El sector porcino boliviano avanza hacia una etapa decisiva en su desarrollo productivo, con la mirada puesta en los mercados internacionales. En ese contexto, el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria sostuvo una reunión estratégica con representantes de ACRICER y ADEPOR, con el objetivo de fortalecer la coordinación institucional y proyectar la producción nacional hacia la exportación.
El encuentro, liderado por el director ejecutivo a.i. del SENASAG, Ronny Salvatierra, abordó como eje central el proceso de reconocimiento sanitario ante la Organización Mundial de Sanidad Animal, instancia clave para habilitar la apertura de mercados externos.
Actualmente, Bolivia cuenta con el reconocimiento de zona libre de peste porcina clásica en el departamento de Santa Cruz, un logro sanitario que se encuentra en evaluación final por parte de la OMSA y que podría ser ratificado en mayo próximo. Este avance representa un punto de inflexión para el sector, ya que la sanidad es uno de los principales requisitos para acceder al comercio internacional.
En paralelo, durante la reunión se destacó la importancia de fortalecer el sistema zoosanitario mediante alianzas público-privadas, así como la participación activa del sector en espacios técnicos como el Consejo Sanitario Porcícola (CODEPOR). Estas acciones buscan garantizar una producción segura, inocua y con estándares internacionales.

Potencial exportador: Bolivia lista para dar el salto
El contexto actual muestra que Bolivia no solo está cerca de cumplir los requisitos sanitarios, sino que además cuenta con condiciones productivas para ingresar a mercados externos. Según datos del sector porcicultor, el país tiene un excedente exportable cercano a 1.000 toneladas mensuales de carne de cerdo, una vez asegurado el abastecimiento interno.
Los principales destinos potenciales identificados incluyen países de la región como Perú, Chile, Brasil y Paraguay, además de mercados más exigentes como China, lo que abre una oportunidad significativa para diversificar la oferta exportadora boliviana.
Este crecimiento está respaldado por un proceso sostenido de tecnificación, control sanitario y mejora genética en el sector porcino, particularmente en Santa Cruz, que lidera la producción y el consumo a nivel nacional.
Asimismo, la certificación como zona libre de peste porcina clásica no solo habilita exportaciones, sino que también incrementa la confianza internacional en la producción boliviana, posicionándola como competitiva en términos de calidad e inocuidad.
Un trabajo conjunto para competir globalmente
La reunión entre SENASAG y el sector porcino refleja una visión compartida: avanzar hacia un modelo productivo más competitivo, articulado y orientado a mercados externos. En ese camino, el cumplimiento de normas sanitarias, la trazabilidad y la coordinación institucional serán determinantes.
El desafío ahora será consolidar estos avances y traducirlos en oportunidades comerciales concretas. Bolivia se encuentra ante una coyuntura clave, donde la combinación de sanidad, producción y coordinación puede marcar el inicio de una nueva etapa para la porcicultura nacional.
De concretarse la apertura de mercados, el sector no solo generará mayores ingresos, sino que también dinamizará la economía rural, fortalecerá la cadena productiva y posicionará al país como un nuevo actor en el comercio internacional de carne porcina.
Redacción: Publiagro



















