lunes, mayo 4, 2026
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Campaña de soya y arroz enfrenta incertidumbre en Santa Cruz

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Foto: Archivo Publiagro
Foto: Archivo Publiagro

Productores reclaman precio justo y advierten sobre el impacto de la libre importación de soya transgénica

A mediados de marzo comienza la cosecha de soya y arroz en la zona norte del departamento de Santa Cruz, pero esta vez, según los productores, la principal preocupación no es el clima ni el combustible, sino el precio que la industria pagará por sus cultivos.

Juan Pablo Espinoza, presidente de la filial norte de ANAPO, señaló que esperan mantener una reunión con el presidente Rodrigo Paz durante su visita a Exposoya 2026, donde plantearán todos los problemas y pedidos del sector.

“Por ahora nos preocupa la libre importación de soya, porque ahora las industrias no van a querer pagar el precio que les pida el productor, nosotros hemos invertido mucho en la campaña para que no nos paguen un precio justo, lo mismo en el arroz el precio y el contrabando nos ha perjudicado hasta el punto que muchos productores han trabajado para pérdidas y eso nos preocupa”, declaró Espinoza.

El dirigente lamentó que, pese a las expectativas de una buena campaña, el trabajo de los productores podría verse afectado por factores externos al cultivo. “Por ahora todo el trabajo del productor va a ser en vano, porque la soya está oscilando entre 350 y 380. Nosotros solo en insumos agrícolas hemos gastado más de 300 dólares, pero también hemos gastado en diésel caro, vamos a quedar como deudores en vez de ganar”, explicó.

“Por ahora nos preocupa la libre importación de soya, porque ahora las industrias no van a querer pagar el precio que les pida el productor, nosotros hemos invertido mucho en la campaña para que no nos paguen un precio justo, lo mismo en el arroz el precio y el contrabando nos ha perjudicado hasta el punto que muchos productores han trabajado para pérdidas y eso nos preocupa”

Cosecha de arroz/ Foto: Archivo Publiagro
Cosecha de arroz/ Foto: Archivo Publiagro

Lo que inicialmente se proyectaba como una gran campaña de soya, impulsada por un acompañamiento favorable de las lluvias que prometía altos rendimientos, ahora genera preocupación por temas políticos y de mercado. Los productores reclaman que la soya que se está importando es transgénica y con biotecnología, pese a que en Bolivia todavía no se aprueba su acceso.

“Esa soya que van a importar es con biotecnología y a nosotros nos prohíben usar la biotecnología para producir y meten soya mediante decreto, eso más le vamos a exponer al presidente”, afirmó Espinoza, subrayando que este será uno de los temas centrales de la reunión con las autoridades.

El sector insiste en que la importación de soya transgénica podría desincentivar la producción nacional y afectar los ingresos de los agricultores locales, quienes ya enfrentan elevados costos de insumos y combustible. La preocupación no solo está en el precio, sino también en la competencia desigual con productos que utilizan biotecnología no autorizada en el país.

La expectativa de los productores es que durante Exposoya 2026 puedan plantear soluciones concretas y recibir garantías de que sus inversiones y trabajo en la campaña no se verán afectadas por políticas externas al campo, buscando asegurar un precio justo que refleje los costos y esfuerzos de los agricultores.

Redacción: Publiagro

Botrytis cinerea: el hongo que genera millonarias pérdidas en la agricultura

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Foto: EOS Data Analitic
Foto: EOS Data Analitic

La alta humedad y los tejidos dañados favorecen su propagación, mientras crece el uso de estrategias biológicas para reducir el impacto

El moho gris, provocado por el hongo Botrytis cinerea, se posiciona entre las enfermedades de mayor impacto económico en la agricultura. Su capacidad para afectar cultivos en crecimiento y frutos ya cosechados, así como su persistencia en condiciones adversas y rápida propagación en ambientes favorables, lo convierten en uno de los principales desafíos sanitarios para productores de diversos rubros.

La enfermedad incide especialmente en hortalizas —con mayor presencia en sistemas bajo invernadero—, fresas, uvas, frutas de pepita y hueso, e incluso plantas ornamentales. Factores como alta humedad relativa, temperaturas templadas, condensación y presencia de tejidos dañados crean el escenario ideal para su desarrollo, generando pérdidas significativas en campo y durante el almacenamiento.

Un patógeno versátil y resistente

El hongo suele atacar flores y frutos, aunque también puede provocar podredumbre y tizón en brotes, tallos, hojas, raíces, bulbos y tubérculos. Generalmente invade tejidos frágiles, heridos o envejecidos. Su capacidad de sobrevivir a temperaturas cercanas al punto de congelación lo convierte en una amenaza incluso en cámaras frigoríficas.

El ciclo de infección comienza cuando el patógeno obtiene nutrientes de tejido vegetal muerto o dañado, como pétalos envejecidos. Desde allí, la infección se expande hacia tejidos sanos, generando una podredumbre parduzca característica. Las esporas pueden dispersarse por viento, insectos o salpicaduras de lluvia, facilitando nuevas infecciones en campo.

Además, el hongo forma esclerocios —estructuras de resistencia con reservas nutritivas— que pueden permanecer latentes en el suelo durante meses o incluso años, a la espera de condiciones favorables para reactivar el ciclo.

