La historia del algodón en Catamarca se remonta a la época pre-colonial. De hecho, las características agroclimáticas de la región (suelo, agua, alta luminosidad, baja humedad relativa, etc.) influyen en la obtención de una calidad superior en fibra y semillas. Por esto, el INTA junto con Gobierno provincial e instituciones nacionales y locales trabajan en la formalización de este acuerdo a través de la firma de convenios de cooperación y vinculación tecnológica. Con los objetivos de reimpulsar el cultivo y promover el potencial productivo y su actividad agroindustrial en la región.
Hugo Sánchez, especialista del INTA Catamarca, lidera el equipo de investigadores que llevan adelante el estudio sobre comportamiento fenológicos, sanitarios y productivos del algodón, en tres ambientes de la provincia.
“Estamos trabajando con las variedades que están disponibles en el país y que son las más utilizadas por los productores”, señaló Sánchez y ejemplificó: “Son variedades de ciclo largo como la DP 1238 GBRR y la NUOPAL GBRR, ciclo intermedio como la Guazuncho 4INTA GBRR, Pora 3INTA GBRR y Guazuncho 2000 RR y ciclo corto como la Guaraní INTA GBRR y DP 402 GBRR. Las de ciclo largo necesitan entre 160 y 180 días para cumplir el ciclo, las intermedias entre 150 y 160 y corto ente 140 y 150. Todas ellas son organismos genéticamente modificados y semillas certificadas”.
Los primeros ensayos se instalaron en campos de productores de la localidad de San José -Tinogasta-; en la localidad de Colonia del Valle -Capayán- y en la localidad de Chaquiago -Andalgalá-. En los tres escenarios se trabajó de la misma manera, siguiendo un protocolo común. El ensayo propiamente dicho consta de las seis variedades nombradas y la bordura con la variedad DP 402 GBRR completan una macro parcela de una hectárea.
“Cada uno de los lugares fue seleccionado teniendo en cuenta las características físico-ambientales y, además, la posibilidad de contar con un productor comprometido con la actividad”, señaló Sánchez quien detalló que el acuerdo implica que “el productor debe comprometerse a trabajar en su terreno y nosotros nos comprometemos con el seguimiento técnico del ensayo. Asimismo, cada productor también nos brinda su experiencia”.
Enrique Ariza, productor de Colonia del Valle -Capayán- y dueño de la finca donde se instaló la parcela demostrativa, expresó: “Antes se hacía algodón, pero luego se dejó de hacer porque no había empresas que compraran y, además, faltaba maquinaria. Ahora, vemos esta iniciativa como una nueva oportunidad”.
El participar de este ensayo implicó para Ariza “buscar otras alternativas no sólo para mi sino para más productores y en función de ello, se pueda tener otros ingresos en la provincia. Yo ya trabajé con este cultivo en los años 90, se veía bien”.
En la actualidad con las nuevas empresas que se radicaron en la provincia la demanda resurgió, sobre todo porque el algodón se está comprando en otros lugares. “Es una oportunidad para nosotros esta situación, es bueno porque trabajamos en conjunto con el INTA y con instituciones de la provincia y cada uno pone de su parte para potenciar esta actividad”, señaló Ariza.
Además de la potencialidad del cultivo, lo que promueve esta actividad en la provincia es la disponibilidad de germoplasmas productivos con genes de resistencia a insectos y malezas y de un paquete tecnológico de alta producción.
En este sentido, Sánchez señaló que la actividad es considerada una de las más importantes en el norte del país, por la movilidad y el valor agregado que posee. “El algodón es un cultivo que tiene una larga cadena, desde la producción de algodón para semilla, hasta la actividad industrial textil representada por desmotadoras e hilanderías con capacidad ociosa y con experiencia”, indicó.
“Muchos de los que están en el sistema algodonero, en general, conocen que Catamarca es una provincia que produce muy buena calidad de fibra y semilla. Por esto, debemos darle la vuelta para agregarle valor y una forma es producir semillas de calidad superior”, aseguró Sánchez.