La campaña agrícola 2026-2027 podría convertirse en una de las más desafiantes de los últimos años para Bolivia. Así lo advierte el especialista en agroclimatología Leonidas Minetti, quien señala que el país ingresaría gradualmente en un escenario influenciado por el fenómeno El Niño, con reducción de lluvias, temperaturas elevadas y mayor presión sobre los sistemas productivos.
Aunque el experto aclara que todavía existe incertidumbre sobre la magnitud final del fenómeno, las tendencias actuales muestran señales preocupantes para varias regiones agrícolas y ganaderas del país. Minetti incluso menciona que algunos modelos internacionales proyectan un evento Niño de fuerte intensidad, aunque pide cautela antes de hablar de escenarios extremos.
Según el climatólogo, Bolivia no responde de forma homogénea a los fenómenos ENSO (El Niño-Oscilación del Sur). Mientras algunas zonas podrían mantener lluvias relativamente normales durante parte del invierno, otras comenzarían a experimentar déficits importantes desde la primavera.
Otoño e invierno 2026: transición relativamente estable
Para mayo, junio y julio de 2026, Sierra prevé un comportamiento climático relativamente moderado en gran parte del país. Las lluvias tenderían a disminuir, como es habitual en la estación seca, aunque el ingreso de humedad desde la Amazonía seguiría favoreciendo precipitaciones ocasionales sobre el sur de Bolivia, principalmente Tarija, Chuquisaca y parte de Cochabamba.
En Santa Cruz y el Beni, el invierno no se perfilaría como extremadamente frío, pero sí con incursiones polares puntuales que podrían provocar descensos térmicos temporales. Sierra también anticipa heladas localizadas en los valles y el sur del país.

Perspectiva regional durante invierno
- Santa Cruz integrada (Montero y norte): ambiente más seco y temperaturas moderadas, con algunos ingresos de frío.
- Valles Cruceños: posibilidad de heladas débiles y menor acumulación de lluvias.
- Tarija y Chuquisaca: lluvias otoñales fuera de estación debido al ingreso de humedad amazónica.
- Beni: reducción gradual de precipitaciones, pero sin eventos severos de frío.
Primavera 2026: comienza el déficit hídrico
El panorama comenzaría a complicarse desde septiembre y octubre. Minetti indica que la circulación atmosférica cambiaría gradualmente hacia un patrón más seco y cálido, especialmente en el oriente boliviano.
En Santa Cruz, las temperaturas podrían superar los 40 °C en varias zonas agrícolas desde octubre, mientras que las lluvias comenzarían a mostrar déficits importantes respecto al promedio histórico.
Proyección por regiones
- Zona integrada de Santa Cruz: déficit de lluvias cercano al 40%.
- San Pedro: reducción de precipitaciones entre 35% y 40%.
- Pailón y Cuatro Cañadas: lluvias por debajo de lo normal y calor intenso.
- San Julián: condiciones similares, con menor humedad disponible.
- Chiquitanía: escenario más seco y elevado riesgo de incendios.
- Yacuiba: marcada sequía y posibilidad de heladas previas.
- Beni: disminución cercana al 30% en precipitaciones.
Verano 2026-2027: calor intenso y presión sobre la producción
Entre noviembre de 2026 y marzo de 2027 se sentiría con mayor fuerza la influencia del Niño. Minetti advierte que el principal problema no sería solamente la falta de lluvias, sino también la irregularidad en su distribución y las temperaturas extremadamente elevadas.
Las proyecciones apuntan a lluvias más escasas en sectores del este de Santa Cruz y parte de la Chiquitanía, mientras que el calor aumentaría la evapotranspiración y la presión sobre los cultivos.
Además, el especialista alerta sobre un alto riesgo de incendios forestales, especialmente en zonas cercanas al Pantanal, debido a la acumulación de biomasa seca y las condiciones cálidas previstas.
Tecnología y manejo: claves para reducir riesgos
Frente a este escenario, Minetti recomienda fortalecer las estrategias de manejo agrícola y ganadero, incorporando tecnología para conservar humedad, optimizar siembras y reducir pérdidas.
Entre las principales recomendaciones destacan:
- Uso eficiente del agua
- Cobertura vegetal y manejo de suelos
- Ajuste de fechas de siembra
- Monitoreo climático permanente
- Manejo preventivo contra incendios
El especialista concluye que, aunque no se proyecta un desastre climático generalizado, sí será una campaña con mayores desafíos productivos, donde la planificación y la adaptación serán determinantes para sostener la productividad del agro boliviano.
Redacción: Publiagro



















