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La exportación de urea cae 52% y la importación sube 189%

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La planta de Bulo Bulo dejó de funcionar hace ocho meses y Bolivia pasó a convertirse de exportador de urea a importador de este fertilizante. Mientras las ventas al exterior cayeron en 52 por ciento en volumen (casi lo mismo en valor), las compras de afuera (sobre todo de Perú) treparon en 189 por ciento.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), procesados por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), entre enero y abril de 2019, la exportación de urea había generado 75 millones de dólares por la exportación de más de 305 millones de kilos a Argentina, Brasil y Cuba. En el mismo período de este año sólo se exportaron 20 millones de kilos, lo que representa un valor de 4 millones de dólares.

El secretario general de la Alcaldía de Entre Ríos, Alex Rodríguez, indicó que la urea boliviana ya no se encuentra ni en este municipio, mientras que en los comercios sólo se puede encontrar urea peruana, que tiene un costo de 250 a 260 bolivianos, pero el producto nacional tenía un precio de 140.

“Esto me ha sorprendido, ya no hay la urea boliviana. Por su costo más barato se ha terminado. El costo más elevado representa más presupuesto para los productores de fruta”, dijo.

El funcionario indicó que la Alcaldía solicitó, de forma escrita y en varias ocasiones, al Gobierno nacional que reactive la planta que generaba actividad económica en ese municipio y el país.

Detalló que, además, el movimiento económico en el municipio ha disminuido debido a que constantemente llegaban camiones con insumos, mientras que otros salían con la urea de exportación.

“Hemos pedido que reactiven porque esta planta generaba trabajos e ingresos tanto al municipio como al Gobierno central, pero no nos han hecho caso y no nos pasan datos, todo es bien restringido”, dijo.

Operaciones
La planta de Bulo Bulo permanece inactiva desde octubre del año pasado, época de los conflictos poselectorales.

En enero de este año, el Gobierno nacional anunció el cierre definitivo de la planta y su posterior traslado a Santa Cruz, por un supuesto déficit. Pero, en febrero, se retractó y anunció la reanudación de operaciones, pero, hasta la fecha, ello no ocurrió.

La semana pasada, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) también anunció la reapertura, pero antes trabajaba en “optimizar costos” y “reorganizar la estructura” del personal y requerimientos de equipos.

YPFB hizo este anuncio después de que trabajadores del lugar marcharon por las calles de esa población pidiendo la reactivación de la planta y denunciaron al menos 150 despidos.
Sin embargo, nadie conoce una fecha definitiva de cuándo volverá a reanudarse la planta que costó casi mil millones de dólares.

La población de Entre Ríos dice que la fábrica generaba un gran movimiento económico en el lugar

LOS MERCADOS DE COMPRA Y VENTA
Importación
Entre enero y abril de 2019, el país importó 732.068 kilos de urea por 294.676 dólares, pero en el mismo periodo de 2020, la cifra trepó 189 por ciento. En ese período, el país importó 2.116.636 kilos por 841.748 dólares.

El principal proveedor fue Perú, con el 50 por ciento de las compras.

En toda la gestión 2019, el país importó 3,7 millones de kilos, por 1,5 millones de dólares.

Exportación
Entre enero y abril de 2020, se exportaron a Brasil 20 millones de kilos de urea, por 4 millones de dólares.

En 2019, se habían exportado 305 millones de kilos por 75 millones de dólares.

Argentina fue el principal comprador, con el 50 por ciento de lo vendido. Este porcentaje representaba 173 millones de kilos de urea, por un valor de 42 millones de dólares.

ESTABA PREVISTA LA VENTA DE 695 MIL TONELADAS
Según el reporte de la Audiencia de Rendición Pública de Cuentas Parcial 2019 de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), la planta tenía una proyección de venta para este 2020 de 695 mil toneladas de urea, de las cuales 639 mil debían exportarse a Argentina, Brasil, Perú, Paraguay y Uruguay.