“El uso preventivo de bioinsumos microbianos cobra relevancia. Estos compiten con el patógeno por espacio y nutrientes, producen metabolitos que inhiben su desarrollo, inducen defensas en la planta y fortalecen el cultivo frente a futuras infecciones”

Foto: EOS Data Analitic
Foto: EOS Data Analitic

Síntomas y propagación

El síntoma más visible es una cubierta grisácea y difusa sobre flores envejecidas y frutos maduros. En etapas iniciales aparecen manchas circulares gris parduzcas que luego se expanden. En condiciones de alta humedad, la enfermedad avanza rápidamente, ocasionando podredumbre blanda en frutos como fresas y uvas, y deterioro en bulbos y cormos.

Cuando las partes infectadas son manipuladas, liberan nubes de esporas que facilitan la diseminación del patógeno.

Manejo integrado y enfoque preventivo

Aunque existen numerosos fungicidas para su control, su eficacia puede ser limitada y su uso intensivo genera impactos ambientales. Por ello, especialistas destacan la importancia de un manejo integrado que combine tecnología, prácticas culturales y soluciones biológicas.

La teledetección avanzada permite identificar de manera temprana zonas potencialmente afectadas, facilitando intervenciones oportunas y reduciendo la aplicación indiscriminada de químicos.

Entre las prácticas recomendadas se encuentran:

  •         Mantener adecuada ventilación y espaciamiento entre plantas.
  •         Regar en horas de la mañana y priorizar sistemas de goteo.
  •         Retirar restos vegetales en descomposición.
  •         Evitar heridas durante trasplantes y podas.
  •         Limpiar los campos al finalizar la campaña, especialmente tras brotes severos.

Asimismo, el uso preventivo de bioinsumos microbianos cobra relevancia. Estos compiten con el patógeno por espacio y nutrientes, producen metabolitos que inhiben su desarrollo, inducen defensas en la planta y fortalecen el cultivo frente a futuras infecciones.

Especialistas coinciden en que el futuro del manejo fitosanitario se orienta hacia sistemas integrados, preventivos y biológicos, donde la tecnología y las buenas prácticas agronómicas juegan un papel central para reducir pérdidas y avanzar hacia una producción más sostenible.

Redacción: Publiagro

Foto: Tecnovita CA
Foto: Tecnovita CA

Quinua Real avanza hacia un modelo productivo más sostenible

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Foto: AL-INVEST

El proyecto AL-INVEST Verde promovió tecnología, economía circular y prácticas regenerativas durante la gestión 2025

Durante la gestión 2025, el proyecto desarrolló una intensa agenda de actividades orientadas a fortalecer la producción sostenible de la Quinua Real en Bolivia, promoviendo espacios de intercambio técnico, transferencia tecnológica y articulación territorial en beneficio de productores y mipymes del altiplano.

A lo largo del año se llevaron adelante días demostrativos de campo, congresos científicos, ferias productivas, jornadas de innovación y encuentros virtuales que permitieron compartir experiencias, difundir buenas prácticas y consolidar una visión común en torno a la sostenibilidad del sector.

Estas actividades estuvieron enfocadas en impulsar prácticas de agricultura regenerativa, tales como la reducción del laboreo para preservar la estructura del suelo, la mejora del contenido de materia orgánica, el manejo agroecológico de plagas y la incorporación de principios de economía circular en los procesos productivos. El objetivo central fue promover sistemas agrícolas más resilientes, eficientes y ambientalmente responsables.

“Crecimiento sostenible de las mipymes que trabajan con Quinua Real en Bolivia, mediante una agricultura regenerativa y economía circular”

Foto: AL-INVEST
Foto: AL-INVEST

Cada uno de estos espacios representó una oportunidad concreta para fortalecer las capacidades productivas de los actores involucrados, acompañar la transición hacia modelos más sostenibles y generar un impacto positivo tanto en la rentabilidad como en la sostenibilidad de las mipymes que trabajan con Quinua Real en el altiplano boliviano.

En ese marco, se destaca que «La participación en estas actividades se realiza en el marco del proyecto AL-INVEST Verde en Bolivia: “Crecimiento sostenible de las mipymes que trabajan con Quinua Real en Bolivia, mediante una agricultura regenerativa y economía circular», iniciativa que apunta a consolidar un modelo productivo competitivo, innovador y alineado con las exigencias ambientales actuales.

Con estos avances, el proyecto reafirma su compromiso con el desarrollo sostenible de la cadena de la Quinua Real, fortaleciendo el tejido productivo local y contribuyendo a posicionar a Bolivia como referente en producción responsable y de alto valor agregado.

Redacción: Publiagro

Trigo argentino en reserva: cómo su alto stock y la próxima campaña pueden impactar en el mercado boliviano

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El trigo en el mundo tiene un futuro incierto debido a los conflictos bélicos en medio oriente / Foto: Internet
El trigo en el mundo tiene un futuro incierto debido a los conflictos bélicos en medio oriente / Foto: Internet

El conflicto en Medio Oriente presiona los precios internacionales y reordena los flujos comerciales. Argentina llega con mucho trigo almacenado y eso podría abrir una ventana de ingreso al mercado boliviano

El mercado internacional del trigo atraviesa una etapa marcada por factores externos que van más allá de la producción agrícola. El reciente repunte de los precios, con subas semanales de alrededor de 6,5 dólares por tonelada, no responde a una escasez productiva, sino a la creciente demanda generada por los conflictos bélicos en Medio Oriente, una región altamente dependiente de las importaciones de este cereal. En ese contexto, los países involucrados buscan asegurarse volúmenes suficientes de un producto considerado estratégico y de demanda inelástica para el consumo humano.

