La participación ovina en Agropecruz refleja un avance sostenido en número y nivel genético, con miras a posicionarse como referente sudamericano

La participación de ovinos en Agropecruz vuelve a dejar señales claras del crecimiento que experimenta este sector en Bolivia. Así lo destacó Ernesto Serrano, presidente de la Asociación Boliviana de Criadores de Santa Inés y Dorper (ABSID), quien resaltó que tanto la cantidad como la calidad genética de los animales han ido en constante evolución en los últimos años.

Durante esta versión de la muestra ferial, se registró el ingreso de aproximadamente 100 animales entre ambas razas, con cerca de 75 ejemplares en pista para el juzgamiento. Sin embargo, Serrano subrayó que la cifra podría haber sido mayor si existieran más espacios disponibles en el campo ferial, lo que evidencia el creciente interés de los productores por incursionar y fortalecer la producción ovina.

“Estamos creciendo en cantidad, pero también en calidad. El juez resaltó el alto nivel de los campeones, y eso nos motiva a seguir trabajando”, afirmó.

Este avance no es casual. Responde a una estrategia clara de los criadores, que han apostado por dos razas que se adaptan de manera eficiente a las condiciones del país y que ofrecen excelentes resultados productivos: Santa Inés y Dorper.

Dos razas, un objetivo productivo

La raza Santa Inés se caracteriza por su rusticidad, resistencia y alta capacidad reproductiva. Es una oveja que destaca por su habilidad materna, buena producción de leche y capacidad de adaptarse a diferentes condiciones climáticas, lo que la convierte en una base ideal para sistemas de cría.

Por su parte, el Dorper es reconocido por su alta ganancia de peso, precocidad y excelente calidad de carne. Es un animal enfocado directamente en la producción cárnica, con características que permiten obtener rendimientos superiores en menor tiempo.

Serrano explica esta diferencia con una analogía ganadera: “La Santa Inés es como un Nelore, por su rusticidad; mientras que el Dorper es como un Angus, por su capacidad cárnica”.

“El crecimiento de las razas Santa Inés y Dorper en Bolivia no solo se mide en cantidad, sino en calidad genética, proyección internacional y eficiencia productiva”

El valor del cruzamiento: eficiencia en el campo

Uno de los pilares del crecimiento del sector ovino en Bolivia es el cruzamiento entre ambas razas. La combinación de una hembra Santa Inés con un macho Dorper da como resultado un animal F1 altamente eficiente, que reúne lo mejor de ambos mundos: resistencia, fertilidad y producción de carne.

“Las hembras Santa Inés son prolíficas, pueden parir mellizos, tienen buena leche y excelente instinto materno. Al introducir genética Dorper, mejoramos la ganancia de peso y la calidad de la carcasa, logrando un producto final muy competitivo”, explicó Serrano.

Este sistema ha sido adoptado por numerosas cabañas en el país, que ven en esta complementariedad una herramienta clave para mejorar sus índices productivos.

Proyección genética y salto internacional

El siguiente paso para la ABSID está enfocado en el mejoramiento genético. Serrano adelantó que se trabajará en la incorporación de biotecnologías como la inseminación artificial y la transferencia de embriones, además de la importación de material genético de alto valor.

El objetivo es claro: consolidar un estándar genético nacional que permita a Bolivia posicionarse como referente en la región.

“Queremos que el Santa Inés y el Dorper boliviano sean reconocidos a nivel sudamericano”, señaló.

En esa línea, algunos criadores ya han comenzado a dar pasos importantes en el ámbito internacional. Existen animales bolivianos en Brasil, donde han participado en competencias y obtenido resultados destacados, lo que abre nuevas oportunidades para la exportación genética.

El desafío a futuro es aún mayor. Serrano menciona como meta conformar equipos competitivos que representen al país en escenarios internacionales, con cabañas que apunten a la excelencia genética y productiva.

Un sector en expansión

El crecimiento de las razas Santa Inés y Dorper refleja una tendencia positiva dentro de la ganadería ovina boliviana. Con productores cada vez más enfocados en la eficiencia, la genética y la adaptación al entorno, el sector avanza hacia una producción más tecnificada y competitiva.

La combinación de rusticidad y rendimiento cárnico, sumada a una visión de mejoramiento continuo, posiciona a estas razas como protagonistas del presente y futuro ovino en Bolivia.

Redacción: Publiagro