En las proyecciones, Brasil era el principal comprador con 515 mil toneladas, seguido de Argentina con 65 mil, Paraguay con 25 mil, Uruguay con 24 mil y Perú con 10 mil.

Las proyecciones de venta para 2019 eran de 469.292 toneladas, de las cuales 426.292 estaban destinadas al mercado externo. El principal comprador era Brasil con 277.539 toneladas: Le seguían Argentina con 103.725, Paraguay con 27.952, Uruguay con 13.008 y Perú con 4.068.

El salar de Uyuni cuenta con más de 21 mil toneladas de reservas de litio en sus más de 10.5000 kilómetros cuadrados. YLB descartó estudios previos que mostraban una reserva de 9 mil toneladas.

EL 80% DEBÍA SERVIR PARA LA EXPORTACIÓN
En 2018, se vendieron 265.258 toneladas de urea, de las cuales 240.502 fueron al extranjero. Brasil compró 170.496, Argentina 56.311, Paraguay 11.496 y Uruguay 2.199.
En 2017, se vendieron 6.372 toneladas de urea sólo al mercado nacional.

El reporte señalaba que el 20 por ciento de la producción de urea era para abastecer el mercado interno y el 80 por ciento restante para la exportación.

El director de Energía e Hidrocarburos de la Gobernación de Cochabamba, Mario Apaza, solicitó a YPFB revelar qué pasó con los contratos de venta de urea a otros países.

“Deseamos saber si se han anulado. Eran contratos de compras millonarias”, dijo Apaza.

El funcionario considera que fue un error paralizar el funcionamiento de la planta debido a que su reanudación será complicada. Agregó que ha pedido varios informes a YPFB, pero ninguna de sus solicitudes ha sido atendida.

Fuente: Los Tiempos

Bolivia obtiene nueva certificación internacional que mejora las condiciones para exportar carne

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Bolivia, que desde 2014 está libre de aftosa, obtuvo la certificación internacional de un país sin la encefalopatía espongiforme, conocida como la enfermedad de las vacas locas, informó este viernes el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag).

Ante este escenario, el Gobierno y los productores anticipan que se abrirán más opciones para exportar mayor diversidad de productos cárnicos del país.

«No solamente se beneficiará lo que es ganadería de carne, sino que podremos exportar la pieza completa: carne, hueso y viseras, por lo tanto económicamente significa un mayor ingreso para los productores, además del fortalecimiento del sector productivo», explicó Pablo Balcázar, director del Senasag.

La autoridad destacó que las acciones conjuntas entre el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierra y el sector privado hicieron posible la certificación que ayudará a que los productores puedan desarrollar y ampliar su producción.

También dijo que se está estimulando a la capacidad productora del país, como el sector agropecuario en todas sus ramas.

«Si hablamos de ganado bovino, también nos referimos a agricultura y producción de granos que son de gran ayuda para los animales que serán importados. Entonces vamos a conseguir que el mecanismo agropecuario, que es el 30% de lo que genera el país, pueda ser ampliado», afirmó.

Agregó que productores de carne de cerdo y pollo, también podrán exportar. «Esto es un incentivo mayor a la producción interna porque al obtener las empresas grandes ese mercado, los productores medianos y pequeños podrían quedarse con el mercado nacional, estabilizando así el sistema de producción», dijo el director de Senasag.

En tanto, el presidente de la Confederación de Ganaderos de Bolivia (Congabol), Juan Carlos Abularach, resaltó que la certificación va a posibilitar la ampliación del volumen de exportación porque hasta la fecha, únicamente se podía exportar carne sin hueso.

«Por eso el 2019 de 20.000 toneladas de carne aprobadas para su exportación, solamente pudimos exportar 5.700 toneladas», expresó Abularach.

La ampliación de mercados es otro de los beneficios que destacó, porque si antes solamente se vendía carne a Perú, Ecuador o China, por ejemplo, se diversificará a nivel mundial. «Esto traería mayores ingresos y empleos para el país».

