Con alto rendimiento en cada mazorca y su resistencia a la plaga de la cigarrita, AGRICOMSEEDS atrajo a los productores de la zona
Residuos en carne: una responsabilidad compartida que puede poner en jaque a toda la cadena ganadera

El respeto a los tiempos de retiro en medicamentos y el control en frigoríficos son claves para evitar sanciones internacionales y proteger los mercados








El cumplimiento de los tiempos de retiro de medicamentos veterinarios en bovinos se ha convertido en un factor crítico para la sostenibilidad de la ganadería moderna. Más allá de una recomendación técnica, se trata de una responsabilidad directa del productor, cuyo incumplimiento puede generar consecuencias económicas y sanitarias que impactan a toda la cadena cárnica.
Los tiempos de retiro —o periodos de espera— son los días que deben transcurrir entre la última aplicación de un producto (antiparasitario, antibiótico o hormonal) y el envío del animal a faena. Este periodo garantiza que los residuos en la carne estén por debajo de los límites permitidos por los mercados internacionales.
Por ejemplo, productos comunes en ganadería tienen tiempos de retiro específicos:
- Garrapaticidas como Fluazurón: entre 28 y 42 días
- Organofosforados como Etión: entre 21 y 28 días
- Antibióticos como oxitetraciclina: entre 28 y 35 días
- Ivermectina (según formulación): entre 21 y hasta 122 días
- Hormonas como estradiol: uso altamente regulado o prohibido en muchos mercados
El incumplimiento de estos plazos puede derivar en la detección de residuos en carne exportada, lo que genera rechazos inmediatos en mercados exigentes como China, Estados Unidos o la Unión Europea. Estas sanciones no solo afectan al productor involucrado, sino que pueden provocar la suspensión de frigoríficos e incluso restricciones para todo un país.
En este escenario, el productor ganadero juega un rol fundamental. Es su responsabilidad llevar registros claros de tratamientos, respetar las dosis recomendadas y cumplir estrictamente los tiempos de retiro. No hacerlo no solo pone en riesgo su propia rentabilidad, sino también la reputación sanitaria del país.
Pero la responsabilidad no recae únicamente en el campo. La industria cárnica y los frigoríficos también tienen un rol determinante. Estos deben implementar sistemas de trazabilidad, controles de calidad y análisis de residuos antes de la exportación. La verificación en planta es una última barrera para evitar que carne contaminada llegue a los mercados internacionales.
Además, los frigoríficos exportadores deben trabajar de manera coordinada con proveedores y productores, estableciendo protocolos claros y capacitaciones constantes. En mercados de alta exigencia, la confianza se construye con controles rigurosos en cada eslabón de la cadena.
El impacto de un incumplimiento puede ser devastador. Cuando un país pierde credibilidad, recuperar mercados puede tomar años, afectando precios, volúmenes de exportación y la estabilidad del sector ganadero. En muchos casos, incluso productores que cumplen las normas terminan perjudicados por errores de terceros.








“La conexión entre San Ignacio de Velasco y Brasil podría transformar la competitividad del agro cruceño, pero exige planificación para evitar impactos negativos”










La ganadería actual exige profesionalismo, trazabilidad y compromiso. Respetar los tiempos de residuos no es solo una obligación técnica, sino una condición indispensable para competir en mercados internacionales y garantizar alimentos seguros.
Alertas internacionales por residuos en carne bovina
Diversos casos en la región reflejan las consecuencias de no cumplir con los tiempos de retiro y los controles sanitarios:
Uruguay – China
Rechazo de contenedores por residuos de Fluazurón (garrapaticida).
Uruguay – Estados Unidos
Devolución de carne por presencia de Etión.
Brasil – China
Contenedores rechazados por residuos hormonales como estradiol.
Paraguay – Rusia
Suspensión temporal de frigoríficos por detección de hormonas y promotores de crecimiento.
Brasil – “Operación Carne Débil” (2017)
Escándalo que involucró manipulación de carne en mal estado, uso de químicos y corrupción, afectando la credibilidad internacional del sector.
Ejemplos de tiempos de retiro en bovinos


La lección es clara: el respeto a los protocolos sanitarios no es opcional. Es la base para sostener la competitividad y el futuro de la ganadería en los mercados globales.








