conozca los insectos presentes en su cultivo y realice monitoreos periódicos.

“Es fundamental hacer el reconocimiento de los insectos. Es importante que el agricultor sepa distinguir cuál es la plaga que le está atacando y para eso son fundamentales los monitoreos”, afirmó.

Según Vargas, el monitoreo permite tomar decisiones oportunas y evitar aplicaciones innecesarias de productos químicos, convirtiéndose en una de las principales herramientas para desarrollar un manejo más inteligente de las plagas.

Barrenadores, una amenaza para la caña

En el caso de la caña de azúcar, Vargas explicó que los barrenadores han acompañado al cultivo durante años y continúan representando una preocupación para los productores de Santa Cruz.

La incorporación de nuevas variedades de caña, algunas de ellas más susceptibles al ataque de estas plagas, ha incrementado el desafío para el sector. Entre los principales problemas se encuentra Diatraea saccharalis, insecto que afecta directamente el tallo de la planta.

Una de las dificultades para controlar al barrenador radica en que, una vez que la larva ingresa al interior del tallo, resulta mucho más complicado alcanzarla mediante aplicaciones convencionales.

“Una vez ingresan dentro del tallo para barrenarlo, es difícil sacarlas de ahí. Entonces un control químico no funcionaría”, explicó.

Sin embargo, la especialista aclaró que el control químico puede ser efectivo cuando se utiliza de manera preventiva, antes de que la plaga ingrese al tallo.

“El control biológico, que es netamente preventivo, nos va a ayudar a complementar los controles del control químico”

Jovanna Vargas, explico sobre el control biologico/ Foto: Publiagro
Jovanna Vargas, explico sobre el control biologico/ Foto: Publiagro

Control biológico como complemento

Frente a esta situación, el control biológico adquiere un papel relevante dentro del manejo integrado de la caña de azúcar. Vargas señaló que esta herramienta puede complementar las aplicaciones químicas y contribuir a prevenir el establecimiento de las poblaciones de barrenadores.

“El control biológico, que es netamente preventivo, nos va a ayudar a complementar los controles del control químico”, sostuvo.

Entre las alternativas mencionadas se encuentra el uso de Trichogramma, un organismo utilizado como controlador biológico, además de hongos y otros agentes que pueden incorporarse a los programas de manejo.

La especialista destacó que el control biológico lleva varios años utilizándose en Santa Cruz y que actualmente existen mayores posibilidades para los productores, debido a que algunos de estos agentes ya son producidos y registrados en Bolivia.

“Antes no los teníamos, teníamos que comprarlos del exterior. Hoy día ya los producen en Bolivia. Muchas empresas los están registrando”, indicó.

Una estrategia que combina herramientas

Vargas consideró que la experiencia de otros países, particularmente Brasil, donde el control biológico tiene una presencia importante en los programas de manejo de plagas, también puede servir como referencia para los productores bolivianos.

En este contexto, recomendó no depender de una sola herramienta, sino combinar el monitoreo, las aplicaciones de productos fitosanitarios cuando sean necesarias y las liberaciones de controladores biológicos.

“Mi recomendación es que hagan monitoreos, hagan aplicaciones de agroquímicos cuando sea conveniente y no dejen de hacer liberaciones de Trichogramma”, afirmó.

La estrategia busca que el productor actúe de acuerdo con la presencia y comportamiento de las plagas, en lugar de realizar controles de manera rutinaria. De esta forma, el manejo integrado permite aprovechar diferentes herramientas y utilizarlas en el momento adecuado.

Para la caña de azúcar, donde el barrenador puede generar daños difíciles de revertir una vez que ingresa al tallo, la combinación de prevención, monitoreo y control biológico se convierte en una alternativa para avanzar hacia una protección más eficiente del cultivo.

El desafío, concluyó Vargas, es que los productores incorporen estas herramientas dentro de una visión integral, aprovechando además que Bolivia ya cuenta con una oferta creciente de soluciones biológicas para realizar un manejo de plagas más preciso y responsable.

Fuente: Jovanna Vargas

Redacción: Publiagro