Por su parte, el vicepresidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Óscar Mario Justiniano, valoró que la certificación mejorará el ingreso de divisas para el país. «En todo caso cuando tenemos una crisis económica que no solamente golpea a Bolivia, sino al mundo entero».

Finalmente destacó la ampliación de volúmenes de exportación hacia el mercado asiático, debido a que es un alto consumidor de viseras de animal. «En este caso va a permitir que Bolivia pueda exportar: estomago de res y otro tipo de viseras que son muy valoradas en Asía».

Fuente: ABI

Centro de Semilla de Papa produce tres toneladas de las 14 previstas

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A casi un año de su inauguración, el Centro Nacional de Innovación de la Papa (CNIP) produjo 1,5 de las 14 toneladas anuales de semilla de papa certificada que debía proveer por año. Sin embargo, es probable que este año sólo llegue a las tres toneladas debido a la pandemia del coronavirus.

En contrapartida, la semilla tiene un precio 26 por ciento menor a la que venden otras entidades.

El responsable Nacional de Proyecto Papa del Ministerio de Desarrollo Rural, Jorge Calderón, informó que la pandemia perjudicó el trabajo del CNIP, pero se logró cosechar la primera semilla certificada del país.

Se trata de la primera cosecha y para octubre de este año se tendrá la segunda, de 1,5 toneladas, por lo que en esta gestión se logrará cosechar tres toneladas de las variedades comerciales Huaycha y Desire.

El funcionario indicó que la primera producción está disponible a los productores de todo el país en el Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (Iniaf) a un precio de 220 bolivianos el kilo, pero en otras entidades esta misma semilla tiene un costo de 300 bolivianos por kilo.

Semilla prebásica
El CNIP también ofrece semilla prebásica 1 y 2, de las variedades Marcela, Jatun Puka, Candinal, Tan Imilla Negra, Puka Sacambaya y Luki, que son menos comerciales y se venden a 200 bolivianos el kilo.

“La dificultad es el precio. La idea es bajarlo y hacerlo más accesible a los productores. Con la pandemia, no se ha ido (en la producción) con el ritmo esperado. Se tiene personal permanente en el CNIP desde la inauguración. Los agricultores ya se pueden acceder de forma directa a la venta”, dijo el funcionario.

El uso de la semilla certificada hace que los agricultores cosechen un producto de calidad, con menos enfermedades y en mayor cantidad.

Actualmente, el promedio de cosecha es de 5,5 toneladas de papa por hectárea, pero con la semilla mejorada se podrá llegar a 14 toneladas, algo que, sin embargo, aún tendrá que esperar.

COCHABAMBA SE CONSOLIDA
Con la inauguración del CNIP, Cochabamba puede consolidarse como el primer productor de papa, pues actualmente provee el 34 por ciento de lo que consume en el país; La Paz ofrece 35 por ciento, y Potosí, 25 por ciento. En el país, se producen cada año 7.300 toneladas de semilla. Cochabamba es el principal productor, con 4 mil toneladas; le siguen Potosí, con 1.800, y La Paz, con 1.500.

Sin embargo, en el país hay un déficit de 40 mil a 35 mil toneladas, por lo que esa cantidad ingresa de Perú de forma legal.

LAS VARIEDADES QUE DEBE PRODUCIR
El CNIP debía producir semilla de las variedades Desire, Huaycha, Jatun Puka y Marcela. Otro de sus objetivos era mejorar la semilla de papa nativa porque su consumo se ha incrementado en la población.

En el país hay más de 3 mil variedades de papa, pero sólo 1. 620 están identificadas.
En 2019, el Ministerio de Desarrollo Rural ha inscrito la variedad nativa Sali Villanueva y en las próximas semanas se inscribirá Puka Sacambaya (sur de Oruro y norte de Potosí) y la Luki, que son para chuño, también nativas.