Redacción: Publiagro








Corredor Santa Cruz–Mato Grosso: impulso logístico para el agro, pero con desafíos en el territorio








La nueva carretera apunta a abrir mercados hacia Brasil y el Atlántico, reduciendo costos para productores, aunque plantea retos ambientales y de control sanitario








La firma del acuerdo entre la Gobernación de Santa Cruz y autoridades brasileñas para la construcción de la carretera Santa Cruz–Mato Grosso marca el inicio de un proyecto con alto potencial para el desarrollo productivo del oriente boliviano. La vía, de aproximadamente 148 kilómetros, conectará la carretera 10 en San Ignacio de Velasco con la ruta MT-199 en Vila Bela, consolidando un nuevo eje de integración fronteriza.
Desde una perspectiva agropecuaria, esta carretera representa una oportunidad estratégica. Actualmente, muchos productores agrícolas y ganaderos del este cruceño enfrentan altos costos logísticos para sacar su producción hacia mercados nacionales e internacionales. Con esta conexión directa hacia Brasil, se abre la posibilidad de reducir tiempos de transporte, mejorar precios de venta y acceder a nuevos destinos comerciales, especialmente vinculados al Atlántico.
Para el sector agrícola, el impacto podría ser significativo. Cultivos como soya, maíz, girasol y sorgo, producidos en el departamento de Santa Cruz, tendrían una vía más eficiente para su exportación. Esto permitiría mayor competitividad frente a países vecinos, además de incentivar la expansión de áreas productivas en zonas cercanas a la nueva ruta. Asimismo, facilitaría el ingreso de insumos agrícolas, maquinaria y tecnología proveniente de Brasil, lo que podría elevar los niveles de productividad.
En el ámbito ganadero, el beneficio también es claro. La mejora en la infraestructura vial permitiría un transporte más rápido y en mejores condiciones para el ganado en pie y la carne, reduciendo pérdidas por estrés o deterioro. Además, abre oportunidades para fortalecer el comercio de genética, insumos y tecnología ganadera entre ambos países, consolidando a Bolivia como un actor relevante en la producción cárnica regional.








“La conexión entre San Ignacio de Velasco y Brasil podría transformar la competitividad del agro cruceño, pero exige planificación para evitar impactos negativos”










Sin embargo, no todo son ventajas. Uno de los principales desafíos será el control sanitario. Una mayor conectividad con Brasil implica también un mayor riesgo de ingreso de enfermedades, plagas y malezas, lo que podría afectar tanto a cultivos como a la producción pecuaria. La experiencia en frontera muestra que, sin controles estrictos, estos riesgos pueden traducirse en pérdidas económicas importantes para el productor.
Otro aspecto a considerar es el impacto ambiental. La zona por donde atravesará la carretera incluye áreas de alto valor ecológico, por lo que existe preocupación sobre posibles procesos de deforestación, expansión agrícola no planificada y presión sobre recursos naturales. Para el sector agropecuario, esto implica la necesidad de apostar por un crecimiento sostenible que evite conflictos futuros y garantice la viabilidad productiva a largo plazo.
Asimismo, se debe analizar el efecto sobre los productores locales. Si bien la carretera puede dinamizar la economía, también podría generar una mayor competencia, especialmente con productos brasileños que ingresen con menores costos. Esto obligará a los productores bolivianos a mejorar su eficiencia, calidad y capacidad de adaptación al mercado.
El proyecto aún se encuentra en fase inicial, con estudios técnicos y gestiones de financiamiento en curso. No obstante, su potencial como corredor logístico es evidente. Para el agro cruceño, la clave estará en acompañar esta infraestructura con políticas de apoyo productivo, control sanitario efectivo y una planificación territorial adecuada.
La carretera Santa Cruz–Mato Grosso no solo es una obra de integración, sino una oportunidad para redefinir el futuro del sector agropecuario boliviano. El desafío será convertir este avance en desarrollo real, equilibrando competitividad, sostenibilidad y protección del productor nacional.








Redacción: Publiagro








Gobierno abroga el Decreto 5547 tras presión de productores arroceros








En pasados días, los productores declararon estado de emergencia y anunciado un bloqueo de carreteras desde el martes 24 de marzo, además de advertir con la toma de pozos petroleros si no se atendía su demanda principal








El Gobierno nacional aprobó este viernes la abrogación del Decreto Supremo 5547, norma cuestionada por productores de arroz y soya que habían anunciado medidas de presión como bloqueos de carreteras y toma de pozos petroleros.
La decisión fue asumida por el Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conapes), en el marco de los acuerdos alcanzados en mesas de diálogo con el sector productivo, que demandaba la eliminación de la normativa.Política
El Decreto 5547 establecía un arancel cero para la importación de grano de soya hasta el 31 de diciembre de 2026, medida que generó rechazo en productores del Norte Integrado de Santa Cruz, San Juan y el Beni, quienes consideraban que afectaba la producción nacional.