Este escenario internacional se cruza con una situación particular en Argentina: existe un volumen importante de trigo almacenado que aún no fue comercializado, mientras se aproxima una nueva campaña agrícola. Esta combinación genera presión sobre el mercado interno argentino y abre la posibilidad de que parte de ese trigo busque salida hacia países vecinos, entre ellos Bolivia.

Para el mercado boliviano, que depende en gran medida del trigo importado para la elaboración de harina y pan, lo que ocurra al sur del continente es clave. Si Argentina enfrenta dificultades para colocar su stock en destinos tradicionales como el sudeste asiático o Medio Oriente, una porción de ese cereal podría redireccionarse a mercados regionales con menores costos logísticos y menos barreras comerciales.

Estados Unidos: ventas firmes, pero con señales mixtas

Aunque en la última semana las exportaciones estadounidenses de trigo fueron más bajas que en períodos previos (230.000 toneladas), el acumulado de la campaña ya alcanza cerca de 22,7 millones de toneladas, lo que representa más del 92% del objetivo anual. Además, ese volumen es aproximadamente 15% superior al registrado a la misma fecha del ciclo anterior.

Esto indica que, pese a una desaceleración puntual, Estados Unidos mantiene una posición sólida en el comercio mundial de trigo. Sin embargo, su presencia en mercados tradicionalmente abastecidos por Argentina podría limitar las oportunidades del cereal sudamericano, empujando a este último a buscar salidas alternativas en Sudamérica.

“La combinación entre tensión geopolítica, abundante trigo guardado en Argentina y una nueva campaña en puerta podría influir directamente en la oferta y el precio del trigo que consume Bolivia”

Argentina: mucho trigo guardado y precios desacoplados

En el mercado argentino, la situación es distinta a la internacional. Si bien el precio disponible mostró subas recientes, las posiciones futuras para la campaña 2026–2027 no acompañaron plenamente la tendencia global. Esto refleja un “desacople” entre los valores locales y los internacionales.

Las ventas con precio fijado por parte de los productores cubren alrededor del 58% de la producción estimada, un nivel similar al del ciclo anterior, pero todavía bajo si se considera que queda mucho trigo sin vender. Este volumen almacenado representa una presión latente: si no se colocan esos saldos antes de la nueva cosecha, el mercado argentino podría enfrentar una sobreoferta interna, empujando a los exportadores a buscar mercados cercanos.

¿Qué implica esto para Bolivia?

Bolivia importa la mayor parte del trigo que consume, principalmente desde Argentina. Por tanto, cualquier cambio en la dinámica comercial argentina repercute directamente en el mercado local.

Si el trigo argentino no encuentra salida suficiente hacia destinos tradicionales afectados por conflictos o altos costos logísticos, podría ingresar con mayor fuerza al mercado boliviano. Esto tendría dos efectos posibles:

  1. Mayor oferta disponible, lo que podría estabilizar o incluso presionar a la baja los precios internos.
  2. Mayor dependencia regional, reforzando la posición de Argentina como principal proveedor.

Sin embargo, este escenario no está garantizado. La suba internacional de precios, impulsada por la tensión en Medio Oriente, puede elevar el valor de referencia y neutralizar cualquier ventaja derivada de un exceso de oferta regional.

 

Factores que presionan el mercado del trigo

Posibles escenarios para Bolivia

Análisis final

La situación actual del mercado del trigo muestra cómo la geopolítica y los inventarios pueden influir tanto como el clima o la producción. Argentina llega a esta etapa con un volumen significativo de trigo almacenado y una nueva campaña por delante. Si los destinos tradicionales se ven alterados por conflictos o altos costos, Bolivia podría convertirse en un mercado aún más relevante para ese cereal.

Para el país, esto representa una oportunidad y un riesgo al mismo tiempo. Por un lado, podría garantizar abastecimiento; por otro, queda expuesto a un mercado internacional cada vez más volátil. El trigo que llegue desde Argentina no solo dependerá de la producción, sino también de cómo evolucione el conflicto en Medio Oriente y de la competencia de potencias exportadoras como Estados Unidos.

En ese cruce de factores, Bolivia deberá seguir de cerca la evolución de los stocks argentinos y de los precios internacionales, porque allí se juega buena parte del costo del pan y de la harina en los próximos meses.

Redacción: Publiagro

Tensión en Oriente Medio amenaza precios de fertilizantes afectando al granero sudamericano

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Foto: Archivo Publiagro
Foto: Archivo Publiagro

Sudamérica, altamente dependiente de fertilizantes importados, enfrentaría mayores costos y menor margen en cultivos estratégicos

El recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio comenzó a generar impactos en el mercado internacional de fertilizantes, con un aumento inmediato en los precios y crecientes preocupaciones sobre la estabilidad del suministro global.