Fuente: La Prensa

Miden la huella de carbono en la producción ovina

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Un equipo de especialistas de la Argentina, Perú y España logró cuantificar las emisiones totales que se producen en establecimientos ganaderos dedicados a la producción de carne de cordero y de lana. Es la primera vez que se realiza un estudio a escala regional que incluye los principales tipos de ecosistemas encontrados en los pastizales patagónicos.

Con el objetivo de brindar información relevante y necesaria para producir e incorporar productos en mercados internacionales cada vez más exigentes, investigadores de la Argentina, Perú y España midieron la huella de carbono (HC) en establecimientos ganaderos dedicados a la producción de carne de cordero y de lana. Además de reportar variaciones en los aportes de estos rubros, determinaron que entre el 75 y el 90 % de las contribuciones son generadas por la producción primaria.

De acuerdo con los resultados obtenidos en el estudio, y publicados recientemente en la revista científica Sustainability, a escala regional la huella de carbono total de cordero y lana, que incluye las emisiones producidas en los establecimientos ganaderos, el transporte y el procesamiento industrial, se incrementó de 10,64 a 41,32 kg de CO2-eq/kg para carne de cordero (carcasa) y de 7,83 a 18,70 de kg CO2-eq/kg para lana lavada y peinada.

“Es la primera vez que un estudio brinda la huella de carbono de la producción de cordero y lana en la Patagonia, medida a nivel de establecimientos ganaderos y a escala regional, donde se incluyen los principales tipos de ecosistemas encontrados en los pastizales patagónicos”, destacó Pablo Peri, investigador de la Estación Experimental Agropecuaria Santa Cruz del INTA y de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA) – CONICET.

Según Peri, la relación entre “el ganado rumiante y el cambio climático son una preocupación debido a su contribución a las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero”. Frente a lo cual resulta “necesario conocer la contribución que hace la producción primaria a los fines de poder evaluarla y adoptar medidas mitigación”, apuntó.

De acuerdo con el artículo, que tiene a Peri como primer autor y lo acompañan Yamina Rosas y Guillermo Martínez Pastur del Laboratorio de Recursos Agroforestales del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC, CONICET), Brenton Ladd, de la Escuela de Agroforestería de Universidad Científica del Sur de Lima –Perú–, Ricardo Díaz-Delgado, de la Estación Biológica de Doñana de Sevilla –España–, la contribución predominante fue la producción primaria en el establecimiento.

Los 63 establecimientos ganaderos de la provincia de Santa Cruz seleccionados para el estudio están dedicados a la producción extensiva de ovejas, principalmente la raza Corriedale, y fueron integrados en un sistema de información geográfica. Representaron del 75 al 90 % de las contribuciones, seguido del procesamiento en la industria del 2 al 15 % y las del transporte a la industria oscilaron entre un 3 y 15 %, dependiendo de la distancia de las instalaciones de procesamiento. Mientras que los valores más bajos de HC se dieron en los pastizales más productivos.

Para evaluar completamente los efectos positivos y negativos de las estrategias de mitigación sobre las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en las cadenas de producción, se utilizaron evaluaciones de ciclo de vida (ECV) para dar cuenta de todos los GEI emitidos desde todas las etapas de la producción ovina.

Las emisiones GEI, expresados como equivalentes de dióxido de carbono (CO2-eq) emitidos durante la producción de un producto dado se denomina su huella de carbono (HC) y “permite dar a los productores y consumidores una idea de su contribución al calentamiento global”, señaló Peri.

Sin embargo, la huella de carbono es una faceta de la evaluación del ciclo de vida (ECV) que se enfoca en la emisión de gases de efecto invernadero para un solo producto. El ECV no solo se refiere a productos materiales, como carne o lana, sino también aspectos como los servicios ecosistémicos y la conservación de la biodiversidad del paisaje, “lo cual queda pendiente de evaluar”, señaló Peri.