“El Gobierno aclaró que la medida aún debe cumplir un proceso administrativo antes de su entrada en vigencia, que incluye su formalización y publicación en la Gaceta Oficial del Estado. Según las autoridades, este procedimiento responde a requisitos técnicos y legales necesarios para garantizar seguridad jurídica”








No obstante, el Gobierno aclaró que la medida aún debe cumplir un proceso administrativo antes de su entrada en vigencia, que incluye su formalización y publicación en la Gaceta Oficial del Estado. Según las autoridades, este procedimiento responde a requisitos técnicos y legales necesarios para garantizar seguridad jurídica.
En pasados días, los productores declararon estado de emergencia y anunciado un bloqueo de carreteras desde el martes 24 de marzo, además de advertir con la toma de pozos petroleros si no se atendía su demanda principal.Guías y diarios de viaje
El Ejecutivo sostuvo que la decisión de dejar sin efecto la norma responde a los compromisos asumidos con el sector, aunque cuestionó la continuidad de las amenazas de movilización, señalando que la demanda central ya fue atendida por la vía institucional.
El pasado 10 de marzo, productores de arroz y soya instalaron bloqueos en dos puntos del Norte Integrado, en protesta por la vigencia del decreto ahora abrogado.








Redacción: Publiagro








Urea vuelve al mercado: un impulso clave para la productividad agrícola en Bolivia








La reactivación de la planta garantiza fertilizantes y abre oportunidades para mejorar rendimientos y reducir costos en el campo








La reactivación de la Planta de Amoniaco y Urea (PAU), operada por YPFB, representa una noticia positiva para el sector agrícola boliviano. Tras concluir trabajos de mantenimiento, la planta ha retomado sus operaciones alcanzando niveles cercanos a las 1.900 toneladas métricas diarias, lo que permite restablecer el suministro de uno de los fertilizantes más importantes para la producción de alimentos.
Para el agricultor, este hecho tiene implicaciones directas en su planificación y en los resultados de cada campaña. La urea es una fuente clave de nitrógeno, elemento esencial para el desarrollo de cultivos como soya, maíz, trigo, arroz y caña de azúcar. Su disponibilidad oportuna influye directamente en el crecimiento de las plantas, el rendimiento por hectárea y, en última instancia, en la rentabilidad del productor.
Uno de los principales beneficios de la reactivación es la mayor estabilidad en el abastecimiento. En los últimos años, los problemas en la operación de la planta o la dependencia de fertilizantes importados generaron incertidumbre en el mercado interno, afectando los costos y la disponibilidad en momentos críticos del ciclo agrícola. Con la producción nuevamente en marcha, se espera que los agricultores puedan acceder a este insumo con mayor previsibilidad, lo que facilita la planificación de siembras y aplicaciones.
Además, la producción nacional de urea puede contribuir a reducir costos logísticos. Al contar con fertilizante producido en el país, se disminuye la dependencia de importaciones y los gastos asociados al transporte internacional, lo que potencialmente puede traducirse en precios más competitivos para el agricultor. Esto es especialmente relevante en un contexto donde los márgenes productivos están cada vez más ajustados.








“Con la producción restablecida, los agricultores bolivianos podrán acceder a urea de forma más estable, fortaleciendo la productividad y sostenibilidad de sus cultivos”










Otro aspecto importante es el impacto en la productividad. El uso adecuado de urea permite optimizar la nutrición de los cultivos, logrando plantas más vigorosas y mayores rendimientos. Esto no solo mejora los ingresos del productor, sino que también fortalece la seguridad alimentaria del país al incrementar la oferta de granos y alimentos.
Sin embargo, también existen desafíos. Según datos oficiales, solo el 15% de la producción de la planta se destina al mercado interno, mientras que el 85% se exporta a países como Brasil, Argentina, Paraguay, Perú y Chile. Esto implica que, aunque hay producción suficiente, el acceso para el agricultor boliviano dependerá de políticas que prioricen el abastecimiento local en momentos clave.
Asimismo, el uso eficiente del fertilizante sigue siendo una tarea pendiente. No basta con tener disponibilidad; es fundamental que los productores apliquen la urea en dosis y momentos adecuados, acompañados de asistencia técnica, para evitar pérdidas por volatilización o lixiviación, y maximizar su efectividad.
En este contexto, la reactivación de la Planta de Urea no solo es un hito industrial, sino una herramienta estratégica para el desarrollo agrícola. Si se logra articular la producción con políticas de acceso, capacitación y uso eficiente, los agricultores bolivianos podrán aprovechar plenamente este recurso, mejorando su competitividad y sostenibilidad en el largo plazo.








