Veterinarios y productores alertan sobre enfermedades ocultas y la importancia de un plan sanitario preventivo para proteger el hato y mejorar la rentabilidad

En el ámbito de la ganadería, no todas las amenazas para la productividad son visibles o evidentes. Más allá de problemas reconocidos como la sequía, la presencia de plagas o enfermedades clínicas, existen factores silenciosos que pueden afectar gravemente la rentabilidad de una explotación sin que el productor los perciba de inmediato. Este “enemigo oculto” se refleja en situaciones que, a simple vista, parecen inofensivas, pero que el ganadero experimentado y el médico veterinario capacitado saben detectar a través de la observación y el análisis.

Estos problemas pueden ir desde parásitos internos que disminuyen la ganancia de peso y afectan el desarrollo de los animales, hasta deficiencias nutricionales, desbalances en los programas sanitarios o fallas en la infraestructura que repercuten en el bienestar y la producción. La detección temprana y la intervención oportuna son determinantes para preservar la salud del hato y asegurar su rendimiento.

Ishi Angulo, gerente técnica de laboratorio VetLab, señala que una herramienta esencial para enfrentar este tipo de amenazas es la elaboración de un plan sanitario propio y adaptado a la realidad de cada predio. En una de sus charlas, la especialista presentó cuadros basados en los parámetros establecidos por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), que indican la cantidad de muestras necesarias para identificar con precisión las enfermedades presentes en una propiedad.

«Hoy en día no es así porque el 93% de animales positivos de estas enfermedades, especialmente en el lado de Velasco, es ganado de carne y un 7% apenas es de leche, y las pérdidas pueden llegar a más de 40%”

Según explicó, es fundamental que este análisis se realice “por categoría”, de manera que los resultados permitan diseñar un programa de vacunación y prevención más efectivo. “Muchas veces las vacunas reproductivas las están usando como curativas o las usan cuando ya existe el problema reproductivo, cuando ya tienen aborto, realizan diagnósticos y ahí incorporan recién la vacuna, muy importante hacerlo por categoría porque si yo ya tengo animales positivos en mi destete quiere decir que tengo que bajar la vacunación y protegerlas antes, no esperar la edad reproductiva para recién protegerla”, advirtió.

Angulo destacó además la relevancia de enfermedades como la leucosis y la neospora, tradicionalmente asociadas al ganado lechero, pero que en la actualidad afectan principalmente a bovinos de carne. “Hoy en día no es así porque el 93% de animales positivos de estas enfermedades, especialmente en el lado de Velasco, es ganado de carne y un 7% apenas es de leche, y las pérdidas pueden llegar a más de 40%”, señaló.

Otro punto crítico que resaltó es el impacto económico de los abortos, que pueden representar pérdidas superiores a 300 dólares por cada caso. En este sentido, insistió en que el seguimiento, el registro y la implementación de diagnósticos y vacunas no deben considerarse un gasto, sino una inversión. “Esa inversión va a traer muchas más ganancias y menos pérdidas”, concluyó.

Fuente: Ishi Angulo
Redacción: Publiagro