
Del sueño de una mujer a la fuerza de una familia: el legado de perseverancia del Grupo Rojas




Una historia que empezó con Lorenza
Hace 39 años, Marina Santistevan decidió dar el primer paso hacia su sueño: la ganadería. Con mucho esfuerzo, junto a su esposo Carlos Rojas, lograron comprar sus primeras vacas Pardo Suizo a la reconocida Muyurina, dirigida entonces por el padre Mantoban. Entre esas vacas estaba Lorenza, la primera del hato familiar, que lamentablemente murió al parir en la propiedad.
“Fue una tristeza enorme”, recuerda Marina, “pero también el inicio de todo lo que hoy somos. Lorenza es parte de nuestra historia”.
De una vaca al crecimiento de un hato
El Grupo Rojas fue creciendo y diversificando su genética. Del Pardo Suizo, pasaron a incorporar Girolando y más recientemente al Holando, con el que este año participaron por primera vez en pista.
La pasión de Marina y Carlos se transmitió a sus hijos. Durante once años la familia vivió en la propiedad, compartiendo el día a día del ordeño y el trabajo agrícola. Carlitos, el mayor, con apenas tres años ya ordeñaba y arreaba el hato antes de ir al colegio.
El rol de la mujer en la ganadería
Marina destaca que, aunque en el rubro ganadero predominan los hombres, su esposo siempre apoyó sus decisiones. “Yo soñaba con el Pardo Suizo y él me decía Holando; al final fuimos trabajando juntos. Al lado de un gran hombre siempre hay una gran mujer, y yo animo a todas las esposas de ganaderos a no desistir y perseguir sus sueños”, afirma.

“Con Lorenza, su primera vaca, Marina Santistevan y su familia iniciaron hace casi cuatro décadas un camino de perseverancia y amor por la ganadería que hoy se traduce en genética de primer nivel y reconocimientos en el sector”

Reconocimientos y genética de calidad
Hoy, el Grupo Rojas es un referente en el país, con hijos que continúan el legado. Juan Manuel, cabeza visible y actual representante de Fedeple, resalta la labor del personal del campo: más de 50 días de preparación dedicados a los animales para presentarlos en pista. “Nos vamos con la satisfacción del deber cumplido”, asegura.
Un mensaje de vida
Con más de cuatro décadas de matrimonio, la familia Rojas es ejemplo de perseverancia. Marina resume la enseñanza que Lorenza les dejó:
“No desistir nunca. Siempre persistir y resistir ante las adversidades. Ese es el verdadero camino del éxito en el campo”.

Redacción: Publiagro