Redacción: Publiagro








Exposoya Chiquitania consolida su crecimiento y proyecta el potencial productivo del este cruceño








La feria reunió a productores y empresas en Santa Rosa de la Roca, destacando el crecimiento de la frontera agrícola y la adopción de tecnologías sostenibles en más de 200 mil hectáreas de soya








La segunda versión de la Exposoya Chiquitanía se llevó a cabo este 20 de marzo en la propiedad Terranova, en el municipio de Velasco, consolidándose como un espacio estratégico dentro del calendario ferial agroproductivo del departamento.
Organizada por la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (ANAPO), la muestra reunió a productores, empresas e instituciones vinculadas al sector, con el objetivo de promover la innovación tecnológica, el intercambio de conocimientos y el fortalecimiento de la producción sostenible en la región.
Durante la jornada, se desarrollaron exposiciones en stands y parcelas demostrativas, donde se presentaron tecnologías, insumos y prácticas agronómicas orientadas a mejorar la eficiencia productiva, en línea con la creciente demanda de sostenibilidad en la agricultura.
El presidente de ANAPO, Abraham Nogales, destacó la importante participación registrada en esta segunda versión y el dinamismo productivo de la zona. “Muy contentos de ver la zona como está produciendo bien y la afluencia de personas que han venido a esta muestra ferial”, señaló.








“Esta región demuestra su potencial productivo con innovación y sostenibilidad, proyectándose como un pilar del desarrollo agrícola nacional”










Según el dirigente, el evento permitió evidenciar el potencial de la Chiquitanía como nueva frontera agrícola, impulsada por prácticas como la rotación de cultivos, la fertilización adecuada y un enfoque creciente en sostenibilidad.
La feria contó con la participación de aproximadamente 40 empresas entre parcelas y stands, reflejando el creciente interés del sector privado en una región que muestra condiciones favorables para la expansión agrícola.
En términos productivos, Nogales indicó que la zona de Santa Rosa de la Roca y áreas aledañas supera las 200 mil hectáreas de siembra de soya, contribuyendo de manera significativa al rendimiento departamental.
Además, la Exposoya Chiquitanía se consolida como una plataforma para acercar tecnología al productor, facilitando el acceso a insumos y soluciones adaptadas a las condiciones locales. “Las empresas reconocen el valor de esta región y los agricultores necesitan ese apoyo”, afirmó.
En el marco del evento, ANAPO también presentó innovaciones en su parcela demostrativa, entre ellas la nueva variedad de semilla “Garza”, junto a otros materiales desarrollados en alianza con semilleros estratégicos.
La segunda versión de esta feria no solo reafirma el crecimiento agrícola del este cruceño, sino que también posiciona a la Chiquitanía como un polo emergente de producción de soya, con proyección nacional. El mensaje es claro: la combinación de tecnología, sostenibilidad y articulación entre actores será clave para el futuro del sector.








Redacción: Publiagro












Cropfield y MBC impulsan el uso de coadyuvantes con respaldo técnico y registro en Bolivia








Presentan en campo una nueva línea de productos con registro, enfocada en mejorar la eficiencia de las aplicaciones agrícolas








En el marco de su compromiso con la innovación y el fortalecimiento del sector agrícola, la empresa Cropfield, junto a MBC, llevó a cabo una jornada de capacitación y presentación de su nueva línea de coadyuvantes, productos que ya cuentan con todos los registros necesarios para su ingreso al mercado, garantizando al productor calidad, seguridad y respaldo técnico.
La actividad se desarrolló en la propiedad Santa Anita, ubicada en la Colonia Chihuahua, donde productores y técnicos participaron de una demostración práctica en campo. Durante la jornada, además de conocer el desempeño de los productos, se brindó una charla técnica enfocada en la correcta preparación de mezclas y el uso eficiente de coadyuvantes, con el objetivo de optimizar las aplicaciones agrícolas y mejorar los resultados productivos.
En ese contexto, Marcelo Cerqueira, especialista de Cropfield Brasil, destacó el uso de los productos biológicos en cultivos estratégicos como la soya y el maíz, así como la importancia de una adecuada fumigación mediante el uso correcto de coadyuvantes, las mezclas y la secuencia de preparación del caldo.








