
Anapo resalta que la producción de sorgo superará el millón de toneladas, mientras avanza la cosecha de soya y se proyecta fortalecer la productividad del maíz con el uso de biotecnología

La campaña de invierno en Bolivia entra en su etapa final con la conclusión de la cosecha de maíz, sorgo, girasol y chía, que constituyen los principales cultivos de rotación en esta época del año. Solo resta completar la cosecha de soya en el norte integrado, que actualmente presenta un avance del 25%, tras lo cual se dará por concluida oficialmente la temporada invernal.
El gerente general de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Jaime Hernández, explicó que, si bien la campaña no alcanzó las metas proyectadas, la sequía fue el principal factor que afectó los rendimientos en todos los cultivos.
“No se cumplió lo proyectado debido al principal factor, la sequía, que generó problemas en el rendimiento de todos los cultivos de invierno, lo que ocasionó una disminución de al menos 400 mil toneladas”, detalló el ejecutivo.

“No se cumplió lo proyectado debido al principal factor, la sequía, que generó problemas en el rendimiento de todos los cultivos de invierno, lo que ocasionó una disminución de al menos 400 mil toneladas”

A pesar de este contexto climático adverso, Hernández destacó que la producción total de la campaña de invierno, incluyendo la soya, alcanzará niveles superiores a los del año anterior.
“Pese a los problemas, se estima una producción de esta campaña de invierno, considerando también la soya, de 2 millones 200 mil toneladas de grano, que con seguridad va a ser mucho mayor a la que tuvimos en la producción de la campaña de invierno 2024”, afirmó.
Uno de los cultivos con mejor desempeño fue el sorgo, cuya producción superará el millón de toneladas, consolidándose como un grano estratégico para el abastecimiento de las cadenas alimenticias de carne de pollo, res, cerdo y huevo. “Por ese lado, es una producción de sorgo importante para esas cadenas alimenticias”, subrayó Hernández.
En contraste, el maíz continúa mostrando una disminución gradual en los últimos años, tanto en superficie cultivada como en niveles de producción. Según el gerente de Anapo, esta situación se debe principalmente a la falta de acceso a tecnologías modernas.
“La disminución del maíz en parte se debe a la falta de acceso a la biotecnología, con materiales más resistentes a la sequía. La única forma de recuperar la soberanía alimentaria del maíz es precisamente con el uso de transgénico, que va a permitir un salto importante”, puntualizó.
De esta manera, Anapo reafirma la importancia de avanzar hacia la incorporación de biotecnología agrícola que permita mejorar la productividad y enfrentar los desafíos del cambio climático, garantizando el suministro de granos esenciales para la seguridad alimentaria del país.
Fuente: Anapo
Redacción: Publiagro













