miércoles, octubre 28, 2026
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Variedades de alta concentración de azúcar enfrentan mayor presión del gusano barrenador en caña

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Variedades de alta concentración de azúcar enfrentan mayor presión/ Foto: Internet
Variedades de alta concentración de azúcar enfrentan mayor presión/ Foto: Internet

La plaga afecta el interior del tallo, interrumpe el desarrollo de la planta y puede reducir el rendimiento agrícola e industrial del cultivo

El gusano barrenador de la caña se mantiene como una de las plagas de mayor importancia económica para los productores cañeros debido a su capacidad de afectar directamente el desarrollo de la planta y disminuir el potencial productivo del cultivo. Su presencia genera preocupación porque los daños muchas veces se desarrollan en el interior del tallo, dificultando su detección temprana.

Esta plaga corresponde principalmente a larvas de insectos del género Diatraea, conocidas como barrenadores de la caña. Durante su fase larval, el insecto perfora el tallo y se alimenta de los tejidos internos de la planta, formando galerías que interrumpen el transporte de agua y nutrientes necesarios para el crecimiento del cultivo.

El ataque puede ocasionar debilitamiento de los tallos, pérdida de biomasa, reducción del peso de la caña y disminución del contenido de sacarosa, afectando tanto el rendimiento agrícola como la eficiencia en el proceso industrial para la producción de azúcar y derivados.

¿Qué daños provoca en la caña?

Las primeras señales de infestación pueden observarse mediante pequeños orificios de entrada en los tallos, presencia de residuos vegetales similares a aserrín y debilitamiento de la planta. En cañas jóvenes, la plaga puede provocar la muerte de brotes centrales, conocido como “corazón muerto”, mientras que en plantas adultas ocasiona quiebres del tallo y pérdidas de calidad.

Cuando las larvas ingresan al interior de la caña, también pueden favorecer la entrada de microorganismos que provocan pudriciones, agravando el daño ocasionado por el insecto.

El impacto económico depende del nivel de infestación, la variedad sembrada, las condiciones climáticas y el momento en que la plaga ataque. A mayor presencia de larvas dentro del cultivo, mayores serán las pérdidas en toneladas de caña por hectárea y en recuperación de azúcar.

«El impacto económico depende del nivel de infestación, la variedad sembrada, las condiciones climáticas y el momento en que la plaga ataque»

La plaga perfora el tallo y reduce el potencial azucarero de la caña/ Foto: Internet
La plaga perfora el tallo y reduce el potencial azucarero de la caña/ Foto: Internet

¿Por qué aparece el gusano barrenador?

El desarrollo de esta plaga está asociado principalmente a condiciones ambientales favorables y a factores de manejo agrícola. Las temperaturas cálidas, periodos de sequía, cultivos con poco monitoreo y la acumulación de residuos infestados después de la cosecha pueden favorecer la reproducción del insecto.

El ciclo inicia cuando las mariposas adultas colocan sus huevos sobre las hojas de la caña. Después de la eclosión, las pequeñas larvas ingresan al tallo para alimentarse y completar su desarrollo. Dependiendo de las condiciones climáticas, pueden presentarse varias generaciones durante el año, aumentando el riesgo de infestación.

Además, la falta de eliminación de plantas afectadas, el uso de material vegetal contaminado y la ausencia de estrategias preventivas pueden permitir que la población de la plaga aumente campaña tras campaña.

Prevención y control: un manejo integrado

Los especialistas recomiendan aplicar un manejo integrado de plagas (MIP), que combina diferentes herramientas para reducir la población del insecto y minimizar los daños económicos.

Entre las principales medidas se encuentran:

  • Monitoreo permanente del cultivo: realizar recorridos periódicos para identificar huevos, larvas y síntomas iniciales de daño.
  • Uso de variedades resistentes o tolerantes: seleccionar materiales genéticos con mejor comportamiento frente al ataque.
  • Control biológico: promover el uso de enemigos naturales como parasitoides de huevos y larvas, entre ellos especies de avispas benéficas utilizadas en programas agrícolas.
  • Manejo adecuado de residuos de cosecha: eliminar o tratar tallos afectados para evitar que sirvan como refugio y fuente de reproducción.
  • Control químico oportuno: aplicar insecticidas únicamente cuando los niveles de infestación superen los umbrales recomendados y en etapas donde la larva sea más vulnerable.

Los técnicos destacan que el control debe realizarse principalmente en las primeras etapas del desarrollo del insecto, debido a que una vez que la larva ingresa al interior del tallo, la eficacia de algunas aplicaciones disminuye.

Ante el escenario productivo actual, los productores cañeros recomiendan fortalecer la vigilancia en campo, capacitar al personal y aplicar estrategias preventivas, ya que un manejo oportuno permite reducir pérdidas y proteger el potencial productivo del cultivo.

Fuente: Cenaca, Iniaf 

Redacción: Publiagro