
La innovación en reproducción bovina avanza con el desarrollo de nuevas herramientas destinadas a mejorar los protocolos de Inseminación Artificial a Tiempo Fijo (IATF) y elevar las tasas de preñez, especialmente en animales que presentan dificultades para reiniciar su actividad reproductiva después del parto.
Luciano Cattaneo, médico veterinario y asesor técnico del laboratorio CEVA, explicó que la IATF mantiene un crecimiento sostenido en la ganadería de carne y que todavía existe un amplio margen para incrementar su aplicación.
“Esto está creciendo año tras año en los últimos 10 o 15 años y no se detiene. Aún estamos lejos del techo que podemos alcanzar en cuanto a la aplicación de esta tecnología”, señaló.
Según Cattaneo, las condiciones actuales de los sistemas de producción de ganado de cría han generado la necesidad de contar con herramientas que permitan mejorar la eficiencia reproductiva. La IATF, en ese sentido, permite incorporar una mayor cantidad de vacas al proceso reproductivo y obtener mejores resultados productivos.
El especialista destacó que el objetivo de los nuevos desarrollos es optimizar los protocolos existentes para lograr una mayor eficiencia reproductiva, con especial atención en aquellas categorías que presentan mayores dificultades para quedar preñadas.
Una hormona para mejorar la preñez
Entre las innovaciones mencionadas se encuentra el desarrollo de la gonadotropina coriónica equina recombinante, una alternativa biotecnológica orientada a mejorar la respuesta reproductiva de determinados animales.
Cattaneo explicó que esta hormona tiene especial importancia en vacas que se encuentran en anestro, es decir, que no están ciclando y que, debido a factores como la lactancia, presentan dificultades para reiniciar su actividad reproductiva.
“Es una hormona que justamente mejora la tasa de preñez en animales en anestro, en animales que no están cíclicos, que están amamantando a su ternero y que, de lo contrario, no estarían en condición de reproducirse”, explicó.
La incorporación de esta hormona dentro de determinados protocolos permite estimular la actividad reproductiva de estas hembras y aumentar sus posibilidades de quedar preñadas.
De acuerdo con el especialista, el uso de hormonas exógenas dentro de los programas reproductivos permite superar algunas de las limitaciones fisiológicas que enfrentan las vacas durante el periodo posparto.

Un desarrollo basado en biotecnología
La gonadotropina coriónica equina es una hormona que históricamente se obtiene a partir de yeguas gestantes. Su utilización en reproducción animal se remonta a varias décadas y su producción tradicional requiere la extracción de sangre de estos animales.
Frente a esta situación, el desarrollo de una versión recombinante busca producir la hormona mediante células modificadas genéticamente, evitando la dependencia de la extracción de sangre de las yeguas.
“Lo que nosotros intentamos con este nuevo desarrollo es, después de 90 años, producirla a través de células modificadas genéticamente y no tener más que sangrar a la yegua”, explicó Cattaneo.
El especialista consideró que esta metodología representa una alternativa más moderna y biosegura para obtener una hormona que continúa teniendo una importante demanda dentro de los programas de reproducción animal.
La producción recombinante, además, apunta a sustituir progresivamente los métodos tradicionales de obtención de esta hormona y avanzar hacia procesos biotecnológicos más controlados.
Una tecnología que se expande en Latinoamérica
El desarrollo de esta alternativa comenzó en Argentina en 2021 y posteriormente avanzó con procesos de registro en diferentes países de América Latina.
Cattaneo explicó que la tecnología fue registrada progresivamente en prácticamente toda la región, incluyendo Brasil y Bolivia.
La expansión regional refleja el interés de la ganadería por incorporar herramientas que permitan mejorar los índices reproductivos y aprovechar de manera más eficiente el potencial de los rodeos.
Para el especialista, la evolución de la IATF no se limita a incrementar el número de animales inseminados, sino que también requiere mejorar los protocolos mediante nuevas herramientas hormonales y biotecnológicas.
El objetivo final es lograr más vacas preñadas, mayor eficiencia reproductiva y una producción más eficiente de terneros, especialmente en sistemas de cría donde el anestro posparto continúa siendo uno de los principales obstáculos para alcanzar mejores resultados.
Fuente: Luciano Cattaneo
Redacción: Publiagro



