“La gestión exitosa de las emisiones de GEI del ganado es un desafío importante para la comunidad científica, el sector comercial y los responsables de definir las políticas”, dijo Peri.

Los resultados de la HC para la producción de cordero y lana del trabajo presentado “ayudan a caracterizar el perfil de emisiones de gases de efecto invernadero de los productos ganaderos en la Patagonia Austral al proporcionar una línea de base para planificar acciones de mitigación”, puntualizó Peri y agregó: “La huella de carbono se perfila como un factor determinante para las transacciones de productos ovinos entre países”.

En ese orden, el trabajo alienta a que conocer la HC proporciona un punto de referencia de emisiones contra el cual se pueden establecer objetivos de mitigación y medir el progreso, además de permitir el etiquetado de carbono de los productos alimenticios para informar las decisiones de compra de los consumidores sobre productos sostenibles.

Según señalan los investigadores, la evidencia disponible indica que el etiquetado de HC en la agricultura es una realidad emergente y muchos consumidores evaluados a través de encuestas en los Estados Unidos y la Unión Europea (aproximadamente el 65 %) estaban dispuestos a considerar a la HC de un producto al tomar sus decisiones de compra.

Fuente: INTA

Gobierno presenta plan de rehabilitación del sector agropecuario

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La ministra de Desarrollo Rural y Tierras, Eliane Capobianco, presentó este jueves un plan de rehabilitación del sector agropecuario en medio de la pandemia por el coronavirus COVID-19.

«El objetivo de este proyecto es garantizar la seguridad alimentaria para la población boliviana, impulsar la economía, generar producción y comercio, apoyar a la agricultura familiar, a la agricultura de mediana escala y a la agricultura agroindustrial exportadora y generar oportunidades de empleo y de ingreso con una visión integral del país», dijo.

Es decir, según Mauricio Bustillo, director general del Ministerio de Desarrollo Rural, se buscará reactivar la producción de rubros de la canasta básica y con ello se impulsará la producción y la seguridad alimentaria.

Asimismo, «facilitaremos el comercio, el abastecimiento y distribución. (Además) dinamizaremos la demanda de productos y haremos la reactivación de mercados externos e internos», sostuvo Bustillo.

En ese sentido, también se impulsará la producción de rubros de exportación promoviendo precisamente una mayor exportación de productos agropecuarios.

Por otro lado, «queremos coadyuvar con el plan empleo facilitando que las familias tengan ingresos en actividades primarias de transformación, de distribución y comercialización de productos de origen agropecuario», agregó.

Con estas medidas iniciales, según Capobianco, se intentará frenar los efectos del coronavirus para el sector agropecuario porque si bien se fue garantizado, mediante diferentes normas, para continuar produciendo y generando alimentos en lo que va de la pandemia, «tenemos claro que también será afectado por los próximos dos años».

«Es así que hicimos este plan que creemos que, entre seis meses a dos años, pueda generar soluciones, muchas medidas y empleo para que se pueda reactivar la producción agropecuaria en el país», apuntó la Ministra.

Fuente: ABI

Inminente alerta por el avance de una gran manga de langostas

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Un informe del Senasa viene monitoreando el movimiento de los insectos hacia Santa Fe, favorecidos por el viento norte.

Una manga de langostas, una plaga muy dañina para los cultivos y las posturas, viene avanzando desde Paraguay sobre territorio argentino y las alertas se activaron sobre el norte de la provincia de Santa Fe.

Se trata de un avance inminente de los insectos sobre esa región de la provincia y, por ello, el Servicio Nacional de Sanidad está trabajando en el tema.

Héctor Medina, coordinador del Programa de Langostas y Tucuras del Senasa, señaló que “desde 16 de junio se cambiaron las alertas para la provincia de Santa Fe a nivel de peligro, porque creemos en el avance de la plaga allí”.