De acuerdo con analistas internacionales, el precio de la urea —fertilizante nitrogenado fundamental para cultivos como maíz, trigo, arroz y soya— subió hasta un 13%, pasando de un rango de 485–490 dólares por tonelada a 550 dólares en Egipto. Especialistas advierten que podrían registrarse nuevas alzas si la tensión geopolítica se prolonga.

Uno de los principales focos de preocupación es el Estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde circula una parte significativa del comercio mundial de energía y fertilizantes. Una eventual interrupción en esta vía marítima afectaría directamente el flujo de azufre, urea y amoníaco hacia los mercados internacionales.

Según estimaciones del sector, si el tránsito por Ormuz se viera bloqueado, el suministro anual de azufre podría disminuir en un 44% y el de urea en un 33%. Cada mes, entre 3 y 3,9 millones de toneladas de fertilizantes atraviesan esta ruta, lo que la convierte en un punto crítico para la seguridad alimentaria mundial.

Impacto energético y productivo

La industria de fertilizantes depende en gran medida del gas natural, materia prima esencial para la producción de urea y amoníaco. El aumento en los precios del petróleo suele trasladarse al gas, elevando los costos de producción.

Además, se reportaron interrupciones en plantas productoras de la región. En Irán, varias instalaciones suspendieron operaciones, mientras que en Egipto algunas plantas paralizaron actividades debido a restricciones en el suministro de gas. Estos factores refuerzan la presión sobre la oferta global.

“Países agrícolas como Brasil, Argentina, Paraguay y Bolivia dependen en gran medida de la importación de fertilizantes para sostener sus rendimientos productivos”

Foto: El Economista
Foto: El Economista

Oriente Medio es uno de los mayores exportadores mundiales de urea, con alrededor de 20 millones de toneladas anuales. Países como Arabia Saudí, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Omán e Irán cumplen un rol estratégico en el abastecimiento internacional.

Sudamérica, ante un escenario desafiante

Para Sudamérica —considerada uno de los principales polos productivos de alimentos del mundo— la situación representa un riesgo importante. Países agrícolas como Brasil, Argentina, Paraguay y Bolivia dependen en gran medida de la importación de fertilizantes para sostener sus rendimientos productivos.

Un encarecimiento sostenido de estos insumos podría traducirse en mayores costos por hectárea, reducción en la aplicación de nutrientes y, eventualmente, menor productividad en cultivos estratégicos. Esto impactaría tanto en la rentabilidad del productor como en el volumen exportable de granos y alimentos.

Sin embargo, un eventual aumento en los precios internacionales de los commodities agrícolas podría compensar parcialmente estos mayores costos, siempre que la producción regional logre mantenerse estable.

Llamado a la prevención

Expertos del sector recomiendan monitorear de forma constante la evolución del conflicto, diversificar fuentes de abastecimiento y diseñar planes de contingencia que permitan asegurar el suministro de fertilizantes en momentos clave de siembra.

La evolución del conflicto en Oriente Medio y la estabilidad del tránsito por el Estrecho de Ormuz serán determinantes para definir el comportamiento de los mercados agrícolas en los próximos meses. Para el “granero del mundo”, el desafío no solo radica en el precio, sino en garantizar la disponibilidad oportuna de insumos esenciales para la producción.

Redacción: Publiagro

Control biológico gana terreno frente a la broca del café en condiciones de alta humedad

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Foto: Internet
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El uso de Beauveria bassiana se consolida como alternativa sostenible para reducir pérdidas y disminuir el uso de plaguicidas químicos en cafetales

Las condiciones de alta humedad, frecuentes en muchas zonas cafetaleras, pueden favorecer el desarrollo de la broca del café (Hypothenemus hampei), considerada la principal amenaza del cultivo. Este pequeño escarabajo perfora el fruto y completa la mayor parte de su ciclo biológico en el interior del grano, lo que dificulta su control y eleva los costos de producción.

De acuerdo con el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) del Perú, la plaga puede provocar pérdidas superiores al 30% si no se maneja adecuadamente. Su comportamiento —al desarrollarse dentro del fruto— limita la eficacia de los insecticidas convencionales y obliga a buscar alternativas más sostenibles y eficientes.

El control biológico de la broca del café en Bolivia se realiza eficazmente utilizando el hongo entomopatógeno Beauveria bassiana, el cual coloniza y mata a la plaga. Aplicado en zonas productoras como Caranavi (La Paz), este agente microbial requiere alta humedad, aplicaciones en horas de baja radiación (mañana/tarde) y buena cobertura en los frutos para ser efectivo.

Impulso a una caficultura sostenible

Frente a este escenario, el uso de controladores biológicos como Beauveria bassiana ha demostrado alta eficacia en la reducción de la incidencia de la broca, especialmente en ambientes húmedos. Este hongo entomopatógeno actúa de forma natural contra el insecto, permitiendo disminuir el uso de plaguicidas químicos, proteger el ambiente y fortalecer la seguridad del productor.

El mecanismo de acción del hongo es progresivo y altamente efectivo. Primero, las esporas entran en contacto con la broca; luego germinan sobre su cutícula o piel externa; posteriormente penetran en el cuerpo del insecto y se desarrollan internamente hasta causarle la muerte. Finalmente, el hongo emerge y libera nuevas esporas, continuando el ciclo de infección en el campo.

