El doctor Roger Aparicio, explica cómo una dieta balanceada fortalece la salud mamaria y garantiza leche de alto valor sanitario

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Una buena nutrición incidirá en la calidad de la leche que produzca la vaca/ Foto: Internet
El doctor Roger dio una charla a productores lecheros/ Foto: Publiagro
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La nutrición es uno de los factores determinantes en la productividad y la salud del hato lechero. Una vaca bien alimentada no solo produce más leche, sino que también mantiene una mejor condición corporal, mayor resistencia inmunológica y un equilibrio fisiológico que reduce la incidencia de enfermedades, especialmente las mamarias.

El doctor Roger Aparicio, gerente general de Norvet, destaca que una correcta estrategia nutricional contribuye directamente a la reducción del recuento de células somáticas (RCS), un indicador clave de la calidad de la leche y del estado sanitario de la glándula mamaria.

Según el especialista, el manejo adecuado de minerales, vitaminas y energía en la dieta favorece la integridad del tejido mamario, mejora la respuesta inmune y previene la aparición de mastitis subclínica, una de las principales causas de aumento del RCS y de pérdidas económicas en los tambos.

“Una vaca con una dieta balanceada y adecuada al nivel de producción puede expresar su máximo potencial genético y mantener un bajo nivel de células somáticas, garantizando leche de mejor calidad y mayor valor comercial”, resalta Aparicio.

El experto explicó que las células somáticas son células de defensa que aparecen en la leche cuando existen problemas de mastitis, infecciones bacterianas u otras enfermedades, y subrayó la importancia de mantener un estado nutricional óptimo:
“La importancia de nutrir muy bien a la vaca es para que esté estable con sus defensas en buenos niveles y la leche que produzca sea de buena calidad, porque esa leche tiene que llegar a la industria con lo menos posible de células somáticas. Cuando no es de buena calidad, la industria la rechaza, lo que se deriva en pérdidas para el productor”, señaló.

“Un lechero que quiere ser productor de buena calidad de leche tiene que enfocarse en producir terneras de buena calidad. Los primeros 90 días de la ternera son los puntos clave; de ahí cada segmento tiene que ser cuidado y balanceado en su nutrición”

Pruebas de laboratorio y medición

Para determinar la calidad de la leche, los laboratorios utilizan distintas pruebas. Una de las más comunes es el tiempo de reducción del azul de metileno (TRAM), una técnica sencilla que permite evaluar la cantidad de bacterias presentes.

Aparicio explicó que “cuando un lechero manda su muestra al laboratorio, le echan un tinte que es el azul de metileno, mezclan y la leche se tiñe de color rojo. El tiempo que tarde en decolorarse la leche va a dar las pautas de la cantidad de bacterias que tiene esa leche; por ejemplo, si el tiempo de reducción del azul de metileno es corto, hay mayor cantidad de bacterias; en cambio, si tarda mucho en decolorarse, es una leche mucho más saludable, con menor carga bacteriana”.

Indicador de salud y parámetros internacionales

La Organización Mundial de la Salud (OMS) determina que la leche saludable debe contener menos de 200 mil células somáticas por mililitro. Existen niveles aceptables, pero cuando el valor supera las 400 mil células, ya se considera que hay indicios de mastitis u otros problemas sanitarios.

A pesar de estos parámetros, la industria puede recibir leche con valores superiores, ya que cuenta con procesos de pasteurización y desinfección que eliminan la mayoría de los microorganismos. “Tal es el caso de las pruebas que hace la PIL o el mecanismo que hace subir la leche a temperaturas de 80º y bajarla bruscamente; eso mata las bacterias y, por ende, se tiene una leche saludable”, explicó Aparicio.

Fases críticas en la nutrición de la vaca lechera

El especialista remarcó que todas las fases de nutrición son importantes, pero el éxito de un productor que busca leche de alta calidad empieza desde la crianza. “Un lechero que quiere ser productor de buena calidad de leche tiene que enfocarse en producir terneras de buena calidad. Los primeros 90 días de la ternera son los puntos clave; de ahí que cada segmento tiene que ser cuidado y balanceado en su nutrición”, indicó.

En cuanto a la reproducción, el doctor Aparicio enfatizó que la vaca debe ser preñada en el primer tercio del ciclo. “Noventa días después del parto hay que asegurarse que la vaca esté preñada. Para eso es muy importante una buena condición corporal y nutricional”, explicó.

Asimismo, destacó que este periodo es crítico desde el punto de vista energético. “Ese segmento viene a ser uno de los más importantes donde no debemos escatimar los costos. No nos olvidemos que este segmento de la curva de lactancia es el más importante porque se produce más leche y tiene que preñarse la vaca. El balance energético-proteico, la cantidad de balanceado y la calidad de vida tienen que ser las adecuadas”, subrayó.

Priorización en la inversión alimenticia

Finalmente, el gerente de Norvet recomendó que los productores destinen mayores recursos a las vacas recién paridas y de alta producción, ya que son las que demandan mayor energía y nutrientes para sostener el nivel de lactancia.

“Invertir más en las vacas recién paridas y de alta producción más que en aquellas que están en periodo de secado y que tienen baja producción”, aconsejó Aparicio, destacando que un manejo nutricional inteligente permite no solo mejorar la productividad del hato, sino también la calidad sanitaria y comercial de la leche.

Fuente: Roger Aparicio

Redacción: Publiagro