El experto añadió que, “equipos del Senasa están recorriendo lo que es el paralelo 28 para intentar detectar la presencia de la manga, como así también sensibilizando toda la zona con pobladores y productores para que den el alerta en caso de detectarla”.

Esta migración viene bajando desde Paraguay, Formosa y Chaco, con la particularidad que lo hace desde el este , principalmente en Formosa, donde hay muchos productores de mandioca, maíz y caña de azúcar.

“La manga estuvo dando vueltas, bajó por los bañados y palmeras, en una zona difícil de detectar. Cruzó luego el Bermejo y entró en Chaco, cruzó la Ruta 11 y a partir del fin del semana siguió bajando. Casi 100 kilómetros se movió en un día por las altas temperauras y el viento, bajando hacia el sur”, detalló el especialista del Senasa.

Fuente: Infocampo

Crece un 5% la superficie sembrada para campaña de invierno, impulsada por el sorgo para alimento y etanol

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El cultivo de sorgo registra el mayor crecimiento con 435.000 hectáreas sembradas, que representa un 12% de incremento con relación al invierno anterior, mientras que la chía decreció a 19.000 hectáreas, 24% menos que el ciclo de invierno pasado.

La Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) desafía la pandemia del coronavirius y proyecta un 5% de crecimiento del área sembrada en la campaña de siembra de invierno. A decir de su gerente general, Jaime Hernández, el sector estima abarcar 1.128.000 hectáreas con los cultivos de sorgo, girasol, trigo, maíz, chía y soya, un 5% más de la superficie sembrada en el ciclo de invierno anterior. “Solo falta la siembra de soya que comenzó este mes y se espera que concluya en julio”, dijo.

Según Hernández, el cultivo de sorgo registra el mayor crecimiento con 435.000 hectáreas sembradas que representa un 12% de incremento con relación a la campaña de invierno anterior, unas 30.000 hectáreas más (430.000 en total).

En sentido opuesto, dijo que el área sembrada de chía decreció a 19.000 hectáreas que son 24% menos al ciclo de invierno anterior.

De las previsiones de producción, afirmó que es muy pronto hacer una estimación porque dependerá de las condiciones climáticas que se presenten durante el desarrollo de los cultivos y que determina los niveles de productividad. Sin embargo, dijo que se espera alcanzar una cosecha de 2 millones de toneladas de granos.

Contextualizó que la cosecha de sorgo, girasol, trigo, maíz y chía comenzará a fines de julio y, en el caso de la soya, se estima que empiece a partir de noviembre. “Si bien no hemos tenido una situación normal en el desarrollo de las actividades se logró, en coordinación con las autoridades, concluir la cosecha de verano y trasladar la producción hasta los silos de acopio. También se garantizó la provisión de insumos para la siembra de los cultivos de invierno de rotación”, apuntó Hernández.

Consultado sobre el aumento en la superficie de siembra pese a la pandemia, el presidente de Anapo, Marcelo Pantoja, dijo que siempre se precisa un cultivo de invierno para rotación (conservación de suelos), y los productores concentraron su interés en el sorgo y no tanto al maíz, debido a que sirve para alimentar el ganado y producir etanol.

Según el gerente general de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Edilberto Osinaga, los efectos de la pandemia del coronavirus y la caída de la demanda y de precios de los productos agropecuarios acorralan al sector productivo de Santa Cruz, por eso llama la atención el repunte de la siembra de invierno. Cree que llegó el tiempo de que el Gobierno active las medidas de alivio anunciadas para recuperar la economía sectorial y suprimir el riesgo de que la producción disminuya en la próxima campaña del ciclo de verano y eso afecte la oferta de alimentos.

Fuente: El Deber

Huertas familiares crecen ante la crisis económica por covid-19

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Ante la crisis económica y las restricciones por la cuarentena por el virus, algunas familias decidieron hacer huertos en el patios de sus casas. Este tipo de actividad mantiene activa a las familias y pueden disfrutar de su propia cosecha de casa.

