Con el objetivo de beneficiar a 1.200 familias productoras en 19 municipios, el programa del INIAF promueve innovación genética, semillas mejoradas y variedades de colores naturales que ya despiertan interés en mercados de Europa y Norteamérica

Foto: INIAF
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Programa de apoyo a la producción de algodon/ Foto: Publiagro

En el marco de la conmemoración del Día Mundial del Algodón, el Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF) recordó el potencial que tiene Bolivia para convertirse nuevamente en un importante productor de este cultivo estratégico, tal como lo fue hace más de cuatro décadas, cuando el país alcanzaba a sembrar al menos 70 mil hectáreas, principalmente en el oriente y el chaco boliviano.

El Programa de Apoyo a la Producción de Algodón en Bolivia, impulsado por el INIAF, busca rescatar esa historia productiva y devolverle protagonismo a este cultivo en la economía nacional. 

“El programa busca llegar a 1.200 familias productoras de algodón en 19 municipios de Santa Cruz, Tarija y Chuquisaca, con el propósito de levantar nuevamente el sector algodonero”, explicó Edgar Delgado, responsable del Proyecto Algodón del INIAF.

Delgado señaló que el programa está estructurado en cuatro componentes principales: innovación tecnológica, semillas, genética y transferencia de tecnología, los cuales trabajan de manera integral para fortalecer la cadena productiva y garantizar una producción sostenible y competitiva.

En cuanto al componente de genética, el investigador destacó que el trabajo del INIAF va más allá del tradicional algodón blanco.

“Hemos logrado la colecta de 30 accesiones que a la larga podríamos hablar de 30 variedades; sin embargo, este proceso de evaluación y caracterización en campo ha permitido identificar seis genotipos, lo que quiere decir seis tipos de algodón con características productivas y rendimientos casi similares al algodón tradicional”

“Hemos logrado la colecta de 30 accesiones que a la larga podríamos hablar de 30 variedades; sin embargo, este proceso de evaluación y caracterización en campo ha permitido identificar seis genotipos, lo que quiere decir seis tipos de algodón con características productivas y rendimientos casi similares al algodón tradicional”, detalló.

Lo más llamativo de estos nuevos genotipos es su diversidad de colores naturales, que van desde tonos crema y marrón hasta verdes suaves, lo que ha despertado el interés de nichos de mercado en Europa y Norteamérica, donde existe una creciente demanda por fibras de colores naturales debido a su valor ecológico y a la reducción del uso de tintes químicos en la industria textil.

Si bien el INIAF prioriza el trabajo con materiales naturales, también apoya la evaluación de variedades genéticamente modificadas, en coordinación con el Centro de Investigación Agrícola Tropical (CIAT) y la Federación de Productores de Algodón, con el objetivo de mejorar la productividad y la resistencia de las plantas a condiciones adversas.

Otro aspecto que brinda ventajas competitivas al país es su estatus sanitario. Bolivia ha sido declarada libre del picudo mexicano, una de las plagas más destructivas para el algodón. Este reconocimiento, logrado tras años de control y monitoreo fitosanitario, “nos permite abrirnos paso a nuevos mercados internacionales”, resaltó Delgado.

De esta manera, el trabajo del INIAF no solo busca reactivar un cultivo históricamente ligado al desarrollo rural y textil del país, sino también posicionar a Bolivia como un referente en producción sostenible de algodón, con innovación genética, apoyo técnico y un compromiso claro con las familias productoras que vuelven a apostar por esta fibra nacional.

Fuente: Edgar Delgado

Redacción: Publiagro