“La apuesta boliviana por una bioeconomía resiliente busca convertir la biodiversidad amazónica en motor productivo del agro, aunque enfrenta desafíos técnicos, financieros y de mercado”

Beauveria bassiana atacando la broca en un fruto de café/ Foto: AgroAvances
Beauveria bassiana atacando la broca en un fruto de café/ Foto: AgroAvances

Este proceso convierte a Beauveria bassiana en una herramienta clave dentro de los programas de Manejo Integrado de Plagas (MIP), al ofrecer un control sostenido y compatible con sistemas productivos responsables.

Ventajas del control biológico

Entre los principales beneficios de esta estrategia destacan la reducción del uso de insecticidas químicos, la ausencia de residuos en el grano de café y su compatibilidad con certificaciones orgánicas. Además, presenta menor riesgo de generar resistencia en la plaga y contribuye a la sostenibilidad ambiental de las fincas cafetaleras.

Especialistas señalan que la efectividad del hongo depende de varios factores. La alta humedad relativa favorece su germinación y desarrollo; también es clave realizar la aplicación en el momento adecuado del ciclo de la broca, garantizar buena cobertura en frutos y ramas, y emplear cepas certificadas de calidad. Las aplicaciones suelen efectuarse cuando se detecta presencia temprana de la plaga, particularmente durante períodos húmedos.

Clave para la sostenibilidad del sector

En sistemas de producción de Coffea arabica y otras variedades comerciales, el control biológico con Beauveria bassiana se ha consolidado como una estrategia fundamental para mantener la productividad sin comprometer la salud del ecosistema.

El manejo futuro de la broca del café apunta hacia enfoques integrados que combinen control biológico, monitoreo constante, recolección oportuna de frutos y buenas prácticas agrícolas. En este contexto, Beauveria bassiana representa una herramienta estratégica para reducir pérdidas, mejorar la calidad del grano y fortalecer la sostenibilidad del sector cafetalero frente a los desafíos climáticos y productivos.

Redacción: Publiagro

Bioeconomía amazónica: ¿una oportunidad real para el agro boliviano?

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Participación de Bolivia en el LARC 39 / Foto: MDPRyA
Participación de Bolivia en el LARC 39 / Foto: MDPRyA

Bolivia propone un modelo productivo que combina conservación ambiental, valor agregado y agricultura familiar como base del desarrollo rural

En la 39.ª Conferencia Regional de la FAO para América Latina y el Caribe (LARC39), realizada en Brasil, Bolivia presentó una propuesta que coloca a la Amazonía en el centro de su estrategia de desarrollo: un modelo de bioeconomía resiliente que combine conservación ambiental con progreso productivo. La iniciativa fue expuesta por el ministro de Desarrollo Productivo, Rural y Agua, Oscar Mario Justiniano, ante representantes de 33 países, bajo el paraguas técnico de la FAO.

El planteamiento se apoya en un enfoque agroproductivo que prioriza sistemas basados en biodiversidad nativa, agricultura familiar y alianzas público-privadas-comunitarias. Bolivia, cuya cuenca amazónica supera los 50 millones de hectáreas, busca consolidarse como proveedor de alimentos diferenciados, libres de deforestación y con alto valor nutricional, como la castaña amazónica, copoazú, asaí, cacao silvestre y otros frutos nativos.

Desde una mirada agropecuaria, la propuesta apunta a cambiar el paradigma extractivo por uno productivo sostenible. En lugar de ampliar frontera agrícola sobre bosque, se propone fortalecer cadenas basadas en productos del bosque en pie, integrando certificaciones ambientales, trazabilidad y mercados especializados. La iniciativa de impulsar la “Marca Amazonia” y la “Amazon Nuts” busca posicionar estos productos con identidad territorial y atributos ambientales claros.

Uno de los pilares del modelo es la agricultura familiar, donde Bolivia destaca que cerca del 60% de la actividad productiva amazónica está liderada por mujeres. Esto introduce un componente social relevante: generación de ingresos locales, reducción de migración rural y fortalecimiento de economías comunitarias. Para el sector agropecuario, esto implica oportunidades de diversificación productiva y menor dependencia de monocultivos tradicionales.

¿Cómo beneficia al sector agropecuario?

En términos productivos, el modelo bioeconómico abre espacio para:

  • Nuevas cadenas de valor, basadas en frutos nativos, aceites, harinas y subproductos forestales.
  • Mayor valor agregado, al transformar materia prima en productos procesados y certificados.
  • Acceso a nichos de mercado, donde se paga un plus por sostenibilidad y origen amazónico.
  • Reducción de riesgos climáticos, al promover sistemas diversificados más resistentes a sequías e inundaciones. 

Además, el énfasis en certificaciones “libres de deforestación” puede convertirse en una ventaja competitiva frente a mercados que endurecen sus exigencias ambientales, como la Unión Europea.

“La apuesta boliviana por una bioeconomía resiliente busca convertir la biodiversidad amazónica en motor productivo del agro, aunque enfrenta desafíos técnicos, financieros y de mercado”

El cacao forma parte de la producción amazónica / Foto: Internet
El cacao forma parte de la producción amazónica / Foto: Internet

Pros del modelo propuesto

Entre los principales puntos a favor destacan:

  • Integra producción y conservación, evitando la expansión agrícola desordenada.
  • Potencia a pequeños productores y comunidades indígenas como actores económicos.
  • Posiciona a Bolivia como proveedor de “superalimentos” amazónicos.
  • Reduce emisiones de gases de efecto invernadero al priorizar bosque en pie.
  • Fortalece la imagen país en mercados verdes y responsables. 

