Monitorear el oxígeno, el pH y la temperatura ayuda a los productores a garantizar un entorno óptimo para el crecimiento y la nutrición de especies tropicales como el tambaquí

Calidad y manejo del agua en pozas piscícolas es fundamental/ Foto: Publiagro
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El manejo adecuado del agua en las pozas piscícolas es uno de los factores más determinantes para garantizar la salud, el crecimiento y la productividad de los peces. Desde la medición de la calidad del agua hasta la observación de su color, cada detalle cuenta para mantener un ambiente óptimo dentro de los estanques.

“Las diferentes pozas tienen una tonalidad del agua distinta. Por más que una poza sea vecina de la otra, no tiene los mismos parámetros físico-químicos que se manejan, pero por lo general las pozas deben tener un color verde cristalino. Ese color es reflejo de que existen organismos fitoplanctónicos y zooplanctónicos dentro del agua; estos son organismos vivos muy importantes dentro de la cadena alimentaria del pez”, explica Joel Ribera, ATC de Nutrimix, empresa que brinda asesoramiento gratuito a productores piscícolas de diferentes regiones del país.

El color del agua, además de ser un indicador visual del equilibrio biológico, también permite detectar posibles desequilibrios, como exceso de materia orgánica o falta de oxígeno. En ese sentido, los especialistas recomiendan medir regularmente parámetros físico-químicos como el oxígeno disuelto, el pH y la temperatura.

“El oxígeno disuelto debe estar por encima de los 4 miligramos por litro; medimos el pH, que debe mantenerse próximo a 7, es decir, neutro; y también se mide la temperatura, que es un factor muy importante en cuanto a la nutrición de peces”, detalla.

Estos controles son esenciales, ya que los peces tropicales, como el tambaquí o el pacu, requieren condiciones específicas para su óptimo desarrollo. “La temperatura corporal del pez debe estar acorde a la temperatura del agua, y como son peces tropicales, necesitan desarrollarse con temperaturas que oscilan entre los 23 y los 30 grados centígrados”, indican.

 “En invierno, entre más profunda sea la poza, mejor para el pez, ya que en esta época baja el nivel del sistema inmunológico y los peces buscan la parte más caliente del agua. Si se tiene más de metro y medio de profundidad, el agua se estratifica y conserva mayor calidez en el fondo”

La profundidad del estanque también juega un papel fundamental, especialmente durante la época invernal. Las pozas más profundas favorecen una estratificación térmica, lo que permite que el agua del fondo mantenga una temperatura más cálida.

“En invierno, entre más profunda sea la poza, mejor para el pez, ya que en esta época baja el nivel del sistema inmunológico y los peces buscan la parte más caliente del agua. Si se tiene más de metro y medio de profundidad, el agua se estratifica y conserva mayor calidez en el fondo”, explican los técnicos.

En esta temporada, el objetivo principal es mantener la vida y la salud de los peces, evitando pérdidas por enfermedades o bajas temperaturas. “En invierno es importante tener el estanque lleno, y el único objetivo es que el pez no se muera o que no se llegue a enfermar. Para eso estamos al servicio del productor, para dar el asesoramiento gratuito y decirle qué debe hacer en esta temporada crítica”.

Además de estos cuidados, los expertos aconsejan prácticas complementarias como:

  • Evitar la sobrepoblación de peces, manteniendo densidades adecuadas según el tamaño y especie.
  • Controlar la alimentación, suministrando la cantidad justa de alimento balanceado, como la línea Nutrifish, para evitar la contaminación del agua por exceso de residuos.
  • Monitorear la transparencia del agua con el uso de discos Secchi, idealmente entre 30 y 40 cm de visibilidad, lo que indica un equilibrio adecuado de fitoplancton.
  • Renovar parcialmente el agua cada cierto tiempo, dependiendo de la carga orgánica y las condiciones climáticas.

Gracias a estas buenas prácticas y al acompañamiento técnico de empresas especializadas como Nutrimix, los productores pueden asegurar la sostenibilidad de sus sistemas acuícolas, mejorar sus rendimientos y garantizar una producción de peces sana, rentable y ambientalmente responsable.

Fuente: Joel Rodriguez 

Redacción: Publiagro