Demetrio Pérez, presidente de CAPPO, alerta que la escasez de diésel impide avanzar con la siembra de invierno. La crisis amenaza no solo las cosechas, sino a toda la cadena productiva y económica del país

La escasez de diésel que se arrastra desde hace semanas ha alcanzado niveles críticos, especialmente para los pequeños productores del oriente boliviano. Según denunció Demetrio Pérez, presidente de la Cámara Agropecuaria de Pequeños Productores del Oriente (CAPPO), la campaña de invierno está prácticamente paralizada y con ella, toda la cadena agroalimentaria del país entra en zona de alto riesgo.

“Estamos muy afectados y desesperados. Hacemos fila por más de una semana para conseguir unos cuantos litros, cuando cada productor necesita más de 2.300 litros para arrancar la campaña”, explicó Pérez.

Los productores apenas logran operar uno o dos días, antes de tener que detener toda actividad por falta de combustible. Esta situación no solo pone en riesgo la siembra, sino que anticipa un efecto dominó con consecuencias económicas severas: menor cosecha de granos, menos insumos para las industrias, caída en las exportaciones y aumento en los precios para el consumidor final.

Además del daño directo a la producción, el impacto se sentirá en otros sectores vinculados: transporte, empleo, comercio informal, e incluso en los ingresos de familias que viven de servicios en zonas rurales y carreteras.

“El gobierno solo promete, pero no se ve una solución real. Estamos al borde de la bancarrota”, sentenció el dirigente.

«Trabajamos dos días y hacemos fila ocho para conseguir diésel: así no hay campaña posible”

CAPPO advierte que la situación es más grave en el norte cruceño, donde ya debería haberse iniciado la siembra. Sin diésel, las labores agrícolas están paralizadas y los cañeros enfrentan un panorama similar: sin combustible, no hay corte ni transporte de caña.

“Nos derivan a reuniones con funcionarios sin poder de decisión. YPFB, ANH y otras instituciones no están cumpliendo sus compromisos”, denunció Pérez.

En este contexto, diversos sectores del agro analizan acciones conjuntas para exigir soluciones urgentes. Se espera una unidad entre el norte, el este y los productores cañeros, todos golpeados por la misma crisis de suministro.

IMPLICANCIAS Y CONSECUENCIAS:

  • Pérdida de campaña de invierno: riesgo de escasez de maíz, sorgo, trigo y otros cultivos clave.
  • Desabastecimiento en mercados: impacto directo en precios al consumidor.
  • Caída en exportaciones: menor ingreso de divisas para el país.
  • Parálisis de industrias y transporte.
  • Desempleo rural e informalidad afectada.

Desde CAPPO, el llamado es claro: sin diésel no hay siembra, y sin siembra no hay país.

Fuente: Demetrio Perez
Redacción: Publiagro