
El informe del Ing. Eduardo Sierra advierte que, aunque las heladas más fuertes ya pasaron, la región Oriental podría experimentar heladas tardías, lluvias desiguales y un aumento de temperatura, mientras Sudamérica enfrenta un año climático con variaciones significativas en el sur y el Chaco


En el área agrícola que abarca México, Centroamérica y Sudamérica hasta el sur de la región pampeana en Argentina, los pronósticos climáticos para la temporada 2025-2026 muestran un escenario que los especialistas califican como relativamente estable, aunque con algunas zonas susceptibles a variaciones significativas.
Según el informe Ing. Eduardo Sierra, la perspectiva Agroclimática 2025 – 2026. En el área agrícola, desde diciembre de 2024 hasta julio de 2025 se ha registrado un clima neutral a cálido, “lo que augura una temporada 2025-2026 menos perturbada”. Este patrón ofrece a los productores la posibilidad de planificar con mayor seguridad la siembra y manejo de cultivos en comparación con temporadas anteriores, caracterizadas por condiciones más extremas.
En lo que respecta a las heladas, el informe señala que “lo peor ya pasó”, aunque advierte que durante el resto del invierno, la región Oriental todavía podría estar sometida a la entrada de algunas heladas agronómicas, con temperaturas cercanas a -3 °C, que podrían registrarse a mediados de septiembre, es decir, de manera tardía. Este dato es relevante para la planificación agrícola, ya que permite proteger cultivos sensibles y ajustar fechas de siembra de granos finos y hortalizas.

«En septiembre se activan las lluvias respecto a agosto y sube la temperatura, pero se mantienen dentro del rango de lo normal”


Respecto a las precipitaciones en agosto, se espera que sean modestas y bien distribuidas, mientras que las temperaturas continuarán ascendiendo, ubicándose entre 25 °C y 30 °C. Para la primavera de 2025 y el verano de 2026, el especialista explicó que “en septiembre se activan las lluvias respecto a agosto y sube la temperatura, pero se mantienen dentro del rango de lo normal”. Además, las precipitaciones continuarán durante octubre, sobre todo en la región de Boquerón, y se espera que estén bastante bien distribuidas en la región Oriental.
“Lo que sí se observa es que sube mucho la temperatura”, acotó, un factor que puede aumentar la evapotranspiración y la necesidad hídrica de los cultivos.
En noviembre, los modelos climáticos muestran un patrón particular: “llama la atención que los modelos ponen lluvias muy fuertes en el Chaco y en el norte de la Oriental, mientras que queda un poco en falta en el sur de la Oriental, ya que, además, sube la temperatura”. Esto implica que algunas zonas podrían enfrentar estrés hídrico, mientras que otras recibirán lluvias abundantes que beneficiarán el desarrollo de cultivos como maíz, sorgo y soya.
Para diciembre, se espera que la distribución de lluvias mejore en el Chaco; sin embargo, “la temperatura sigue en aumento, por lo que persiste un poco la falta de humedad para la región Oriental, sobre todo hacia el sur”. Esta combinación de calor y menor humedad relativa podría generar estrés hídrico en los cultivos si no se implementan estrategias de manejo de agua y conservación del suelo.
En Sudamérica, por debajo del Ecuador, se proyecta un aumento significativo de las temperaturas durante los meses de octubre, noviembre y diciembre. Finalmente, para marzo de 2026, que marca el cierre del año climático, “comienza a bajar la lluvia en Argentina, Uruguay y sur de Brasil y comienza el calor, augurando una temporada bastante perturbada”. Esto subraya la importancia de que productores y autoridades agrícolas planifiquen medidas de adaptación y manejo del agua para enfrentar posibles eventos extremos y proteger la productividad agrícola de la región.
Redacción: Publiagro














