Conocer y manejar artrópodos, insectos y ácaros en la etapa vegetativa es clave para proteger rendimientos, reducir pérdidas y garantizar cultivos sanos y rentables

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Chinches del arroz/ Foto: Internet

El cultivo de arroz enfrenta desafíos que van más allá del clima y la disponibilidad de agua. Entre ellos, los “enemigos ocultos” representan una amenaza silenciosa pero significativa para la productividad y la calidad del grano. Estos incluyen plagas, enfermedades y deficiencias nutricionales que muchas veces pasan desapercibidas hasta que sus efectos se hacen evidentes en el rendimiento final. Detectarlos a tiempo y aplicar estrategias de manejo integradas se vuelve fundamental para garantizar cosechas abundantes, reducir pérdidas económicas y mantener la salud del suelo y del ecosistema agrícola.

Efraín Becerra, director general de Explora Agro Tecnología, destaca la importancia de comprender la dinámica de estas plagas para proteger la cosecha. 

Señala que “los insectos plagas y no solo las poblaciones de los insectos plagas sino los artrópodos son responsables de grandes pérdidas en el cultivo, llegando a afectar hasta el 65% de la producción de arroz, aunque hay estadísticas que demuestran que las pérdidas pueden llegar a niveles importantes de reducción de la cosecha, generando efectos detrimentales en los agricultores”. 

Becerra enfatiza que “un conocimiento profundo de esta plaga permite aplicar estrategias de manejo efectivas para lograr cultivos sanos y rentables”.

Artrópodos plaga en el cultivo de arroz

Los artrópodos son animales invertebrados que incluyen insectos, arácnidos (como ácaros y garrapatas) y otros grupos. En el arroz, algunos artrópodos son plagas que atacan hojas, tallos o raíces, mientras que otros pueden ser benéficos, actuando como depredadores naturales de plagas. Entre ellos, los ácaros son arácnidos microscópicos que se alimentan de la savia de hojas o raíces, y aunque pequeños, pueden causar daños significativos.

Chinches y saltahojas:

  • Chinches del tallo (Scotinophara spp., Leptocorisa spp.): Succionan la savia de tallos y hojas jóvenes, debilitando la planta y afectando la formación de macollos.
  • Saltahojas (Cnaphalocrocis medinalis): Consumen las hojas jóvenes, creando daños típicos en forma de “ventanas” en el follaje, lo que reduce la capacidad fotosintética.

Trips y pulgones:

  • Trips (Stenchaetothrips biformis): Succionan la savia de hojas jóvenes, provocando clorosis y deformación de los tejidos.
  • Pulgones (Rhopalosiphum maidis): Se alimentan de la savia de tallos y hojas, debilitando la planta y pudiendo transmitir virus que afectan el crecimiento vegetativo.

Ácaros:

  • Ácaro amarillo del arroz (Oligonychus oryzae): Se alimenta de las hojas, causando clorosis y debilitamiento general.
  • Ácaro rojo (Schizotetranychus oryzae): Su presencia reduce la fotosíntesis y la capacidad de crecimiento de la planta si no se controla.

Impacto en la etapa vegetativa

Los artrópodos y otras plagas tienen efectos directos sobre el desarrollo vegetativo del arroz:

  • Reducción del crecimiento de hojas y tallos.
  • Disminución del número de macollos, lo que afecta la cantidad de espigas en la etapa reproductiva.
  • Estrés que puede hacer que la planta sea más susceptible a enfermedades secundarias.

“Un conocimiento profundo de esta plaga permite aplicar estrategias de manejo efectivas para lograr cultivos sanos y rentables”

Manejo integrado de plagas (MIP)

El manejo integrado de plagas combina estrategias de manera coordinada y adaptada a las condiciones específicas del cultivo y la zona. Este enfoque considera todos los factores ambientales, factores del cultivo, factores de la plaga y las herramientas disponibles para su control. Es fundamental realizar monitoreos constantes, ajustando las acciones según la evolución de la plaga y las condiciones ambientales.

Control cultural:

  • Eliminación de restos de cosecha y malezas que pueden servir de refugio a las plagas, interrumpiendo su ciclo de vida.
  • Ajuste de las épocas de siembra para evitar coincidencias con picos de población de la plaga, lo que requiere un buen conocimiento de la dinámica poblacional.
  • Uso de variedades resistentes, rotación de cultivos y manejo adecuado del agua para limitar la reproducción de plagas.

Monitoreo:

  • Realizar inspecciones semanales para un diagnóstico temprano.
  • Tomar muestras regulares para evaluar la densidad de población.
  • Uso de trampas o métodos visuales para estimar la presencia y nivel de infestación.

Control químico:

  • Aplicación de insecticidas específicos, sistémicos o de contacto, basándose en los niveles de población de plaga.
  • Evaluar constantemente el desempeño del insecticida utilizado para garantizar su efectividad y minimizar impactos negativos en el ecosistema.

Fuente: Efraín Becerra

Redacción: Publiagro