
Productores e instituciones impulsan un modelo de siembra programada y uso inteligente del agua para aumentar el rendimiento arrocero en la Faja Norte

El cultivo de arroz, uno de los pilares agrícolas en muchas regiones de Bolivia, encuentra en la técnica del riego por inundación una estrategia natural y eficaz para mejorar su rendimiento. Esta práctica, además de favorecer el crecimiento del cultivo, actúa como barrera contra las malas hierbas, evitando que estas compitan por nutrientes, espacio y luz solar. La presencia constante de agua impide su desarrollo, reduce la incidencia de plagas y disminuye la necesidad del uso de herbicidas, generando un ahorro significativo de tiempo, esfuerzo y dinero para los productores.
En el municipio de Yapacaní, ubicado en el norte del departamento de Santa Cruz, las condiciones naturales y la disponibilidad de recursos hídricos han impulsado nuevas proyecciones para el cultivo de arroz a mayor escala. Con el respaldo de instituciones académicas y técnicas, se busca potenciar la productividad del grano mediante el uso eficiente del agua y la implementación de tecnologías adaptadas al contexto local.
El Ingeniero Félix Vallejos, director de la Carrera de Ingeniería Agropecuaria de la Facultad Integral de Ichilo (FAII-UMSS), explicó que la radiación solar es un factor determinante para lograr una alta producción en este cultivo. “En el cultivo de arroz se logra una mayor producción cuando se cuenta con una mayor radiación solar durante los meses adecuados en Yapacaní”, afirmó.
Sin embargo, para aprovechar este beneficio natural, es necesario sembrar entre los meses de julio y octubre. “Para que este proceso tenga éxito, es necesario sembrar desde julio hasta octubre, aunque las lluvias no siempre son favorables para el cultivo durante este período”, advirtió Vallejos. A pesar de ello, muchos productores del municipio optan por sembrar en noviembre o diciembre, cuando la radiación solar ha disminuido considerablemente, lo que afecta el rendimiento del cultivo.

«Para que este proceso tenga éxito, es necesario sembrar desde julio hasta octubre, aunque las lluvias no siempre son favorables para el cultivo durante este período”


Radiación solar y planificación de la siembra
La radiación solar, como fuente principal de energía para la fotosíntesis, es clave para el desarrollo de cualquier planta. En el caso del arroz, influye directamente en el llenado del grano y el vigor de las plantas. Vallejos explicó que, debido a la variabilidad climática y la irregularidad de las lluvias, se están desarrollando diseños de captura de agua que permitan mantener el suministro durante los meses críticos, mejorando así el rendimiento general del cultivo.
“El suelo de Yapacaní es apto para el cultivo de arroz, pero ahora es necesario implementar sistemas de riego por inundación”, señaló el ingeniero. Añadió que la presencia de los ríos Yapacaní e Ichilo constituye una ventaja estratégica que debe ser aprovechada mediante obras de infraestructura y planes de manejo hídrico adecuados.
Proyectos de gran escala en la Faja Norte
Como parte del plan de desarrollo agroproductivo del municipio, el Ing. Vallejos también enfatizó la necesidad de impulsar proyectos de gran envergadura enfocados específicamente en el cultivo de arroz en la zona conocida como la Faja Norte. Esta región presenta un alto potencial productivo que podría ser optimizado mediante la incorporación de tecnología e innovación agrícola.
Una de las claves para lograr este objetivo es la planificación de un calendario de siembra que maximice el uso de la radiación solar y los recursos hídricos disponibles. Según Vallejos, “los meses óptimos para la siembra son julio y agosto, con el fin de lograr una cosecha en noviembre, seguida de otra siembra en noviembre o diciembre y una nueva cosecha en abril del siguiente año”.
En ese sentido, fue enfático al señalar: “Tenemos dos ríos grandes, simplemente es aplicar las técnicas y poder realizarlos en beneficio del sector productivo”.
El desafío del riego y la transferencia de conocimiento
Actualmente, se estima que aproximadamente 35 mil hectáreas están destinadas al cultivo de arroz en Yapacaní. No obstante, solo el 25% de los productores está implementando sistemas de riego tecnificado. Para Vallejos, esta cifra debe crecer significativamente si se desea aumentar la productividad de manera sostenible.
Paralelamente, se están llevando a cabo actividades de asistencia técnica, investigaciones y transferencia de conocimientos desde la FAII y otras entidades, con el objetivo de que los productores puedan adaptar sus sistemas de cultivo a diferentes variedades de arroz, mejorar el manejo del agua y adecuar los suelos a las necesidades del cultivo.
El ingeniero también destacó que, si bien el municipio cuenta con abundantes recursos hídricos, “es fundamental implementar y acondicionar los suelos para su manejo adecuado”, remarcando así la necesidad de una estrategia integral que combine factores edáficos, climáticos y tecnológicos para garantizar el éxito del cultivo de arroz en la región.
Fuente: Félix Vallejo
Redacción: Publiagro