“Nuestros productos tienen garantía con etiqueta que está registrado, no vamos a traer o comercializar un producto que no tenga un origen y que esté comprobado en su etiqueta”










“Para cada situación existe una condición distinta, por ejemplo, si yo voy hacer una mezcla, pensando en herbicidas existe un grupo de coadyuvantes o de aceites, existe una condicionante con respecto a cómo debe ser la secuencia para realizar el caldo”, explicó el especialista, haciendo énfasis en la necesidad de considerar variables técnicas específicas en cada aplicación.
Asimismo, señaló que en el caso de fungicidas o insecticidas, las condiciones cambian, ya que no se utilizan los mismos productos que en aplicaciones de herbicidas, lo que exige un mayor cuidado, especialmente considerando que en la práctica agrícola es común realizar múltiples mezclas de productos.
Durante la jornada, se presentaron diversos productos del portafolio de Cropfield junto a MBC, su empresa aliada en Bolivia. Entre ellos se destacan el aceite mineral Zom, Terpen —un aceite vegetal a base de aceite de naranja—, así como acondicionadores de caldo como ProTank y Compat. También se mostró el mejorador de condiciones de aplicación UltraFix AIR, enfocado principalmente en aplicaciones aéreas.
En cuanto a la disponibilidad, se informó que los productos biológicos de Cropfield y MBC ya se distribuyen en Bolivia, todos con sus respectivos registros, brindando así confianza al productor.
“Nuestros productos tienen garantía con etiqueta que está registrado, no vamos a traer o comercializar un producto que no tenga un origen y que esté comprobado en su etiqueta”, remarcaron durante la presentación.
Finalmente, se anunció que, además de los biológicos ya disponibles, en un plazo estimado de entre tres a seis meses se prevé que los coadyuvantes estén listos para el agricultor, cumpliendo con los requisitos de registro necesarios para su comercialización en el país.








Redacción: Publiagro












Semillas y agroquímicos ilegales ponen en riesgo la agricultura








Líderes del sector piden acción conjunta entre público y privado para proteger al productor y la economía








El comercio ilegal de insumos agropecuarios en Bolivia alcanza niveles preocupantes, generando impactos directos en la producción, la salud de los cultivos y la economía del país. Ante esta situación, la Asociación de Proveedores de Insumos Agropecuarios (APIA), junto a APRISA y ASOSEMILLAS, presentó un estudio que evidencia la magnitud de esta problemática y la necesidad de acciones coordinadas entre el sector público y privado para enfrentarla de manera efectiva.
Martín Luciano Ascarrunz, presidente de APIA, señaló que, de acuerdo con los datos recopilados por las tres asociaciones, el comercio ilegal de insumos agropecuarios ha alcanzado niveles alarmantes en el país. El 57% del uso de semillas de soya y maíz proviene de fuentes ilegales, mientras que la fertilización ilegal alcanza el 69% del área agrícola. En cuanto a plaguicidas, el mercado ilegal —compuesto por productos falsificados, adulterados o mezclados— se estima entre 108 y 151 millones de dólares, representando entre el 32 y 44% de las importaciones legales.
“Pedimos que se tome en cuenta la lucha contra el contrabando, que se proteja al agricultor, que no exista un registro irregular de insumos agrícolas y que se trabaje tanto público como privado en la fiscalización del comercio ilegal”, enfatizó Ascarrunz, subrayando la urgencia de medidas conjuntas para proteger al sector productivo.








“Un ejemplo es la maleza parásita que está afectando al girasol, como es el Jopo, que nunca estuvo en Bolivia y que ahora la tenemos, y que ha reducido la zona de siembra de girasol. Eso ha sido fruto del uso de semillas que llegan de contrabando”










El impacto económico de esta situación es considerable y, según Pedro Pellegrino, presidente de ASOSEMILLAS, lamentablemente “está ganando la ilegalidad”. Pellegrino destacó dos problemas críticos que enfrentan los productores: el uso de semillas de dudoso origen y la introducción de plagas y malezas que antes no existían en Bolivia. “Un ejemplo es la maleza parásita que está afectando al girasol, como es el Jopo, que nunca estuvo en Bolivia y que ahora la tenemos, y que ha reducido la zona de siembra de girasol. Eso ha sido fruto del uso de semillas que llegan de contrabando”, explicó.
Ante esta situación, Pellegrino hizo un llamado a los agricultores para que tomen conciencia sobre la importancia de utilizar semillas y agroquímicos legales, asegurando así la calidad de sus cultivos, la protección de sus campos y la sustentabilidad de la producción agrícola en Bolivia.








Redacción: Publiagro

































































