Ante la crisis económica y las medidas de restricción por la cuarentena sanitaria por el coronavirus en todo el mundo y en el país, cada vez son más las familias cruceñas que logran abastecerse gracias a las huertas que realizan en el patio de sus casas.

En este caso las mujeres de la Sociedad de Socorro del barrio Guapilo, de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días comenzaron elaborar sus propios huertos a fines de marzo en los patios de sus casas, como una manera de mantenerse activas y no entren en estrés y preocupación por necesidades en su hogar.

Muchas de ellas ya se están alimentando de lo que lograron plantar, dijo Amanda Zarate, quien es presidenta de esa organización de ese barrio que dio la iniciativa para hacer un huerto con todos los integrantes de su familia y para ellos ha sido una experiencia de cómo trabajar en equipo, pero además aprender ya que ellos no sabían nada de cómo hacer un huerto.

Para ello usaron las herramientas digitales para buscar información de cómo sembrar, qué cosas se debe sembrar, cuál es la cantidad y el tiempo y así tener una buena cosecha, pero también cómo abonar el terreno a donde harían el huerto.

“En casa tenemos un pequeño espacio por eso tenemos todo mezclado, pero tenemos de todo un poco como ser zapallo, cebollas y guatacay”, dijo Zarate al agregar que las otras familias tienen en sus huertos tomate, ají, locoto, choclo, carote, pimentón, achocha, ajo, guatacay, pero además plantas de frutas como ser manga, palta, manzana y papaya.

Contó que sus hijos son los encargados de regar con agua el huerto “tenemos la esperanza de cosechar una buena cantidad de zapallo, más en este tiempo de la cuarentena y es mucho mejor alimentarnos lo que uno mismo siembra con nuestras propias manos”.

Algo importante que Zarate comentó es que no es la única que está haciendo este tipo de trabaja, sino que a la iglesia donde ella asiste hay otras familias que están haciendo lo mismo y también en su barrio donde ella vive.

“También el propósito y la visión es que si mi familia cosecha zapallos y las otras familias cosechan tomates, quizas en algún momento intercambiemos cosechas con otras familias y de esa manera ayudarnos mutuamente”, asevero.

Maribel Obando dijo “en la primera semana que inició la cuarentena nos reunimos en familia y hablamos del plan de bienestar que nos enseñaron en la iglesia de que las familias deben de tener sus propios huertos para estar preparados para los tiempos difíciles”.

Fue de esa manera que decidieron hacer un huerto en el patio de su casa y ahora cada uno de los integrante de la familia tiene un rol en el cuidado de las plantas, su esposo riega las plantas más grandes, sus hijos pequeños las plantas que recién están retoñando y ella es la que cuida y sacas las hierbas malas.

En su huerto tienen achocha, apio, perejil, cebolla, acelga, lechuga, pimentón, ají, vainita, tomate (ya cosecharon 3kls), yuca y maíz que están ya creciendo y recientemente papa. “Disfrutamos hacer este trabajo familiar”, enfatizó Obando.

Fuente: El Mundo

Producción de uva baja pero continúa pese a la cuarentena

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Varias actividades comerciales pararon en los últimos meses debido a la pandemia del Covid-19 para evitar el contagio y propagación de dicha enfermedad; en el caso de la uva, el trabajo en las viñas “no puede parar” y según los productores, se toman los protocolos de bioseguridad para continuar con este trabajo y mantener la producción de esta fruta en la región.

Uno de los productores de uva del municipio de Uriondo, Javier Lazcano, explicó que los productores de uva actualmente se están enfocando en el trabajo de planificación para enfrentar la etapa de post pandemia en la región y no esperar a que pase el tiempo para que estar preparados.

Garantizan abastecimiento de uva en la región
“Nos estamos organizando, no queremos esperar la cosecha sino ya tener la planificación hecha desde ahora. Se está trabajando en las viñas no se puede dejar la viña ahí detenida actualmente se está haciendo fertilización con guano después se hace la poda y una vez que empieza el brote ya el trabajo es más fuerte”, dijo.

