Permite que el agua se impregne e infiltre lentamente, logrando así que las raíces la aprovechen mejor. Así también permite limitar la pérdida de nutrientes y facilita que sean captados por las plantas

David Garcia,explicando la materia orgánica en el cultivo de la caña / Foto: Publiagro
El rastrojo en el cultivo de la caña de azúcar / Foto: Publiagro

La importancia de la materia orgánica en el suelo radica en estabilizar y mantener las partículas del suelo en forma de agregados. Además, contribuye a minimizar la compactación del suelo, favorece la infiltración de agua y reduce el escurrimiento. Asimismo, facilita el crecimiento de los cultivos al mejorar la capacidad del suelo para almacenar agua.

David García, ingeniero agrónomo manifestó que en el terreno donde trabajan, han visto el incremento exponencial de la materia orgánica en la producción de caña.

En un principio, estos lotes se manejaban mediante quemas, eliminando todo el rastrojo dejado por las cosechas anteriores. Sin embargo, desde hace 7 años, se ha optado por dejar el rastrojo y gestionar la materia orgánica a favor del productor, manteniendo la capa por encima del cultivo.

Se han experimentado dificultades con la respiración y actividad microbiana, los cuales afectan los niveles de nitrógeno. Por lo tanto, la materia orgánica se convierte en un factor aprovechable para la planta.

Los análisis de suelo en el lote donde trabajan con la caña de azúcar indican que presenta entre 2 a 2.5 por ciento de materia orgánica, niveles que el profesional considera inusuales en Santa Cruz. En este contexto, explicó que los niveles de nitrógeno son muy bajos en la mayoría de los suelos del país, oscilando entre 0.6 hasta 0.10 % en el mejor de los casos. El terreno donde se encuentran muestra un contenido de nitrógeno del 0.6 %, aunque lo óptimo se sitúa por encima del 0.7 %.

“La materia orgánica es todo el organismo que se deja en el suelo, el rastrojo, lo que se puede descomponer y que mantiene la mayor cantidad de actividad microbiana, temperatura y humedad en el suelo”, sostuvo.

Asimismo, mencionó que en estos terrenos se lleva a cabo la rotación de cultivos. Después de la zafra, una vez que el rendimiento de la caña ha descendido por debajo de las 50 toneladas por hectárea, optan por la rotación de cultivos. En este caso, inician trabajando en el vuelco del terreno, es decir, retirando el cultivo de caña para establecer la soya. 

«La materia orgánica es todo el organismo que se deja en el suelo, el rastrojo, lo que se puede descomponer y que mantiene la mayor cantidad de actividad microbiana, temperatura y humedad en el suelo»

Después de la cosecha de soya, se realizan dos campañas más con este mismo cultivo, y se introduce un cultivo de servicio para nitrogenar el suelo, para luego retomar la siembra de la caña.

Para concluir la entrevista, García señaló que es crucial tener en cuenta la materia orgánica, ya que representa estructuras muy diversas que influyen directamente en las propiedades físicas y químicas del suelo. A pesar de constituir un porcentaje pequeño del total que conforma el suelo, la presencia de materia orgánica es indispensable para la fertilidad de la tierra.

Fuente: Publiagro