Sistematizar las propiedades según el tipo de suelo, convirtiendo áreas de bajo rendimiento agrícola en pasturas para mejorar el retorno productivo

Áreas que eran agrícolas y pasaron a pasturas/ Foto: Publiagro
Áreas que eran agrícolas y pasaron a pasturas/ Foto: Publiagro

En un contexto donde los recursos naturales enfrentan una creciente presión debido al cambio climático, la expansión agrícola desordenada y la demanda de alimentos, la optimización del uso del suelo se presenta como una herramienta esencial para lograr una producción más eficiente y sostenible.

Optimizar el uso del suelo no significa únicamente aumentar los rendimientos, sino también asignar estratégicamente cada porción del terreno a su uso más adecuado, considerando factores como su composición física, química y biológica, así como las necesidades del ecosistema y de las comunidades productivas que dependen de él. Esta práctica ayuda a prevenir la degradación del suelo, controlar la expansión de la frontera agrícola y fomentar un desarrollo territorial más equilibrado.

En esa línea, el ingeniero agrónomo Edward Peña destaca la importancia de sistematizar los campos agrícolas y pecuarios para aprovechar mejor su potencial productivo. Explica que cada propiedad debe ser analizada por sectores, evaluando la capacidad real de uso del suelo en función de su textura, altitud, drenaje y comportamiento ante factores climáticos.

Peña toma como ejemplo el caso de la propiedad El Pauro, donde se identificaron lotes con suelos de bajo potencial agrícola.

«Buscándole mayor rentabilidad, mejor retorno a ese suelo con un uso más eficiente a esa área, lo hemos transformado a pasturas. En estos suelos se viene realizando rollos, encontrándole un margen mayor de utilidad, y es bueno que cada agricultor pueda destinar áreas que no son muy productivas para la agricultura y se puedan transformar para ganadería”
Pasturas para rollo/ Foto: Publiagro
Pasturas para rollo/ Foto: Publiagro

 “Suelos pesados, con problemas de anegamiento, con depresión más baja, mal drenados, donde los cultivos siempre rinden menos”, describió.

Ante esta realidad, se tomó una decisión estratégica: convertir esas áreas de bajo rendimiento agrícola en tierras destinadas a pasturas, con un enfoque ganadero.


“Buscándole mayor rentabilidad, mejor retorno a ese suelo con un uso más eficiente a esa área, lo hemos transformado a pasturas. En estos suelos se viene realizando rollos, encontrándole un margen mayor de utilidad, y es bueno que cada agricultor pueda destinar áreas que no son muy productivas para la agricultura y se puedan transformar para ganadería”, señaló Peña.

Este enfoque demuestra que la diversificación y la adaptación al potencial del suelo no solo son posibles, sino rentables. Peña enfatiza que sistematizar un predio agrícola o pecuario con base en sus características —como la textura del suelo y la altimetría— permite que cada sector de la propiedad sea aprovechado según su mayor potencial, evitando pérdidas por insistir en cultivos que no prosperan en determinadas condiciones.

En resumen, dar un mejor uso a la tierra implica tomar decisiones informadas: convertir sectores poco aptos para agricultura extensiva en espacios para pasturas o ganadería, genera mejores márgenes económicos y promueve un manejo más racional y sostenible del territorio.

Fuente: Edward Peña
Redacción: Publiagro