La expectativa y el trabajo que se desarrollaba antes de la pandemia del Covid-19 respecto a la producción de uva, estaba basado en la ampliación, es decir la habilitación de más áreas de riego con miras a aumentar las cantidades de producción, pero los trabajos para este objetivo pararon, sobre todo por el tema de mercados finales.

Según Lazcano el enfoque principal de los productores de uva, está en buscar las formas y métodos para paliar la nueva cosecha que se avecina en la región añadiendo que existe el abastecimiento para los usuarios locales.

Fuente: El Páis

Variedades mejoradas de trigo más resistentes al calor

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Un estudio internacional, con participación de la universidad de córdoba, ha analizado 54 líneas de trigo mejoradas genéticamente para determinar cuáles responden mejor a las altas temperaturas. En total, 10 genotipos toleraron el estrés por calor y pudieron producir 2,4 toneladas de trigo por hectárea.

El trigo supone la base alimenticia de más de 2.500 millones de personas, aporta el 20 % de la proteína consumida a escala mundial y proporciona más calorías que cualquier otro cereal, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).

Su productividad a largo plazo, sin embargo, se ve amenazada, entre otros factores, por el aumento de las temperaturas. El estrés por calor, un fenómeno en aumento debido al cambio climático, afecta a su rendimiento, un hecho que necesita soluciones urgentes porque según algunas estimaciones, la población alcanzará los 9.000 millones de personas en 2050.

En busca de soluciones que garanticen la sostenibilidad de este cereal, un estudio internacional en el que participa la Universidad de Córdoba (UCO), ha analizado un total de 54 líneas de trigo generadas por el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), una organización internacional de investigación ubicada en México y que lleva más de 60 años desarrollando genotipos mejorados genéticamente de trigo y maíz.

La investigación tuvo como objetivo establecer cuáles de las 54 líneas de trigo estudiadas respondían mejor a las altas temperaturas. El estudio revela que 10 de estos genotipos toleran mejor que el resto el estrés por calor.

“La mayoría de ellos corresponden a líneas generadas recientemente por el programa de mejora, lo que demuestra la eficacia de la mejora genética para afrontar este problema si se hace la inversión necesaria”, subraya el investigador responsable del trabajo en la UCO, Carlos Guzmán.

Cantidad y calidad razonables
Las líneas han sido cultivadas en la estación experimental CENEB en Sonora (México), cuna de la Revolución Verde, y en la que predomina un clima desértico. Los genotipos del cereal fueron plantados en febrero, tres meses más tarde de lo habitual, para hacer coincidir su floración y llenado de grano con los meses de más calor.

Los genotipos que mejor respondieron a las altas temperaturas fueron capaces de producir 2,4 toneladas de trigo por hectárea

Según los resultados obtenidos, los genotipos que mejor respondieron a las altas temperaturas fueron capaces de producir 2,4 toneladas de trigo por hectárea, “una cantidad bastante razonable en este tipo de ambientes y que podría contribuir a mantener una productividad aceptable para esas condiciones”, afirma Guzmán.

El estudio no solo se centra en la cantidad de trigo que podrían producir estas variedades, sino también en la calidad del grano, un factor que depende en buena medida de la cantidad y calidad de proteína y que supone un elemento clave para que este pueda ser comercializado para su uso en la elaboración de productos como la pasta o el pan.

Según los resultados del trabajo, la calidad del grano no ha disminuido con el estrés en ninguno de los 10 genotipos que mejor resisten al calor, lo que posiciona a estas líneas como candidatas a ser utilizadas frecuentemente en programas de mejora o ser liberadas como variedades en regiones o países donde el estrés por calor es habitual. Todo esto, con el objetivo de generar trigo resistente al calor que garantice la sostenibilidad de un alimento básico.

Fuente: Mundo Agropecuario

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