El crecimiento de la demanda mundial de carne bovina obliga a los sistemas ganaderos a ser cada vez más eficientes. En ese escenario, el confinamiento se posiciona como una alternativa capaz de aumentar la producción por hectárea, mejorar la calidad de las carcasas y optimizar el uso de los recursos disponibles.
Así lo explicó Rogerio Coan, asesor técnico de confinamiento y director de COAN Consultoria, durante una conferencia especializada sobre sistemas ganaderos eficientes y sostenibles.
Para el especialista, el confinamiento representa «un mal necesario», una expresión utilizada frecuentemente en Brasil para describir un sistema que requiere inversiones importantes, pero que permite alcanzar altos niveles de productividad.
«Es una herramienta que ofrece la oportunidad de producir una gran cantidad de carne en una superficie relativamente pequeña. Por eso su utilización continuará creciendo tanto en Brasil como en Bolivia», afirmó.
No basta con ganar peso
Uno de los principales conceptos desarrollados por Coan es que la ganancia diaria de peso, aunque importante, no debe analizarse de manera aislada.
Muchos productores consideran satisfactorio obtener incrementos de 1,5 a 1,6 kilogramos por animal y por día, pero el especialista sostiene que existe un indicador aún más relevante: la ganancia de carcasa.
«La ganancia de peso no es la que paga las cuentas del productor. Lo que genera ingresos es la cantidad de carcasa producida, porque refleja qué tan eficiente fue el animal para transformar alimento en carne comercializable», explicó.
Desde el punto de vista económico, un animal que convierte mejor la dieta en carcasa genera mayores retornos y mejora la rentabilidad del confinamiento.
La genética y el tamaño del animal hacen la diferencia
Otro aspecto fundamental es la selección de los animales que ingresarán al sistema intensivo.
Coan recomienda trabajar con bovinos de mayor desarrollo corporal, capaces de alcanzar pesos de faena entre 540 y 580 kilogramos.
«Los animales grandes presentan una mejor conversión del alimento en carcasa. Además, cuando ingresan al confinamiento con pesos superiores, el costo total de producción suele ser menor porque una parte importante del crecimiento ocurrió en pasturas, donde el costo es más bajo», señaló.
En Brasil, el peso promedio de ingreso al confinamiento se sitúa entre 380 y 390 kilogramos, aunque dependiendo del mercado puede comenzar con animales de 300 a 350 kilos.
Dietas energéticas para mejorar la eficiencia
El especialista explicó que uno de los avances más importantes en los sistemas modernos es la formulación de dietas con mayor concentración energética.
Contrariamente a la creencia de algunos productores, animales más pesados no necesariamente consumen mucho más alimento.
«Las dietas con mayor participación de granos aportan más energía. El animal necesita consumir menos materia seca para alcanzar los requerimientos nutricionales y eso mejora la eficiencia productiva», indicó.
Este enfoque permite reducir el consumo relativo de alimento y aumentar la conversión hacia carne de calidad.
Las métricas que debe controlar todo ganadero
Coan considera que la administración técnica del confinamiento debe apoyarse en indicadores concretos.
Uno de ellos es la eficiencia alimentaria, obtenida dividiendo la ganancia diaria de peso entre el consumo de materia seca. El especialista señala que un valor superior a 0,170 es considerado adecuado para sistemas eficientes.
También destacó la importancia de la eficiencia biológica, una métrica que relaciona el consumo total de materia seca con la producción de carcasa.
En este caso, el objetivo es utilizar menos de 140 kilogramos de materia seca para producir 15 kilogramos de carcasa, indicador que refleja el verdadero desempeño del sistema.

El gran desafío: calcular los costos
Para Coan, el mayor temor del productor frente al confinamiento es el costo de inversión. Sin embargo, asegura que la principal herramienta para reducir ese riesgo es conocer con precisión los costos de producción.
«Las metodologías son simples y cualquier ganadero puede aplicarlas. Cuando comienza a medir sus costos y sus indicadores técnicos, nunca más deja de hacerlo», afirmó.
El especialista sostiene que el futuro de la ganadería boliviana dependerá de la capacidad de incorporar información, medir resultados y realizar ajustes permanentes.
A su criterio, una mayor adopción del confinamiento permitirá producir carcasas de mejor calidad, fortalecer la industria cárnica nacional y ampliar las oportunidades de exportación, además de ofrecer un mejor producto al consumidor boliviano.
Ganancia de peso y ganancia de carcasa: dos indicadores que no son iguales
Uno de los errores más comunes en los sistemas de engorde es evaluar únicamente la ganancia diaria de peso.
La ganancia de peso incluye músculo, grasa, agua y contenido digestivo, mientras que la ganancia de carcasa refleja la cantidad de producto comercializable que llegará al frigorífico.
Por ello, los especialistas recomiendan complementar las mediciones de peso vivo con evaluaciones de rendimiento de carcasa y conversión alimenticia.
Una mayor eficiencia en este aspecto permite producir más carne utilizando menos alimento y mejorar la rentabilidad del negocio.
Eficiencia alimentaria: la nueva métrica de la ganadería intensiva
Los sistemas modernos de confinamiento se apoyan en indicadores técnicos que permiten evaluar objetivamente el desempeño de los animales.
Entre los más utilizados se encuentran:
– Ganancia diaria de peso: crecimiento del animal por día
– Conversión alimenticia: cantidad de alimento necesaria para producir un kilogramo de peso
– Eficiencia alimentaria: relación entre ganancia de peso y consumo de materia seca
– Ganancia de carcasa: producción efectiva de carne comercializable
– Eficiencia biológica: cantidad de materia seca requerida para producir una determinada cantidad de carcasa
El seguimiento permanente de estas variables permite identificar problemas, corregir estrategias nutricionales y aumentar la competitividad del sistema productivo.
Claves para un confinamiento rentable
– Seleccionar animales con buena genética
– Ingresar bovinos con pesos cercanos a 380-400 kg cuando el mercado lo permita
– Formular dietas con alta concentración energética
– Medir eficiencia alimentaria y ganancia de carcasa
– Calcular permanentemente los costos de producción
– Capacitar al personal y registrar indicadores técnicos
– Considerar el confinamiento como una herramienta para aumentar productividad y calidad de carne
Redacción: Publiagro



















