Desde el amanecer, los tratadores trabajan en el cuidado, alimentación y preparación de los animales, siendo pieza clave en su desempeño en pista

En medio del brillo de la pista y los aplausos del público en Agropecruz, hay un trabajo silencioso que pocas veces se ve, pero que resulta fundamental para el éxito de cada ejemplar: el de los tratadores.

Desde las primeras horas del día, hombres como Adrián Rojas, de la cabaña La Isla, dedican su tiempo y esfuerzo al cuidado integral de los animales que participan en la feria.

“Empezamos a las seis de la mañana, se les da su ración, después se los baña y se los asea. También se limpia todo el lugar donde están”, cuenta, describiendo una rutina que se repite varias veces al día. “Se les da dos o tres tratos: en la mañana, al mediodía y al final de la tarde”.

Más allá de la exigencia del trabajo, lo que predomina es la vocación. Adrián recuerda que su vínculo con la ganadería comenzó desde muy joven.

“Desde las seis de la mañana ya estamos trabajando; uno llega a apreciar mucho a los animales”

 “Desde mis 11 años me gustó la ganadería y a eso me dediqué”, afirma.

Ese contacto diario genera también un lazo especial con los animales, que va más allá del cuidado técnico. En el caso de la raza Sindi, destaca su docilidad y facilidad de manejo.
“Son más mansos, uno los llega a apreciar mucho”, señala.

En cada jornada de feria, los tratadores no solo preparan a los animales, también comparten la ilusión de quienes los presentan en pista. El objetivo es claro y compartido: alcanzar un lugar destacado en el juzgamiento. “Como todos, esperamos ser protagonistas y salir con animales campeones”, expresa.

Así, mientras los reflectores apuntan a los ejemplares y a los resultados, el trabajo de los tratadores sostiene desde atrás cada logro, recordando que la ganadería no solo se construye con genética, sino también con dedicación, constancia y pasión.

Redacción: Publiagro