Especialista advierte que el estrés en bovinos puede reducir hasta a la mitad la ganancia de peso y afectar la productividad

Aunque forma parte del manejo cotidiano dentro de los sistemas de producción ganadera, el estrés en los bovinos continúa siendo uno de los factores más subestimados y con mayor impacto sobre la productividad. Especialistas señalan que procedimientos habituales como el destete, el transporte, el ingreso a corrales o sistemas de confinamiento pueden desencadenar respuestas fisiológicas que alteran el comportamiento, reducen el rendimiento y afectan la salud de los animales.

Martín Zinicola, director técnico de Fera para Latinoamérica, explicó que muchas de las actividades que forman parte de la rutina productiva generan en el bovino una reacción biológica más intensa de lo que generalmente se considera.

“El estrés de producción, que es un poco por ahí, el estrés que nosotros les causamos de manera inevitable a los animales para poder producir, por ejemplo, un destete, un transporte, un ingreso a una vivienda, un ingreso a un sistema de confinamiento, todo ese estrés nosotros lo subestimamos porque son prácticas de manejo que forman parte de nuestra vida, de nuestra rutina de todos los días”, señaló.

De acuerdo con el especialista, el comportamiento del bovino frente a estas situaciones está estrechamente relacionado con su naturaleza biológica. Al ser un animal de presa, interpreta muchos procedimientos cotidianos como eventos de amenaza extrema, activando mecanismos de supervivencia.

Zinicola indicó que el bovino no comprende que determinadas intervenciones buscan proteger su salud, como ocurre con una vacunación, sino que percibe el manejo como una situación de riesgo.

“Como el bovino es un animal de presa, percibe todas esas situaciones como de vida o muerte, porque el bovino no entiende que ponerle una vacuna es necesaria para que le suban los anticuerpos y que esté más protegido para que no se enferme, pero percibe esa situación como una situación de vida o muerte y ahí es cuando se activan los ejes del estrés”.

“Como el bovino es un animal de presa, percibe todas esas situaciones como de vida o muerte, porque el bovino no entiende que ponerle una vacuna es necesaria para que le suban los anticuerpos y que esté más protegido para que no se enferme, pero percibe esa situación como una situación de vida o muerte y ahí es cuando se activan los ejes del estrés”

El especialista explicó que esta respuesta fisiológica desencadena la liberación de hormonas vinculadas al estrés, principalmente cortisol y adrenalina, generando cambios importantes tanto en el comportamiento como en los resultados productivos.

“Esa en realidad es una respuesta fisiológica innecesaria para que el bovino se ponga en ese estado de sobrevivencia para enfrentar esa amenaza a la que está siendo sometido, pero ahí se activan los ejes del estrés, se libera cortisol y adrenalina y esas son las dos hormonas del estrés que terminan cambiando el comportamiento de los animales”.

Advirtió que este proceso no solo se refleja en señales visibles durante el manejo, sino también en pérdidas económicas para el productor.

Por supuesto, este cambio genera grandes pérdidas productivas y también grandes pérdidas de salud.

Entre los indicadores más frecuentes aparecen conductas de agitación y nerviosismo observadas durante el trabajo en manga.

“Lo que por ahí vemos en una manga, que es bastante característico de animales estresados, hablando de cosas netamente de comportamiento”.

Sin embargo, señaló que el impacto más importante suele observarse días después del evento estresante. En sistemas de producción de carne se registran disminuciones marcadas en la ganancia diaria de peso, mientras que en establecimientos lecheros pueden producirse caídas en el volumen de producción.

Como ejemplo, Zinicola hizo referencia al efecto del destete sobre el desempeño de los animales.

“Por ejemplo, cuando destetamos un animal, y comparamos las ganancias diarias de peso 14 o 20 días previamente a que haya sido destetado, vemos que los animales están ganando la mitad del peso que ganaban antes que hayan sido destetados; es todo ese momento del estrés”.

Añadió que cuando se analizan los parámetros productivos posteriores, las consecuencias aparecen de forma clara y con resultados significativos para el sistema de producción.

El especialista concluyó que comprender el impacto del estrés e incorporar estrategias de manejo orientadas a reducir su intensidad representa una herramienta clave para mejorar la eficiencia productiva, optimizar el bienestar animal y fortalecer la sostenibilidad de los sistemas ganaderos.

Fuente: Martín Zinicola

Redacción: Publiagro