Contras y desafíos

Sin embargo, el modelo no está exento de limitaciones:

  • Escala productiva reducida, que dificulta cumplir contratos grandes y estables.
  • Débil infraestructura rural, que encarece logística y procesamiento.
  • Limitado acceso a financiamiento, especialmente para productores comunitarios.
  • Brechas tecnológicas, en manejo poscosecha, estandarización y control de calidad. 
  • Riesgo de que la bioeconomía quede en discurso si no se traduce en políticas concretas. 

A esto se suma un desafío clave: lograr que la bioeconomía no compita con la producción agrícola tradicional, sino que la complemente. El agro boliviano necesita producir alimentos básicos, pero también diversificar hacia productos de mayor valor.

Un camino posible, pero exigente

La propuesta boliviana coloca al agro amazónico en una agenda internacional y lo presenta como parte de la solución climática y económica. Para que este modelo funcione, se requiere inversión, asistencia técnica, mercados claros y reglas estables. La bioeconomía puede ser una oportunidad estratégica para el sector agropecuario, siempre que pase del discurso político a un plan operativo con resultados medibles.

El desafío es convertir la biodiversidad en producción sostenible sin repetir errores del pasado. Si se logra, la Amazonía boliviana podría transformarse en un nuevo polo agroproductivo basado en conocimiento, identidad y sostenibilidad.

Eliminar la banda de precios, la esperanza del sector lechero para recuperar la producción

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Foto: Internet
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Ganaderos sostienen que sin ajustes estructurales será difícil revertir la caída y el cierre de unidades productivas

El sector lechero atraviesa una de las crisis más complejas de los últimos años. Esta semana, el Gobierno, a través del ministro de Desarrollo Productivo, Rural y Aguas, Oscar Mario Justiniano, señaló que sostendrá una reunión con representantes del rubro para analizar los pedidos planteados por los productores, quienes se declararon en emergencia al advertir que “el sector lechero se muere”.

La problemática no es aislada ni regional, sino de alcance nacional. Mario A. Justiniano, vicepresidente de Fedeple, indicó que el incremento sostenido en los costos de producción está afectando gravemente la sostenibilidad de las lecherías. Entre los principales factores mencionó el alza en el precio de la cascarilla de soya, el aumento de los insumos veterinarios, el encarecimiento de la mano de obra y el costo de los combustibles.

En Cochabamba, la situación también se ha tornado crítica. La pasada semana, productores salieron a marchar en demanda de soluciones estructurales. Según denunciaron, la regulación vigente impide que el sector pueda recuperarse económicamente.

“Hasta ahora se levanta la banda precios que no nos permite levantarnos, tenemos un precio elevado de la cascarilla de soya que es lo que estamos negociando, la mano de obra del personal, el precio de combustible, todo esto tiene al sector sumergido”, advirtió Mario Justiniano.

“La cascarilla ha subido más del doble de lo que costaba en el mes de diciembre, no hay negociación, solo queda liberar la regulación de la banda de precios”

Foto: Fedeple
Foto: Fedeple

Desde Cochabamba, Mario Mercado, representante del sector lechero, fue más enfático al señalar que los productores ya no buscan mesas de diálogo, sino decisiones concretas. Según explicó, alrededor del 30% de las lecherías en ese departamento han cerrado sus operaciones y la producción ha disminuido en un 30%.

“La cascarilla ha subido más del doble de lo que costaba en el mes de diciembre, no hay negociación, solo queda liberar la regulación de la banda de precios”, afirmó Mercado.

En Santa Cruz, la crisis también deja cifras preocupantes. Se estima que al menos 13 mil vacas han salido del sistema productivo, lo que representa un fuerte estancamiento en la producción lechera.

“Enviar una vaca a matadero no es como el pollo que se puede recuperar en 45 días, las vacas tardan 4 hasta 5 años en criarlas y que vuelvan a producir”, sostuvo el representante de Fedeple, subrayando el impacto estructural que implica la reducción del hato lechero.

El encuentro anunciado por el ministro Justiniano será clave para definir posibles medidas que permitan aliviar la presión sobre el sector. Mientras tanto, los productores insisten en que la eliminación de la banda de precios es una condición necesaria para frenar el cierre de más lecherías y evitar una caída mayor en la producción nacional.

Inteligencia artificial aplicada a la palta: precisión digital para decidir cosecha y calidad

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El uso de la IA ayuda a los productores de palta / Foto: Internet
El uso de la IA ayuda a los productores de palta / Foto: Internet

Uso de visión por computadora en smartphones para estimar madurez fisiológica de la palta en campo y poscosecha, con enfoque en zonas productoras de Bolivia

En Bolivia, la producción de palta se concentra en valles y zonas de transición andino–amazónica, destacando los Yungas de La Paz (Coripata, Caranavi), el Trópico de Cochabamba (Villa Tunari y áreas periurbanas), los valles interandinos de Chuquisaca y Tarija, y sectores de Santa Cruz con producción emergente. En estos territorios, uno de los principales desafíos técnicos es determinar el momento óptimo de cosecha, ya que la madurez fisiológica del fruto no siempre se corresponde con señales externas evidentes. La inteligencia artificial (IA), integrada en teléfonos inteligentes mediante visión por computadora, ofrece una solución práctica al analizar imágenes del fruto y asociarlas con estados de madurez previamente entrenados en modelos de aprendizaje automático.

