La falta de diésel y los retrasos en la recolección ponen en riesgo la producción de aceite, harina y alimentos para el sector pecuario

El sector de la industria oleaginosa en Bolivia enfrenta una situación de alerta debido a los retrasos en la cosecha de soya, uno de los principales cultivos del país. Jorge Amantegui, presidente de la Cámara de Industrias Oleaginosas de Bolivia (CANIOB), informó que “si no se cosechan 430 mil hectáreas de los 2 millones 200 que produce el departamento, 430 mil que son de soya, no habrá producto para hacer aceite, para hacer harina”. La magnitud de esta cifra refleja la importancia de este cultivo no solo para la industria, sino también para la seguridad alimentaria y la provisión de insumos para el sector pecuario.

“Si la situación continúa de esta forma no habrá alimento para el sector pecuario, porcicultor, lechero y avícola y por lo tanto esto va a redundar en un problema de escasez de alimento”, advirtió Amantegui, destacando que la falta de producción impacta directamente en varias cadenas productivas que dependen de la soya como materia prima fundamental.

«Si la situación continúa de esta forma no habrá alimento para el sector pecuario, porcicultor, lechero y avícola y por lo tanto esto va a redundar en un problema de escasez de alimento”

 

El presidente de CANIOB explicó que la industria oleaginosa compra todo el grano que se produce en el mercado interno, contando con una capacidad anual para procesar 5 millones de toneladas. Sin embargo, enfatizó que “tenemos un déficit en la producción y todavía hay un déficit cuando el rendimiento es normal, imagínense ahora que hay posibilidad de no tener todo el grano que se necesita”. Esta situación genera preocupación en la industria, ya que la falta de abastecimiento afecta tanto la cosecha actual como la planificación de la siembra de verano y el procesamiento de alimentos para animales.

Amantegui expresó su inquietud por la falta de soluciones al problema del abastecimiento de diésel, un insumo clave para garantizar que las cosechas y la industria puedan operar con normalidad. Según su evaluación, si no se resuelve este tema, se corre el riesgo de que no solo se vea afectada la producción de soya, sino también la disponibilidad de alimentos derivados, poniendo en peligro el abastecimiento del sector pecuario y la estabilidad de los precios de los alimentos en general.

Redacción: Publiagro