El programa nacional capacita a veterinarios oficiales para estandarizar procedimientos, mejorar diagnósticos y avanzar en la certificación de predios libres de estas enfermedades.

El Programa de Brucelosis y Tuberculosis del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (SENASAG) está reforzando sus acciones en el departamento del Beni, con un enfoque centrado en el fortalecimiento de capacidades del personal técnico y operativo. En un contexto donde la sanidad animal es clave para garantizar la salud pública, la productividad del sector ganadero y la apertura de mercados, las capacitaciones se convierten en una herramienta fundamental para mejorar la eficacia de los controles y la prevención de enfermedades de alto impacto.

El coordinador nacional del programa de brucelosis y tuberculosis del SENASAG, Willam Arimosa Soto, explicó que estas jornadas de formación buscan actualizar conocimientos, estandarizar procedimientos y promover buenas prácticas en el manejo de las campañas de diagnóstico, control y erradicación de brucelosis y tuberculosis bovina. En ese sentido, detalló que el trabajo se enfoca inicialmente en la capacitación del personal a campo, especialmente los veterinarios oficiales, quienes son los encargados de ejecutar y desarrollar a fondo el programa. “Venimos desarrollando el trabajo primeramente capacitando al personal a campo, nuestros veterinarios oficiales que son ellos los que tienen que saber realizar trabajo y desarrollar a fondo el programa y continuando con los avances que hemos tenido como programa”, señaló.

En cuanto a la situación epidemiológica, Arimosa indicó que actualmente no existe una base de datos exacta de prevalencia de brucelosis a nivel nacional, aunque estiman que ronda el 5% según datos recabados de laboratorios acreditados y oficiales. Sin embargo, aclaró que estos no son datos oficiales. “El estudio de prevalencia no se ha realizado todavía a nivel nacional y es lo que queremos empezar a gestionar en estos años a nivel nacional porque si nos hace falta para tener datos exactos de prevalencia”, explicó, resaltando la necesidad de contar con cifras precisas para fortalecer la gestión y planificación del programa.

«Venimos desarrollando el trabajo primeramente capacitando al personal a campo, nuestros veterinarios oficiales que son ellos los que tienen que saber realizar trabajo y desarrollar a fondo el programa y continuando con los avances que hemos tenido como programa»

Foto: Senasag
Foto: Senasag

El procedimiento para que un predio sea considerado dentro del programa inicia con la acreditación de veterinarios. Estos profesionales reciben capacitación, rinden un examen y, una vez aprobados, se convierten en herramientas de apoyo a campo con los productores. Posteriormente, deben ingresar una carta de solicitud de inscripción al programa, trámite que debe ser realizado por el veterinario acreditado en coordinación con los productores.

Tras la inscripción, se establece un proceso de muestreo y evaluación. Los productores deben contar con dos muestreos negativos consecutivos de brucelosis, con un lapso de tres meses entre cada uno. Si en el primer muestreo el resultado es negativo, se realiza un segundo muestreo tres meses después y, si nuevamente sale negativo, se procede a armar las carpetas para presentar y gestionar la certificación del predio como libre de brucelosis y, si así lo desean, también de tuberculosis.

Arimosa destacó que este tipo de certificación aporta un valor agregado significativo al producto del productor. “Este tipo de certificación el da un plus al valor agregado del ganado en su producto lácteo, el hecho de que el predio sea libre de brucelosis y tuberculosis ya es un valor agregado al ganado que maneja el productor, esto ya se maneja mucho en Santa Cruz está empezando acá en Beni”, afirmó, indicando que la certificación no solo mejora la sanidad animal, sino que también incrementa la competitividad del productor en el mercado.

Con estas acciones, el SENASAG busca consolidar una estrategia de control y erradicación de brucelosis y tuberculosis bovina, fortaleciendo el trabajo técnico y operativo en el Beni, y promoviendo la certificación de predios como una herramienta clave para elevar la calidad productiva, garantizar la salud pública y abrir nuevas oportunidades comerciales para el sector ganadero.

Fuente: Publiagro