En los Yungas de La Paz, donde predomina un sistema productivo de pequeña escala con manejo manual, la IA en smartphones puede convertirse en una herramienta de diagnóstico rápido en campo. El sistema se basa en la captura de imágenes de la superficie del fruto y su procesamiento mediante algoritmos que reconocen patrones de color, textura y microvariaciones epidérmicas asociadas a cambios fisiológicos internos, como la acumulación de materia seca. Estos modelos se entrenan con bases de datos de imágenes etiquetadas por estado de madurez, permitiendo estandarizar criterios que antes dependían de la experiencia subjetiva del productor.

En el Trópico de Cochabamba, donde la palta suele destinarse a mercados urbanos y cadenas cortas de comercialización, la aplicación de IA puede apoyar la planificación de cosechas escalonadas. Al identificar parcelas con frutos cercanos a la madurez comercial, se reduce el riesgo de cosechar paltas inmaduras, que pierden aceptación en mercado, o sobremaduras, que disminuyen su vida útil. Desde el punto de vista fisiológico, la predicción temprana de madurez permite sincronizar la recolección con la capacidad de transporte y venta, disminuyendo mermas por sobreexposición al calor y golpes mecánicos.

En los valles interandinos de Chuquisaca y Tarija, donde la producción es estacional y más dependiente del clima, la IA puede complementar los métodos tradicionales basados en calendario y apariencia externa. Los modelos de visión por computadora permiten evaluar variaciones sutiles en la epidermis del fruto relacionadas con procesos metabólicos como la respiración y el ablandamiento progresivo. Esto es relevante en zonas donde la amplitud térmica es alta y la velocidad de maduración varía significativamente entre días y noches. La estandarización digital ayuda a formar lotes más homogéneos, facilitando su clasificación y comercialización.

“La integración de inteligencia artificial en teléfonos inteligentes permite predecir la madurez de la palta sin dañar el fruto, optimizando cosecha, clasificación y logística en las principales regiones productoras de Bolivia”

La variedad Hass es la lider en producción / Foto: Internet

En Santa Cruz, donde existen experiencias de producción con orientación a mercado, la aplicación de IA se proyecta como una herramienta para integrar decisiones agronómicas con logística. La predicción de madurez en pre-cosecha permite definir si los frutos se destinan a mercados cercanos o a circuitos más largos. En poscosecha, el análisis digital contribuye a segmentar lotes según su potencial de vida útil, apoyando la programación de cámaras de frío y rutas de distribución. Desde el punto de vista técnico, este proceso se basa en la correlación entre características visuales y parámetros internos como firmeza y contenido de aceite.

El fundamento tecnológico se apoya en redes neuronales convolucionales, entrenadas con miles de imágenes bajo diferentes condiciones de iluminación y ángulos. Estas redes identifican patrones estadísticos que relacionan cambios externos con la fisiología interna del fruto. La principal ventaja es la no invasividad: no se requiere cortar ni perforar la palta para evaluar su estado. En términos productivos, esto se traduce en reducción de pérdidas, mayor uniformidad de lotes y mejora de la calidad percibida por el consumidor.

Para el productor boliviano, el beneficio directo es la toma de decisiones basada en datos. La IA permite pasar de una evaluación empírica a una medición reproducible, lo que es especialmente útil en asociaciones o cooperativas donde intervienen varios operadores. Además, la información puede almacenarse por parcela, variedad y fecha, generando historiales que facilitan el análisis técnico de campañas anteriores y la planificación futura. En regiones como los Yungas o el Trópico, donde la variabilidad ambiental es alta, esta trazabilidad se convierte en una herramienta de gestión agronómica.

Sin embargo, la implementación presenta desafíos. La precisión del modelo depende de su entrenamiento con datos locales, ya que las características visuales de la palta pueden variar según variedad, altitud y manejo. Por ello, en zonas como Tarija o Chuquisaca es necesario calibrar los algoritmos con imágenes propias de esas regiones. Otro factor crítico es la iluminación: sombras, reflejos o polvo en el fruto pueden afectar la lectura. Desde el punto de vista técnico, se requiere establecer protocolos de captura (distancia, fondo neutro, ángulo) para asegurar consistencia.

En síntesis, la inteligencia artificial aplicada a la palta en Bolivia representa una herramienta de agricultura digital con alto potencial para mejorar cosecha, clasificación y logística. Al adaptarse a regiones productoras como Yungas de La Paz, Trópico de Cochabamba, valles de Chuquisaca y Tarija, y zonas emergentes de Santa Cruz, la tecnología puede integrarse a distintos sistemas productivos. Su aporte principal radica en transformar la observación del fruto en información cuantificable, reduciendo incertidumbre y pérdidas. En un cultivo de creciente importancia económica, la IA se proyecta como un aliado técnico para elevar competitividad y sostenibilidad de la producción nacional de palta.

