lunes, octubre 12, 2026
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Tuberculosis bovina: diagnóstico y prevención para proteger al ganado

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Innovación y tecnología también es clave para combatir la tuberculosis/ Foto: Internet
Innovación y tecnología también es clave para combatir la tuberculosis/ Foto: Internet

 La veterinaria Sofía Ruiz explicó las vías de transmisión de la enfermedad, la importancia de realizar pruebas periódicas y las medidas sanitarias para evitar su propagación

La tuberculosis bovina es una enfermedad infectocontagiosa de curso crónico que afecta al ganado y representa un problema sanitario por su capacidad de transmitirse a las personas. La detección oportuna, el control del movimiento de animales y la aplicación periódica de pruebas son medidas fundamentales para reducir su propagación y proteger tanto la producción pecuaria como la salud pública.

Sofía Ruiz, médica veterinaria acreditada por el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (SENASAG), explicó que esta enfermedad requiere vigilancia permanente, debido a que sus manifestaciones clínicas pueden ser poco específicas y los animales infectados pueden permanecer durante un tiempo sin presentar signos evidentes.

La especialista abordó las principales vías de contagio, los procedimientos para detectar la enfermedad y las medidas que deben adoptar los productores para evitar su ingreso y propagación dentro de los establecimientos ganaderos.

Dos vías principales de transmisión

La tuberculosis bovina puede transmitirse por vía respiratoria y digestiva. Según Ruiz, la primera ocurre principalmente mediante el contacto directo entre animales infectados y susceptibles, a través de las microgotas que se eliminan al respirar o toser.

La transmisión digestiva, por su parte, puede producirse cuando los animales consumen agua, pastos o alimentos contaminados con el agente causante de la enfermedad.

Estas vías de contagio hacen necesario mantener condiciones sanitarias adecuadas en los establecimientos, vigilar la salud del ganado y evitar que animales de procedencia desconocida ingresen al hato sin los controles correspondientes.

La especialista remarcó que la naturaleza crónica de la enfermedad dificulta su identificación únicamente mediante la observación de los animales, por lo que las pruebas diagnósticas cumplen un papel central en los programas de vigilancia sanitaria.

Los síntomas no siempre permiten identificar la enfermedad

Uno de los principales problemas de la tuberculosis bovina es que sus signos clínicos no son exclusivos de esta enfermedad. En las etapas iniciales, algunos animales pueden presentar fiebre, decaimiento y pérdida del apetito, manifestaciones que también aparecen en otras afecciones.

A medida que la enfermedad avanza, pueden desarrollarse lesiones granulomatosas o tubérculos en distintos órganos y tejidos. Sin embargo, la ausencia de signos visibles no descarta la infección, por lo que la evaluación clínica debe complementarse con pruebas específicas.

“Los síntomas y los signos no son relativamente específicos para tuberculosis”, explicó Ruiz, al insistir en que los productores no deben basarse únicamente en la apariencia del ganado para determinar si está infectado.

Por ello, recomendó seguir los procedimientos sanitarios establecidos por la autoridad competente, realizar pruebas periódicas en campo y recurrir a la confirmación de laboratorio cuando corresponda.

Pruebas periódicas para detectar animales positivos

Para identificar la presencia de tuberculosis bovina en un establecimiento, Ruiz señaló que es necesario aplicar los procedimientos de diagnóstico contemplados en la normativa sanitaria vigente.

Las pruebas permiten detectar animales sospechosos y determinar qué medidas deben adoptarse. Cuando los resultados de campo indican una posible infección, la evaluación debe continuar conforme al protocolo establecido por la autoridad sanitaria.

La especialista destacó la importancia de mantener registros sanitarios del hato y realizar controles periódicos, incluso cuando los animales no presentan síntomas. De esta manera, los productores pueden identificar posibles casos antes de que la enfermedad se extienda a otros ejemplares.

