
A pesar de pronósticos de lluvias favorables para todo el ciclo de los cultivos, el sector agropecuario advierte que la escasez de combustible podría afectar 1,5 millones de hectáreas de soya, maíz y sorgo, poniendo en riesgo la producción y las exportaciones

La campaña agrícola de verano, que proyecta alcanzar 1,5 millones de hectáreas de cultivos de soya, maíz y sorgo, está marcada por la incertidumbre debido a la falta de diésel, un insumo clave para las labores de siembra y el funcionamiento de toda la maquinaria agrícola. A pocas semanas de su inicio, el sector productivo advierte que la falta de combustible podría poner en riesgo no solo la siembra, sino también la estabilidad de las cadenas alimentarias y exportadoras del país.
El agrometeorólogo Luis Alberto Alpire expresó su preocupación por la situación y advirtió sobre la importancia de garantizar el suministro continuo de diésel durante toda la campaña.
“Tenemos el temor de que se pueda repetir la historia del 2024, cuando se perdieron más de 2 millones de toneladas de granos por falta de diésel, además de los problemas climatológicos. Actualmente se requiere para garantizar una buena campaña de verano 180 millones de litros de diésel”, sostuvo.
Alpire explicó que el impacto de una posible escasez de combustible no se limitaría únicamente a los productores, sino que tendría repercusiones directas en la economía nacional y en la seguridad alimentaria del país.
“El perjuicio no solo será para el productor en sus ingresos o economía, sino que generará una escasez o insuficiencia de los insumos alimenticios suplementarios para las cadenas de proteínas cárnicas, es decir, cerdos, avícolas, carne bovina y leche, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria del país y el cumplimiento de los compromisos de exportación en soya y derivados”, explicó.

“Este sombrío panorama del diésel contrasta, pero en forma positiva, con el perfil de humedad y lluvias que se prevé para la campaña de verano, que de acuerdo a los pronósticos meteorológicos acompañarán todo el ciclo vegetativo del cultivo”

Asimismo, recordó que en 2024 ya se registró una fuerte caída en las exportaciones del sector oleaginoso. “El año pasado ya se tuvo una disminución muy drástica de exportación de soya y derivados que apenas alcanzó a los 1.000 millones de dólares. Por lo tanto, pareciera que la lección del 2024 se puede volver a repetir; en ese sentido, recomendamos al Gobierno que otorgue prioridad al diésel para la siembra de verano”, enfatizó.
La siembra de verano arranca en noviembre, con un periodo óptimo entre el 1 de noviembre y el 15 de diciembre, por lo que los productores consideran urgente resolver el problema del abastecimiento de combustible antes de esa fecha.
Pese a la preocupación por el suministro de diésel, Alpire destacó un aspecto positivo: las condiciones climáticas previstas para la temporada son favorables. “Este sombrío panorama del diésel contrasta, pero en forma positiva, con el perfil de humedad y lluvias que se prevé para la campaña de verano, que de acuerdo a los pronósticos meteorológicos acompañarán todo el ciclo vegetativo del cultivo”, señaló.
En ese contexto, los productores confían en que el Gobierno pueda garantizar el combustible necesario para aprovechar las condiciones climáticas favorables y evitar repetir los errores del pasado, protegiendo así la producción de granos, las cadenas de valor agroalimentarias y las exportaciones que sostienen la economía nacional.

Fuente: Luis Alpire
Redacción: Publiagro














