
La eficiencia reproductiva se ha convertido en uno de los principales desafíos para la ganadería de cría en Bolivia y Sudamérica. En sistemas extensivos, donde las vacas enfrentan limitaciones nutricionales, sanitarias y de manejo, identificar los factores que afectan la reproducción y aplicar herramientas adecuadas puede marcar la diferencia en los resultados de una campaña.
El especialista brasileño en reproducción animal, médico veterinario, Gustavo Martins Gomes explicó cuáles son los principales indicadores que deben medirse para evaluar una estación reproductiva exitosa y destacó la importancia de identificar a las vacas eficientes dentro del hato.
El experto señaló que uno de los principales problemas que enfrenta la ganadería de cría es el anestro posparto, condición en la que la vaca no presenta celo después del parto y, por lo tanto, tiene dificultades para volver a quedar preñada.
“Lo que necesitamos hacer es medir: cuáles son los índices o parámetros técnicos que debemos evaluar para tener una estación reproductiva exitosa”, explicó Gomes, quien planteó la necesidad de conocer qué es una vaca eficiente, cómo reconocerla y qué herramientas pueden incorporarse en la finca para mejorar los resultados reproductivos.
El anestro posparto, uno de los principales obstáculos
Gomes explicó que los sistemas de producción de carne de Bolivia y Brasil presentan características similares, especialmente porque gran parte de la actividad se desarrolla bajo sistemas extensivos.
“Las vacas son muy desafiadas por problemas nutricionales, dificultades de manejo y problemas sanitarios”, señaló.
En este escenario, el anestro posparto representa uno de los principales cuellos de botella. Una vaca que permanece en anestro no manifiesta celo y, por tanto, difícilmente será cubierta por el toro durante la temporada de servicio.
El resultado es una menor cantidad de vacas preñadas y, consecuentemente, una menor eficiencia en la producción de terneros.
Según el especialista, esta situación no es exclusiva de Bolivia o Brasil, sino que constituye un problema presente en distintos sistemas de producción ganadera de América del Sur. Sin embargo, destacó que actualmente existen herramientas reproductivas capaces de ayudar a superar esta limitación.
IATF gana espacio en Brasil
Gomes también presentó la evolución de la Inseminación Artificial a Tiempo Fijo (IATF) en Brasil, tecnología que experimentó un crecimiento importante durante las últimas décadas.
Explicó que la IATF comenzó a utilizarse comercialmente en Brasil alrededor de 2002 y que para 2010 ya había superado a la inseminación basada exclusivamente en la detección de celo.
Actualmente, Brasil comercializa alrededor de 25 millones de dosis de semen, aunque el especialista remarcó que todavía existe un amplio margen para aumentar el uso de la tecnología.
El país cuenta con aproximadamente 100 millones de vacas de cría, pero la inseminación todavía se aplica en cerca del 20% de los lotes, mientras que aproximadamente el 80% continúa manejándose mediante monta natural con toros.
“Todavía tenemos mucho por crecer”, afirmó.
Aumentar la tasa de servicio para mejorar la preñez
Uno de los conceptos centrales planteados por el especialista fue que para incrementar la tasa de preñez es necesario aumentar primero la tasa de servicio, es decir, lograr que un mayor número de hembras estén efectivamente disponibles para ser inseminadas o cubiertas durante la temporada reproductiva.
Gomes explicó que simplemente colocar las vacas junto al toro no garantiza buenos resultados.
“Si las vacas están en anestro, no van a demostrar celo y los toros no harán la cobertura”, indicó.
Por ello, recomendó intensificar el manejo reproductivo mediante protocolos de IATF, que permiten programar la ovulación y realizar la inseminación en un momento determinado.
De esta manera, una mayor cantidad de vacas puede ingresar al proceso reproductivo dentro de un periodo definido, aumentando las posibilidades de lograr una mayor tasa de preñez.

Información para el productor
Otro de los desafíos identificados por Gomes es la falta de información que todavía existe entre algunos productores sobre las tecnologías reproductivas.
El especialista consideró que los técnicos no solo deben concentrarse en ejecutar los protocolos de IATF, sino también en explicar al productor por qué se utiliza esta herramienta y qué problema pretende solucionar.
Cuando una vaca se encuentra en buenas condiciones y está ciclando normalmente, la monta natural puede lograr buenos resultados.
“Necesitamos llevar esta información al productor para que comprenda la tecnología”, sostuvo.
Para el especialista, la incorporación de una herramienta tecnológica debe partir de una necesidad concreta del establecimiento. En este caso, el problema que se busca resolver es el anestro posparto y la consecuente baja eficiencia reproductiva.
Las primíparas, un desafío mayor
Las vacas primíparas requieren una atención especial dentro de la estrategia reproductiva, debido a que enfrentan una mayor demanda fisiológica.
Después de su primer parto, estas hembras deben continuar creciendo, producir leche para alimentar al ternero y, al mismo tiempo, reanudar su actividad reproductiva para volver a quedar preñadas.
Esta combinación de exigencias puede hacer que el anestro posparto sea más marcado en las primíparas, convirtiéndolas en una de las categorías más difíciles de preñar durante una temporada reproductiva.
En este punto, Gomes destacó que la IATF puede convertirse en una herramienta especialmente útil para ayudar a incorporar estas hembras nuevamente al ciclo reproductivo.
Medir para tomar decisiones
Para avanzar hacia una ganadería más eficiente, el especialista planteó la necesidad de que los productores dejen de evaluar la reproducción únicamente a partir del resultado final y comiencen a medir los diferentes indicadores que explican ese resultado.
Entre los aspectos que deben ser considerados están la condición corporal de las vacas, el intervalo entre el parto y el reinicio de la actividad reproductiva, la proporción de hembras en anestro, la tasa de servicio, la tasa de concepción, la tasa de preñez y el desempeño de las distintas categorías de hembras.
El seguimiento de estos indicadores permite identificar dónde se encuentra el problema y definir qué herramienta utilizar para corregirlo.
En este sentido, la eficiencia reproductiva no depende exclusivamente de una tecnología, sino de una combinación de nutrición, sanidad, manejo, evaluación de las hembras y utilización estratégica de las biotecnologías reproductivas.
Para Gomes, el desafío de la ganadería sudamericana está en transformar estas herramientas en decisiones prácticas dentro de las fincas. Una estación reproductiva exitosa, sostuvo, comienza por conocer el estado del hato, identificar las limitaciones y aplicar soluciones que permitan que un mayor número de vacas entre efectivamente al proceso reproductivo.
Fuente: Gustavo Martins Gomes
Redacción: Publiagro



