Redacción: Publiagro

La palta es un cultivo emergente en Bolivia / Foto: Internet

Bulo Bulo, una planta estratégica atrapada entre fallas técnicas y decisiones pendientes

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La planta de Bulo Bulo, esta actualmente paralizada / Foto: Internet
La planta de Bulo Bulo, esta actualmente paralizada / Foto: Internet

Daños en calderas y catalizadores revelan problemas estructurales de operación, mantenimiento y gestión

La Planta de Amoniaco y Urea de Bulo Bulo, uno de los proyectos industriales más ambiciosos del país, atraviesa una nueva etapa de paralización que vuelve a poner en evidencia problemas técnicos no resueltos desde su puesta en marcha. Desde el 11 de febrero, el complejo se encuentra sin producción debido a fallas en equipos críticos, principalmente en el caldero 101C y en los catalizadores de los convertidores de alta y baja temperatura, piezas esenciales para la síntesis de amoniaco y, posteriormente, de urea granulada.

El proyecto, inaugurado en 2017 con una inversión estatal cercana a los 953 millones de dólares, fue presentado como el pilar de la industrialización del gas natural. Sin embargo, a lo largo de su historia operativa ha registrado múltiples detenciones, lo que impidió consolidar un funcionamiento estable y continuo. La situación actual no responde a un evento aislado, sino a un deterioro progresivo de los sistemas clave de la planta.

Según técnicos con experiencia en operación petroquímica, el caldero 101C trabaja bajo condiciones extremas, recibiendo gases a temperaturas cercanas a los 950 grados centígrados y descargándolos a unos 560 grados, gracias a un sistema de 380 tubos que absorben el diferencial térmico. Actualmente, al menos 14 de estos tubos estarían fuera de servicio, reduciendo la capacidad de enfriamiento y trasladando el exceso de calor a otras partes del sistema, como el sobrecalentador, lo que incrementa el riesgo de nuevas fallas en cadena.

El problema se agrava por antecedentes de corrosión interna, lo que sugiere que el daño no es reciente. En este contexto, las reparaciones parciales solo permitirían reactivar la planta de forma temporal, sin resolver el problema estructural. La hipótesis más consistente apunta a una combinación de deficiencias en el tratamiento del agua utilizada en el sistema y una gestión inadecuada de paradas abruptas. Durante una detención con corte de gas y aire, el ingreso de agua al convertidor habría provocado un enfriamiento súbito del catalizador, altamente sensible a la humedad y a cambios bruscos de temperatura.

“La paralización de la Planta de Urea de Bulo Bulo expone deficiencias acumuladas que requieren una solución integral y no solo parches de emergencia”

La urea, producto principal de fabricación no llega a los productores / Foto: Internet
La urea, producto principal de fabricación no llega a los productores / Foto: Internet

Este impacto se refleja directamente en el proceso químico. En condiciones normales, el gas del reformador secundario contiene cerca del 13% de monóxido de carbono (CO), que es reducido progresivamente en los convertidores hasta niveles compatibles con la síntesis de amoniaco. Antes de la paralización, ya se registraban concentraciones superiores a lo recomendado, lo que indicaba desgaste previo del sistema catalítico. Tras el evento de enfriamiento, se estima que estos valores podrían duplicarse, afectando la eficiencia global del proceso y comprometiendo la calidad de la producción.

Aunque la capacidad nominal de la planta supera las 700 toneladas métricas diarias de amoniaco y más de 1.000 toneladas de urea, especialistas advierten que, incluso si se logra un reinicio operativo, difícilmente se superará el 70% de ese potencial. El reemplazo de catalizadores y la contratación de asistencia técnica especializada implican costos adicionales, que se suman a los gastos de mantenimiento recurrente del caldero.

Desde un enfoque técnico, las fallas actuales revelan tres niveles de responsabilidad: el diseño original del sistema, la forma en que fue operado en los últimos años y la gestión del mantenimiento preventivo. No se trata solo de un problema heredado, sino también de la falta de correcciones estructurales a tiempo. La acumulación de reparaciones parciales ha postergado decisiones de fondo, como el reentubado completo del caldero y la modernización de los protocolos de operación.

Las posibles soluciones pasan por un enfoque integral. En primer lugar, se requiere una auditoría técnica independiente que determine el estado real de los equipos críticos. En segundo lugar, es imprescindible mejorar el tratamiento del agua utilizada en los sistemas de enfriamiento, ya que su calidad influye directamente en la vida útil de los tubos. En tercer lugar, se deben revisar los procedimientos de parada y arranque para evitar choques térmicos que dañen los catalizadores. Finalmente, la operación de la planta exige personal altamente especializado, con experiencia en complejos petroquímicos, capaz de anticipar fallas y no solo reaccionar ante ellas.

La Planta de Urea de Bulo Bulo es estratégica para la producción nacional de fertilizantes y para reducir la dependencia de importaciones. Sin embargo, su viabilidad futura depende de decisiones técnicas y administrativas que vayan más allá de soluciones temporales. La discusión ya no es únicamente cuándo volverá a producir, sino si podrá hacerlo de manera sostenida, segura y económicamente eficiente. Sin una intervención estructural, el riesgo es que la planta continúe funcionando a medias, acumulando costos y perdiendo su rol como motor de industrialización.

Redacción: Publiagro

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