“Uno debe pensar de que la tuberculosis es una enfermedad zoonótica que no solo afecta a la propiedad de él, sino a las personas que van a consumir los productos de ese animal”

El contagio puede ser por gotitas respiratorias en el aire/ Foto: Internet
El contagio puede ser por gotitas respiratorias en el aire/ Foto: Internet

Eliminación de animales positivos y control sanitario

Ruiz explicó que, cuando se confirma que un animal está infectado, corresponde aplicar las medidas sanitarias dispuestas por la autoridad competente, que pueden incluir su eliminación del hato mediante sacrificio sanitario.

“Para lograr tener un hato completamente libre de la enfermedad es con eliminación”, afirmó la veterinaria, al referirse a la necesidad de retirar los animales positivos para evitar que continúen transmitiendo la infección.

Este procedimiento debe realizarse bajo las disposiciones sanitarias correspondientes y no debe confundirse con el descarte de animales por motivos productivos. La finalidad es cortar las cadenas de transmisión y avanzar hacia establecimientos con mejores condiciones sanitarias.

La especialista también recordó que el control de la tuberculosis requiere continuidad: retirar un animal positivo no garantiza por sí solo que la enfermedad haya desaparecido del establecimiento. Es necesario mantener la vigilancia y cumplir los procedimientos de seguimiento establecidos.

Cuarentena y control del ingreso de ganado

Otra medida fundamental es controlar el movimiento de animales, especialmente cuando se compran ejemplares para incorporarlos a un hato existente.

Ruiz recomendó adquirir ganado con resultados negativos a las pruebas de tuberculosis y establecer medidas de cuarentena cuando corresponda. Durante ese periodo, los animales deben someterse a los controles sanitarios necesarios antes de mezclarse con el resto del ganado.

Si una prueba de campo resulta positiva, se debe proceder con la evaluación y confirmación diagnóstica según los protocolos oficiales. Cuando se confirma la infección, corresponde aplicar las medidas sanitarias determinadas por la autoridad competente.

Estas acciones contribuyen a reducir la posibilidad de introducir la enfermedad en establecimientos que no presentan casos y ayudan a proteger las inversiones realizadas por los productores en genética, alimentación y manejo del ganado.

Una enfermedad que también afecta a la salud humana

La tuberculosis bovina es una zoonosis, es decir, puede transmitirse de los animales a las personas. Una de las vías de transmisión es el consumo de leche cruda contaminada y de productos lácteos elaborados sin un tratamiento térmico adecuado.

Por esta razón, el control sanitario del ganado no solo beneficia a los productores, sino que también contribuye a proteger a los consumidores. La pasteurización de la leche y el cumplimiento de las medidas de inocuidad alimentaria son fundamentales para reducir el riesgo de transmisión por esta vía.

Ruiz sostuvo que los productores deben comprender que la enfermedad puede tener consecuencias más allá de la propiedad ganadera, debido a que involucra la seguridad de los alimentos y la salud de las personas que los consumen.

“Uno debe pensar de que la tuberculosis es una enfermedad zoonótica que no solo afecta a la propiedad de él, sino a las personas que van a consumir los productos de ese animal”, manifestó.

Prevención y vigilancia permanente en los establecimientos

Como medida preventiva, la veterinaria recomendó realizar pruebas periódicas a todo el ganado, siguiendo las disposiciones del SENASAG, además de controlar el ingreso de animales y cumplir los procedimientos de aislamiento y diagnóstico cuando sea necesario.

Ruiz señaló que los controles deben formar parte del manejo habitual de los establecimientos, y no aplicarse únicamente cuando aparecen animales enfermos. La vigilancia constante permite identificar posibles infecciones, reducir la propagación y proteger la sanidad del hato.

La tuberculosis bovina exige coordinación entre productores, veterinarios y autoridades sanitarias. La detección temprana, el cumplimiento de los protocolos oficiales y la prevención de la transmisión a través de alimentos contaminados son acciones fundamentales para avanzar hacia una ganadería más segura y contribuir a la protección de la salud pública.

Fuente: Sofía Ruiz

Redacción: Publiagro