
Tarija atraviesa un escenario crítico por el incremento abrupto en el precio de la carne de res y cerdo, situación que golpea al consumidor final y refleja debilidades estructurales en la cadena productiva y de comercialización

El contrabando a la inversa, la fuga de ganado en pie hacia países vecinos y la especulación en la distribución están generando un incremento sostenido en el precio de la carne en Tarija. El kilo de carne de cerdo, que hasta hace poco costaba entre 15 y 16 bolivianos en peso vivo, ahora se comercializa hasta en 35 bolivianos, mientras que la res pasó de 26 a 44 bolivianos, según el Matadero Municipal.
Lorenzo Velásquez, ejecutivo de los carniceros en Tarija, advirtió que los precios ya llegan elevados desde Santa Cruz, principal abastecedor, y que la falta de control estatal sobre la salida ilegal de carne y ganado vivo hacia países vecinos genera una presión alcista que “va a continuar”.
Impacto económico y productivo
El alza de precios no solo golpea el bolsillo de las familias tarijeñas, sino que también pone en riesgo la sostenibilidad del sector cárnico local. La Federación de Juntas Vecinales (Fejuve) considera injustificado el incremento y anunció coordinaciones con instancias de control como el Viceministerio de Defensa de los Derechos del Usuario y Consumidor para frenar el agio y la especulación.
Los productores y comercializadores, por su parte, justifican el aumento en los costos de insumos y combustible, aunque desde el matadero señalan que la provisión de diésel se ha normalizado, descartando que sea una causa de peso.

«La falta de control estatal sobre la salida ilegal de carne y ganado vivo hacia países vecinos genera una presión alcista”


Inocuidad alimentaria y cadena de frío
Más allá del precio, la problemática expone otro flanco sensible: la inocuidad alimentaria. El incremento de costos puede generar prácticas riesgosas como el faeneo clandestino, la falta de controles sanitarios y la ruptura de la cadena de frío, lo que compromete la calidad de la carne que llega al consumidor.
En este contexto, analistas recomiendan reforzar los controles en mataderos y puntos de venta, asegurar la trazabilidad de la carne y garantizar la conservación adecuada en transporte y mercados, para evitar riesgos de contaminación o pérdida de calidad.
Perjuicio al consumidor y al sector tarijeño
El aumento descontrolado de los precios amenaza con reducir el consumo de carne en los hogares tarijeños, lo que repercute también en la dinámica comercial de los carniceros y en la demanda a productores. El eslabón más débil —los consumidores— paga el costo de un mercado desbalanceado donde el contrabando, la falta de control estatal y la especulación marcan la tendencia.
La crisis de la carne en Tarija se convierte así en un problema estructural, que va más allá del precio, tocando la sostenibilidad productiva, la seguridad alimentaria y la economía de miles de familias en la región.
Fuente: Publiagro














