
SENASAG instruye sobre vigilancia, bioseguridad y prevención de la influenza aviar altamente contagiosa

El Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (SENASAG), regional Potosí, impulsa acciones de fortalecimiento sanitario en el sector avícola a través de jornadas de capacitación dirigidas a productores, profesionales acreditados y estudiantes de la Universidad Autónoma Tomás Frías.
La actividad se desarrolla bajo el liderazgo del jefe departamental, el ingeniero Félix Edgar López Bravo, y tiene como eje central la preparación técnica frente a la Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (IAAP), una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta tanto a aves domésticas como silvestres.
Formación técnica para prevenir brotes
El objetivo principal de estas capacitaciones, impartidas por el área de Sanidad Animal del SENASAG, es desarrollar capacidades orientadas a la prevención y detección temprana de la enfermedad.
Asimismo, se busca reforzar aspectos clave como la vigilancia epidemiológica, la implementación de medidas de bioseguridad y la respuesta oportuna ante posibles brotes, elementos fundamentales para resguardar la producción avícola y la sanidad animal en la región.
Una enfermedad de rápida propagación
La Influenza Aviar de Alta Patogenicidad se caracteriza por su alta capacidad de transmisión entre aves. El contagio puede producirse por contacto directo con secreciones y excreciones de animales infectados, así como mediante alimentos o agua contaminados.
Además, las aves silvestres migratorias representan un importante factor de riesgo, ya que pueden transportar el virus a largas distancias. A esto se suma el rol de las personas como posibles transmisores mecánicos, facilitando la diseminación del virus entre diferentes unidades productivas.

“Como parte de las recomendaciones, el SENASAG enfatiza la importancia de reforzar las medidas de bioseguridad en las unidades productivas. Entre las principales acciones se destacan restringir el ingreso de personas y vehículos ajenos a las granjas, evitar el contacto entre aves domésticas y silvestres, y garantizar el control de las fuentes de agua”


Si bien el riesgo de contagio en humanos es considerado bajo, las autoridades sanitarias advierten que en ciertos casos puede producirse transmisión, por lo que recomiendan extremar precauciones.
Síntomas que alertan a los productores
Entre los principales signos clínicos de la enfermedad en aves se encuentran las plumas erizadas, diarrea, secreciones nasales, falta de apetito y una notable disminución en la postura de huevos.
También se presentan síntomas más específicos como la coloración azulada de la cresta y barbillas, hinchazón de la cara, cabeza y tejidos blandos, así como la producción de huevos frágiles, deformes o decolorados.
Las autoridades sanitarias señalan que un caso sospechoso se identifica cuando un ave presenta signos clínicos compatibles o mantiene un vínculo epidemiológico con el virus, incluso si no muestra síntomas evidentes pero presenta resultados serológicos positivos.
Un caso positivo confirmado, en tanto, se establece cuando el virus ha sido aislado e identificado en laboratorios especializados, como el Laboratorio Central del SENASAG o centros de referencia internacional.
Medidas de bioseguridad: la principal barrera de defensa
Como parte de las recomendaciones, el SENASAG enfatiza la importancia de reforzar las medidas de bioseguridad en las unidades productivas. Entre las principales acciones se destacan restringir el ingreso de personas y vehículos ajenos a las granjas, evitar el contacto entre aves domésticas y silvestres, y garantizar el control de las fuentes de agua.
También se recomienda implementar mallas antipájaros en galpones, mantener una limpieza y desinfección constante de las instalaciones, y evitar la manipulación de aves enfermas sin protección adecuada.
Asimismo, se insta a los productores a no visitar establecimientos donde se registren mortandades de aves y a no introducir aves vivas ni productos avícolas al país sin la documentación sanitaria correspondiente.
La institución destaca que la participación activa de productores, técnicos y futuros profesionales es clave para fortalecer la capacidad de respuesta ante amenazas sanitarias y garantizar la sostenibilidad del sector avícola en Bolivia.

Redacción: Publiagro













