Instituciones sanitarias intensifican controles frente a la mosca de la fruta y el HLB, dos de los principales riesgos para la producción citrícola del país

La producción de cítricos en Bolivia atraviesa una etapa de alta vulnerabilidad sanitaria. Las autoridades del sistema nacional de sanidad vegetal reforzaron los controles fitosanitarios en zonas productoras, particularmente en Chuquisaca, como parte de una estrategia preventiva frente a dos de las principales amenazas para el sector: la mosca de la fruta y el Huanglongbing (HLB), también conocido como “dragón amarillo”.

Bolivia cuenta con áreas citrícolas importantes en los departamentos de Santa Cruz, Cochabamba, Chuquisaca, Tarija, La Paz (Yungas) y Beni, donde se cultivan principalmente naranja, mandarina, limón y toronja. Según estimaciones técnicas del sector agrícola, el país supera las 120.000 hectáreas de cítricos, con una producción orientada tanto al mercado interno como a la agroindustria de jugos y pulpas.

Sin embargo, el avance de plagas y enfermedades ha comenzado a afectar los rendimientos y la calidad comercial del fruto.

Las principales amenazas fitosanitarias

Entre las plagas más dañinas se encuentra la mosca de la fruta (Ceratitis capitata y Anastrepha spp.), presente en distintas regiones del país. Este insecto deposita sus huevos dentro del fruto, provocando su pudrición interna y su caída prematura. En zonas de Santa Cruz, Cochabamba y Chuquisaca, se estima que las pérdidas por mosca de la fruta pueden alcanzar entre 20% y 40% de la producción cuando no existe control oportuno.

Otra amenaza mayor es el HLB (Huanglongbing), una enfermedad bacteriana transmitida por el insecto psílido asiático. Esta enfermedad no tiene cura y provoca:

  • deformación del fruto,
  • pérdida de sabor,
  • amarillamiento del árbol,
  • y muerte progresiva de la planta. 

En países vecinos como Brasil y Paraguay, el HLB ha generado pérdidas millonarias y eliminación masiva de huertos. En Bolivia, la estrategia se ha centrado en la prevención y vigilancia, ya que su introducción y dispersión podría provocar un colapso productivo en pocas campañas.

Zonas productoras y nivel de riesgo

Las zonas más expuestas son:

  • Santa Cruz: principal área productora, con cítricos en el norte integrado y valles cruceños.
  • Cochabamba: producción orientada al mercado interno y transformación.
  • Chuquisaca y Tarija: cítricos de valles interandinos, muy sensibles a plagas por clima templado.
  • Yungas de La Paz: producción diversificada con riesgo de ingreso de plagas por tránsito interdepartamental. 

Las pérdidas económicas no solo afectan al productor, sino también a la cadena comercial: transporte, mercados, agroindustria y empleo rural.

Acciones institucionales en marcha

Las instituciones responsables de la sanidad agropecuaria han intensificado:

  • monitoreos en campo,
  • instalación de trampas para mosca de la fruta,
  • campañas de información al productor,
  • control de movilización de fruta entre regiones,
  • y vigilancia permanente para evitar la entrada del HLB. 

Asimismo, se promueve el manejo integrado de plagas, combinando:

  • control cultural (recolección de fruta caída),
  • control químico racional,
  • y control biológico en zonas específicas. 

Estas acciones buscan proteger no solo la producción, sino también la posibilidad futura de exportación de cítricos frescos, que depende directamente del estatus sanitario del país.

“La sanidad vegetal se convierte en la primera línea de defensa para proteger naranjas, mandarinas y limones, cuya producción hoy enfrenta pérdidas crecientes por plagas y enfermedades”

La mosca de la fruta perjudica a la economía de los productores / Foto: Internet
La mosca de la fruta perjudica a la economía de los productores / Foto: Internet

Un impacto directo en la seguridad alimentaria

Los cítricos forman parte clave de la dieta nacional por su aporte de vitamina C y su disponibilidad durante todo el año. Una reducción fuerte en la producción puede provocar:

  • incremento de precios,
  • mayor dependencia de importaciones,
  • y pérdida de ingresos para pequeños y medianos productores. 

De acuerdo con reportes técnicos regionales, en campañas afectadas por plagas severas, la merma productiva puede traducirse en hasta un 30% menos de fruta comercializable, afectando la rentabilidad de las unidades productivas.

Un desafío que exige prevención permanente

La experiencia regional demuestra que, una vez instalada una plaga como el HLB, su erradicación es prácticamente imposible. Por ello, el enfoque boliviano apunta a la prevención temprana, el control territorial y la corresponsabilidad entre productores, municipios e instituciones técnicas.

El refuerzo de controles en Chuquisaca se suma a un esfuerzo nacional por mantener bajo resguardo un rubro estratégico para la economía campesina y frutícola del país.

En un contexto de cambio climático, mayor movilidad de productos agrícolas y presión comercial, la sanidad vegetal deja de ser un tema técnico y se convierte en una prioridad productiva. La defensa del cítrico boliviano hoy no solo se libra en el mercado, sino también en el campo, frente a enemigos invisibles que avanzan sin hacer ruido.

Redacción: Publiagro