
Un manejo integral del suelo, con análisis y fertilización adecuada, es fundamental para obtener mejores rendimientos y suelos saludables

La preparación y corrección del suelo constituyen la base fundamental para garantizar el éxito de cualquier siembra. Un suelo sano, equilibrado y bien manejado no solo favorece el desarrollo adecuado de las raíces, sino que también optimiza la absorción de nutrientes y mejora el rendimiento del cultivo, lo que resulta aún más importante en cultivos exigentes como la caña de azúcar.
Luis Alberto Acuña, encargado del área de desarrollo de La Calera, destaca que la corrección del suelo implica identificar y solucionar problemas comunes como la acidez, la salinidad, el exceso de sodio o la falta de nutrientes esenciales. En particular, en el cultivo de la caña, al tratarse de un cultivo anual que demanda mayores cantidades de nutrientes, es vital asegurar que el suelo pueda proveer los elementos necesarios para que la planta exprese su máximo potencial, tanto en rendimiento como en la concentración de sacarosa, que es el principal objetivo de muchos agricultores.
“El uso de abonos orgánicos siempre es muy importante, ya que nos ayuda tanto en la parte física, química y la parte biológica del suelo, los abonos orgánicos, como los abonos minerales, son un aporte esencial en el desarrollo en la implementación y en todo lo que es la cadena productiva de la zona”, afirma Acuña, resaltando la relevancia de combinar diferentes tipos de fertilización para fortalecer el suelo y favorecer el ciclo productivo.
Antes de realizar cualquier tipo de corrección, es indispensable llevar a cabo un análisis de suelo en laboratorio. Este estudio detallado permite conocer parámetros clave como el pH, los niveles de nutrientes, la textura, la cantidad de materia orgánica y la presencia de posibles contaminantes o sales que puedan afectar la productividad.
Entre los problemas más comunes que deben ser corregidos en el suelo se encuentran:

«El uso de abonos orgánicos siempre es muy importante, ya que nos ayuda tanto en la parte física, química y la parte biológica del suelo, los abonos orgánicos, como los abonos minerales, son un aporte esencial en el desarrollo en la implementación y en todo lo que es la cadena productiva de la zona”


Acidez o alcalinidad: El pH del suelo influye directamente en la disponibilidad de nutrientes. Los suelos muy ácidos o alcalinos limitan la absorción de elementos esenciales por parte de las plantas.
Deficiencias nutricionales: Falta de nutrientes como nitrógeno, fósforo, potasio, calcio o magnesio, todos vitales para el desarrollo saludable del cultivo.
Salinidad: El exceso de sales dificulta la capacidad de las raíces para absorber agua, la hidratación y el crecimiento.
Compactación: Suelos demasiado compactos impiden el crecimiento radicular y dificultan la circulación de aire y agua, elementos indispensables para la vida del suelo y las plantas.
Acuña enfatiza que ninguna práctica por sí sola es suficiente ni indispensable; todas deben aplicarse de manera conjunta, como una cadena en la que cada eslabón cumple una función esencial. “Cada uno aporta de manera significativa en el desarrollo agrícola, ya sea a través del aporte de materia orgánica, la mineralización o la parte biológica del suelo”, explica, resaltando que la sinergia entre estas prácticas es lo que garantiza un suelo sano y productivo.
Además, el manejo de la cobertura vegetal juega un papel muy importante y hoy día debe ser parte integral de la gestión de los cultivos. En este sentido, Acuña señala que, para comprender la importancia de la corrección del suelo, han utilizado como ejemplo los residuos de la hierba de tereré para demostrar la diferencia entre un suelo trabajado correctamente y uno que no ha recibido ningún tipo de intervención.
“Para poder entender la importancia que tiene la corrección de suelo utilizamos por ejemplo los residuos de la hierba de terere y hemos mostrado la diferencia que existe en un suelo trabajado correctamente a un suelo no trabajado y cómo la raíz puede absorber mejor el agua y los nutrientes a comparación de un suelo que no tiene ningún tipo de trabajo y que solamente la planta se dedica a consumir por lo que ya es un suelo degradado”, concluye.
Fuente: Luis Alberto Acuña
Redacción: Publiagro














