La meliponicultura, entendida como la crianza y manejo sostenible de abejas nativas sin aguijón, se ha convertido en una actividad de creciente importancia en el país debido a su aporte directo a la conservación de la biodiversidad y a la polinización de ecosistemas naturales y agrícolas.
Este tipo de producción apícola se diferencia de la apicultura tradicional, ya que no trabaja con la Apis mellifera, especie introducida desde Europa, sino con abejas nativas originarias de Sudamérica, adaptadas a los bosques, valles y zonas tropicales del territorio boliviano.
Romer Muñoz, presidente de la Federación Departamental de Apicultores y Meliponicultores de Santa Cruz (FEDAPICRUZ), explicó que dentro del sector conviven ambos sistemas productivos, tanto la apicultura convencional como la meliponicultura, que ha ido ganando espacio en los últimos años.
“La meliponicultura es la crianza de las abejas nativas sin aguijón, que son las que son originarias de aquí de Sudamérica, porque como sabrán, la Apis mellifera fue introducida por los europeos. Entonces, la meliponicultura es eso, la crianza de las abejas del país”, señaló.
El dirigente indicó que en Bolivia existe una gran diversidad de abejas nativas, muchas de ellas aún en proceso de identificación científica.
Diversidad de abejas nativas en Bolivia
De acuerdo con datos manejados por el sector meliponícola, en el país se tienen registradas alrededor de 113 especies de abejas nativas sin aguijón, aunque se estima que podrían existir más de 300 especies aún no identificadas, lo que refleja una riqueza biológica significativa.
“Las abejas nativas que hay en Bolivia, tenemos registradas alrededor de 113 especies diferentes, pero se estima que hay más de 300 todavía que faltan identificar. Entonces es una diversidad de momento incalculable, se podría decir, que es nuestra riqueza como Santa Cruz y como país”, explicó Muñoz.
Importancia ecológica y polinización de ecosistemas
Las abejas nativas cumplen un rol fundamental en el equilibrio de los ecosistemas, ya que están directamente relacionadas con la polinización de plantas y bosques, contribuyendo a la reproducción de especies vegetales y a la sostenibilidad ambiental.
Estas abejas presentan una gran diversidad en tamaños y formas, lo que les permite adaptarse a distintos tipos de flores y ecosistemas. Algunas especies son tan pequeñas que pueden confundirse con insectos diminutos, pero tienen la capacidad de ingresar a flores de tamaño reducido donde la abeja europea no puede acceder.
“Hay abejas nativas que son bien pequeñas, que se las puede confundir incluso con una mosquita pequeña, que logran ingresar a polinizar flores bien pequeñas a las que no entra la abeja europea. Entonces son las que llevan el polen de un lado a otro”, detalló el representante del sector.
Además, la composición de la miel y el propóleo varía según el ecosistema en el que se desarrollan, ya que estas abejas se alimentan de diferentes floraciones y árboles nativos, lo que otorga características particulares a sus productos.

Biodiversidad y conservación del bosque
El rol de las abejas nativas no se limita a la producción de miel, sino que está estrechamente vinculado a la conservación de los bosques y la regeneración natural de la vegetación.
Según especialistas del sector, la presencia de estos polinizadores es clave para mantener la biodiversidad en regiones forestales, ya que permiten la continuidad de ciclos ecológicos esenciales para la vida vegetal y animal.
Proyecto de meliponario y educación ambiental
En este contexto, FEDAPICRUZ viene impulsando iniciativas orientadas a la conservación y difusión de la meliponicultura como actividad sostenible y educativa.
Muñoz informó que recientemente se sostuvo una reunión con la Dirección de Recursos Naturales de la Gobernación, dependiente de la Secretaría de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente, con el objetivo de coordinar la implementación de un proyecto ambiental.
“Justamente esta semana tuvimos una reunión con personal de la Dirección de Recursos Naturales de la Gobernación para hacer un recorrido por el sendero ecológico que tienen en el centro de educación ambiental, en un área de 10 hectáreas. Tiene un sendero de más de 150 metros, en el cual estamos coordinando para implementar un meliponario con diversas especies de abejas nativas”, explicó.
El proyecto busca instalar colmenas de abejas nativas en un espacio educativo, con el objetivo de promover la conservación de especies, fortalecer la educación ambiental y sensibilizar a la población sobre la importancia de estos polinizadores en los ecosistemas.
Con estas iniciativas, la meliponicultura se posiciona no solo como una alternativa productiva, sino también como una herramienta clave para la conservación de la biodiversidad y el equilibrio ambiental en Santa Cruz y Bolivia.
Fuente: Romer Muñoz
Redacción: Publiagro



















