De acuerdo a la versión de los productores del predio «El Encanto», los gendarmes procedieron a desalojar a un grupo de llamados Interculturales, pero estos los atacaron con piedras, palos y armas de fuego. Los invadidos se sienten aterrorizados por la acción de los agresores.

El tema de los avasallamientos de tierras en la Chiquitanía continúa causando problemas de orden público, tras verificarse la agresión sufrida el sábado por tres efectivos policiales quienes recibieron impactos de bala y una fuerte agresión física, por parte de un grupo llamado interculturales. Los heridos fueron atendidos en el hospital de Guarayos y luego trasladados a Santa Cruz.
La acción contra los efectivos policiales, de acuerdo a una denuncia recibida, la habrían cometido un grupo de los llamados interculturales, quienes invadieron el predio El Encanto, ubicado en Santa María de Guarayos donde los gendarmes procedieron a realizar el desalojo.
Los heridos son los sargentos Yony Cawasiri Rodríguez (40 años), Richard Añez Beltrán (48) y David Roda (38).
De acuerdo a una nota de prensa publicada en el portal web del diario El Deber uno de los heridos señaló: «Hicimos cumplir el desalojo; la gente salió pacíficamente, pero fue a la vuelta que un grupo de esas personas nos atacó con piedras palos y armas de fuego. Pensamos que nos iban a linchar».
El parte médico indica que el oficial Cawasiri presenta la mayor gravedad por cuanto recibió perdigones de tubo de escopeta en la frente y la cara. Roda fue impactado con balazos en la mano y el muslo, mientras que Añez Beltrán sufrió golpes en diferentes partes del cuerpo.

Protestan los invadidos
«Estamos atemorizados por cuanto además de quemar la casa, implementos agrícolas, boleadora de arroz, motores, chatas, nos robaron otros generadores de agua, cortaron la bomba de agua y por ello estamos sin agua, sin luz y sin comida», refieren los pobladores perjudicados con la invasión.
Adicional a ello manifiestan que los interculturales se robaron productos agroquímicos, materiales de construcción, mesas, sillas, cortaron el alambrado para que el ganado se salga, y dispararon a dos cabezas de ganado y de paso se llevaron todo lo que pillaron», afirman.
Asimismo, señalan que es mucho abuso de parte de los denominados interculturales el que estén atentando con la vida de los productores.
«Tenemos 200 hectáreas de soya que debemos fumigar con insecticidas y fungicidas, pero con las constantes amenazas entre las que se cuentan la intención de quemar tractores, cosechadoras, excavadoras, orugas y sembradoras, no podemos sacar ninguna maquinaria a campamento y al campo a realizar los trabajos», manifiestan en la denuncia.
Fuente: El Deber
Redacción: Publiagro














